Bélgica
Qué ver en Malinas, la ciudad más sorprendente de Flandes
Si te preguntas qué ver en Malinas (Mechelen para los flamencos), prepárate para una de esas sorpresas que te regala Bélgica cuando te sales de las rutas de siempre. A solo 25 kilómetros de Bruselas y muy cerca de Amberes, esta ciudad de unos 80.000 habitantes reúne calles empedradas, palacios señoriales, iglesias con tesoros de Rubens y una de las plazas mayores más bonitas de Flandes.
Lo mejor es que aquí verás pocos turistas comparado con Brujas o Gante, así que puedes pasear a tu ritmo y descubrir la ciudad auténtica. Te cuento cómo llegar, cómo moverte y todo lo imprescindible para exprimir tu visita.
Cómo llegar a Malinas
Malinas está perfectamente conectada por tren y se encuentra a mitad de camino entre Bruselas y Amberes. Desde la estación central de Bruselas tardarás poco más de 20 minutos, y desde Amberes apenas un cuarto de hora. Un truco muy útil: los fines de semana los trenes belgas suelen aplicar tarifas reducidas, así que planificar tu escapada en sábado o domingo abarata mucho el billete.
Si vas en coche, la ciudad está junto a la autopista que une ambas urbes, aunque el centro histórico se disfruta mucho mejor a pie una vez que aparcas.

Cómo moverse por la ciudad
El casco histórico de Malinas es compacto y llano, así que caminar es la mejor opción para recorrer sus plazas, puentes y callejuelas. Para llegar a los lugares algo más alejados del centro, como el Jardín de Invierno de las Ursulinas, te vendrá bien coger un autobús urbano o alquilar una bicicleta, algo muy cómodo en una ciudad tan ciclista como cualquier localidad flamenca.
Para orientarte el primer día y no perderte ningún detalle histórico, hacer una visita guiada por Malinas por el centro histórico es una forma estupenda de entender la ciudad de la mano de alguien que conoce sus rincones y sus leyendas.
Qué ver en Malinas: los imprescindibles
El corazón de la ciudad es la Grote Markt, una plaza adoquinada con pequeños jardines donde brillan dos edificios. Por un lado, el Ayuntamiento, del siglo XIV, que ocupa la antigua sede de los comerciantes textiles y luce una fachada repleta de adornos. Por otro, la protagonista absoluta de la ciudad: la catedral de San Romualdo.
Esta catedral gótica cuenta con una impresionante torre de 97 metros y dos carrillones de 49 campanas cada uno. De hecho, en su interior se aloja una de las escuelas de carrillón más importantes del mundo. La entrada suele ser gratuita, y a los pies de la torre encontrarás una curiosa réplica en metal, hecha a escala y con todo lujo de detalles.

Malinas está llena de iglesias, y algunas guardan verdaderos tesoros. En la iglesia de San Juan podrás admirar el retablo de Rubens de La Adoración de los Reyes Magos, y en la iglesia de Onze-Lieve-Vrouw-over-de-Dijle se conserva otra obra del maestro flamenco. Solo por estas dos joyas del barroco merece la pena entrar en ambas.
No te pierdas tampoco la Brusselpoort, una puerta medieval que evoca la importancia de la ciudad en el siglo XIII, ni un paseo por las orillas del río Dyle, cruzando sus puentes de piedra y descubriendo los canales y cenadores que van apareciendo por todos lados.
Museos y palacios que ver en Malinas
La ciudad tuvo un peso histórico enorme: fue sede de la corte del estado borgoñón en su máximo esplendor, cuando Margarita de Austria fue nombrada gobernadora de los Países Bajos. Por eso Malinas conserva dos palacios muy interesantes: el palacio de Margarita de Austria, hoy Tribunal de Justicia de la ciudad, y el palacio de Margarita de York. Ambos son edificios sobrios de aire renacentista por los que se pasa en un agradable paseo. Añade a la lista el palacio Busleyden, una joya renacentista de visita muy recomendable.

Pero si hay un lugar que sorprende a todo el que lo visita, ese es el Jardín de Invierno de las Ursulinas, en la zona de Onze-Lieve-Vrouw-Waver, a las afueras de la ciudad. Construido dentro de un antiguo internado femenino del siglo XIX, este espacio modernista cubierto por grandes vidrieras policromadas crea la sensación de una primavera permanente. Está declarado Monumento Protegido y merece por sí solo el desplazamiento.
Solo se puede visitar mediante visitas guiadas, en las que además conocerás otras estancias del viejo internado —la Entrada del Imperio, el Salón de los Alpes, el Refectorio de las Fuentes o la Escalera de Honor— donde se mezclan el modernismo, el neogótico y el art déco. No te pierdas la Galería del Piano, un pasillo lleno de pequeños cuartos con pianos. Un consejo: visítalo con luz de día, porque el juego de color de las vidrieras es la mitad de la experiencia.
Excursiones cerca de Malinas: Breendonk y Lovaina
Muy cerca de la ciudad se encuentra el Fuerte Breendonk, una de las visitas más crudas y memorables de la zona. Construido en 1906 como puesto defensivo del ejército belga, durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en campo de prisioneros de los nazis. Hoy es un memorial que recuerda a las más de 4.000 personas que pasaron por sus muros. Con la audioguía recorrerás las salas de aislamiento, las duchas y el patio de trabajos forzados, todo perfectamente conservado. La entrada general cuesta unos 12 euros y abre a diario en horario de mañana.
Otra opción perfecta para completar el día es Lovaina, a apenas 40 minutos, con su espectacular Ayuntamiento en la Grote Markt —considerado uno de los más bonitos del mundo—, la histórica biblioteca de la Universidad, el jardín botánico gratuito y la animada Oude Markt, conocida como «la barra de bar más larga del mundo». Puedes consultar todas las excursiones y actividades en Malinas para combinar estos destinos según tu tiempo.

Dónde comer en Malinas
Una parada muy recomendable es Het Anker, un restaurante dentro de las instalaciones de una de las fábricas de cerveza más importantes del país, con marcas multipremiadas. Además de comer, ofrece visitas guiadas a la zona de producción con cata incluida, ideal para acabar el día con un buen sabor de boca (y de cerveza belga).
Qué ver en Malinas gratis y mejor época
Buena parte del encanto de Malinas es gratuito: pasear por la Grote Markt, admirar el Ayuntamiento por fuera, cruzar los puentes del río Dyle y entrar en la catedral y en las iglesias con obras de Rubens no cuesta nada. La mejor época para visitarla va de finales de marzo a finales de octubre, que además coincide con la temporada de visitas guiadas al Jardín de Invierno de las Ursulinas. En cualquier caso, con abrigo y ganas de pasear, Malinas te conquistará en cualquier estación.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo se necesita para ver Malinas?
Con un día tienes de sobra para recorrer el centro histórico: la Grote Markt, la catedral de San Romualdo, las iglesias con obras de Rubens y un paseo junto al río Dyle. Si quieres añadir el Jardín de Invierno de las Ursulinas o excursiones como Breendonk o Lovaina, plantéate una jornada completa o dos días.
¿Cómo ir de Bruselas a Malinas?
La forma más cómoda es el tren, con trayectos de poco más de 20 minutos desde la estación central de Bruselas. Los fines de semana suele haber tarifas reducidas. En coche también es rápido, ya que la ciudad está junto a la autopista Bruselas-Amberes.
¿Se puede visitar el Jardín de Invierno de las Ursulinas por libre?
No, solo se accede mediante visitas guiadas. Tradicionalmente se realizan los domingos desde finales de marzo hasta finales de octubre, y recorren tanto el jardín como otras estancias del antiguo internado. Conviene ir con luz de día para disfrutar del color de las vidrieras.
¿Merece la pena visitar Malinas frente a Brujas o Gante?
Sí. Malinas tiene un centro histórico precioso y mucho que ofrecer, pero recibe muchos menos turistas que Brujas o Gante. Eso permite disfrutar de la ciudad auténtica con tranquilidad, algo difícil en los destinos más masificados de Flandes.
¿Cuánto cuesta la entrada al Fuerte Breendonk?
La entrada general cuesta unos 12 euros y el recinto abre a diario en horario de mañana. Con la audioguía se recorren las salas de aislamiento, las duchas y el patio de trabajos forzados.
¿Hace falta coche para moverse por Malinas?
No, el casco histórico es compacto y llano, así que se recorre perfectamente a pie. Para llegar a puntos más alejados, como el Jardín de Invierno de las Ursulinas, se puede usar el autobús urbano o alquilar una bicicleta.
¿Dónde se puede comer algo típico en Malinas?
Het Anker es una opción recomendable: un restaurante dentro de una fábrica de cerveza importante del país, que además ofrece visitas guiadas a la zona de producción con cata incluida.
¿Es más barato viajar en tren a Malinas algún día concreto?
Sí, los fines de semana los trenes belgas suelen aplicar tarifas reducidas, por lo que planificar la escapada en sábado o domingo abarata bastante el billete.
De un vistazo
Lo esencial de Malinas
- Malinas es una ciudad belga de unos 80.000 habitantes situada a 25 km de Bruselas y muy cerca de Amberes, con calles empedradas, palacios y una de las plazas mayores más bonitas de Flandes.
- La Grote Markt reúne el Ayuntamiento del siglo XIV y la catedral de San Romualdo, con una torre de 97 metros y dos carrillones de 49 campanas cada uno.
- Las iglesias de San Juan y de Onze-Lieve-Vrouw-over-de-Dijle conservan sendas obras de Rubens, incluida la Adoración de los Reyes Magos.
- El Jardín de Invierno de las Ursulinas, a las afueras de la ciudad, es un espacio modernista cubierto de vidrieras policromadas dentro de un antiguo internado femenino del siglo XIX.
- Cerca de Malinas se puede visitar el Fuerte Breendonk, memorial de la Segunda Guerra Mundial, o la ciudad de Lovaina, a unos 40 minutos.
| Dónde está | Bélgica |
|---|---|
| Mejor época | de finales de marzo a finales de octubre |
| Cómo llegar | En tren desde Bruselas (poco más de 20 minutos) o desde Amberes (un cuarto de hora), o en coche por la autopista que une ambas ciudades. |
| Ideal para | quienes buscan salirse de las rutas turísticas habituales y ver una ciudad flamenca con pocos turistas comparada con Brujas o Gante |
| Imprescindible | la catedral de San Romualdo en la Grote Markt |
| Actividades reservables | 1 |
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