Rutas de pueblos con encanto · España · 7 días

Ruta de pueblos con encanto por Lugo en 7 días

Ruta de pueblos con encanto por Lugo en 7 días
  1. 1Foz
  2. 2Lugo
  3. 3Sarria
  4. 4Chantada
  5. 5Monforte de Lemos
  6. 6Doade
  7. 7Quiroga

Esta ruta de pueblos con encanto por la provincia de Lugo está pensada para quien quiere callejear sin prisa: cascos históricos de piedra, plazas con soportales, miradores y ese ambiente de villa gallega que se disfruta a pie. Va de la costa cantábrica de la Mariña al interior de la Ribeira Sacra, encadenando siete paradas en el orden en que caen por carretera para que el trazado tenga sentido.

A diferencia de una ruta general por Lugo, aquí el hilo no son los grandes reclamos turísticos sino el detalle del pueblo: la escalinata de Sarria, el puente medieval de Chantada, la judería de Monforte o el puerto pesquero de Foz. Los cañones del Sil, las bodegas y las playas aparecen, sí, pero como telón de fondo de sitios que apetece recorrer andando.

Siete días dan margen para no ir con la lengua fuera: madrugar en la costa, dedicar una jornada entera a la muralla de Lugo y bajar despacio hacia el sur vitivinícola. Si te gusta el plan de aparcar, perderte por callejuelas y sentarte en una plaza, esta es tu ruta.

Día 1 · Foz

Empezamos por la costa, en Foz, un pueblo marinero de la Mariña Lucense donde el encanto está en su esencia pesquera. Pasea por el puerto y sigue el espigón hasta el faro, con la ría del Masma a un lado y el mar abierto al otro; al atardecer la estampa merece la pausa. Piérdete luego por las callejuelas del casco antiguo buscando el Mural de fotos antiguas y el Mural Marinero, y no te vayas sin ver la iglesia de Santiago y el curioso Cuadrado Mágico, uno de sus rincones más fotografiados.

Si te sobra tiempo antes de meterte tierra adentro, la Punta do Corno regala de las mejores vistas de la costa. Y una forma distinta de ver el litoral es desde el agua: un tour en kayak por la ría del Masma te deja el pueblo a la espalda y la costa cantábrica de frente.

El puerto pesquero de Foz, con el faro al fondo, resume el carácter marinero del pueblo.
El puerto pesquero de Foz, con el faro al fondo, resume el carácter marinero del pueblo. Foto: Lmbuga (Luis Miguel Bugallo Sánchez) · CC BY-SA 4.0

Día 2 · Lugo

Del mar al corazón de la provincia. Lugo gira en torno a su muralla romana, la única del mundo que conserva íntegro todo su perímetro —más de 2.200 metros con 85 torres— y que puedes recorrer entera por arriba. Sube por la rampa de la Puerta de Santiago y camina por el adarve: las vistas del casco antiguo y de la catedral desde lo alto son el mejor arranque para entender la ciudad más antigua de Galicia.

Dentro de la muralla, el casco histórico es puro callejeo. La Praza do Campo, triangular y de origen medieval, rodeada de casas barrocas con soportales, es la más encantadora; muy cerca, la Plaza de Santa María se abre junto a la catedral. Para situarte el primer día y no perderte las diez puertas ni los vestigios romanos, un free tour por Lugo viene de maravilla.

Día 3 · Sarria

Bajamos hacia Sarria, kilómetro 111 del Camino Francés y villa con casco histórico propio. El paseo empieza en la Escalera Mayor, la escalinata del siglo XIX levantada sobre la antigua Cuesta de la Fuente, y sube por la rúa Maior hasta el monasterio. Esa calle Mayor, antaño la vía principal, conserva casas blasonadas del siglo XVIII y viviendas con galerías del XIX: el truco es caminar despacio y mirar hacia arriba, porque los mejores detalles están en las fachadas.

Arriba te reciben los murales de la Santa Compaña en la iglesia de Santa Mariña, con su campanario rematado en aguja piramidal visible desde media villa. El broche es el Monasterio de la Magdalena y su claustro procesional, en la zona alta. Prepárate para algunas cuestas. Para entender las leyendas del lugar, un free tour por Sarria resume en un par de horas los rincones clave.

Día 4 · Chantada

Entramos en la Ribeira Sacra por Chantada, villa bañada por el río Asma y rodeada de viñedos en pendiente. Su estampa más reconocible es el puente medieval sobre el Asma, desde el que se llega fácil a las callejuelas del centro, con casas de piedra, soportales y plazas tranquilas para sentarse a tomar algo. Aquí el plan es no tener plan: pasear sin prisa y dejar que el tiempo vaya más despacio.

La comarca es un museo del románico al aire libre, con pequeñas iglesias repartidas por las parroquias, y merece acercarse a algún mirador sobre el valle donde los viñedos trepan hacia el río. Para entender la cultura del vino que define esta tierra, reserva la visita a la bodega Vía Romana, con cata incluida.

Día 5 · Monforte de Lemos

La única ciudad de la Ribeira Sacra, Monforte de Lemos, se levanta sobre el monte de San Vicente y tiene casco histórico de sobra para una jornada a pie. Allí arriba se juntan tres joyas: la Torre del Homenaje del castillo de los Condes de Lemos —la más alta de Galicia—, el Monasterio de San Vicente do Pino y unas panorámicas espléndidas de la ciudad.

Abajo, en el casco urbano, quedan varios tramos de muralla medieval con tres torres y tres puertas, y el barrio de la judería, que aún delata sus antiguos gremios en los nombres de las calles. No te pierdas el paseo por las márgenes del río Cabe hasta el Puente Viejo, una de las estampas más bonitas. Una visita guiada por Monforte ayuda a no perderse los rincones con más historia.

Día 6 · Doade

Doade es más balcón que pueblo, y ahí está su gracia. Este rincón del municipio de Sober se asoma a los cañones del Sil, con viñedos en terrazas que caen casi en vertical hacia el río: la llamada viticultura heroica, vendimiada a mano en pendientes imposibles. Aquí no vienes a callejear, sino a respirar tranquilidad y a asomarte a los miradores.

El de la Ribeira Sacra es para muchos el mejor de todos; el de Cabezoas tiene el meandro de Coto das Boedas justo enfrente. Un consejo de la propia guía: llena el depósito antes de meterte en la ruta, que las gasolineras escasean. Para redondear la mañana, la visita a la bodega Regina Viarum tiene terrazas asomadas al cañón y cata final.

Día 7 · Quiroga

Cerramos la ruta en Quiroga, en el sureste de la provincia, donde la Galicia interior se muestra en estado puro: montañas, ríos encajados y viñedos que trepan por las laderas. El casco conserva el ambiente tranquilo de villa gallega de interior, con la vida en torno a la plaza y a los bares donde probar el producto local; es buen sitio para reponer fuerzas.

Aquí el atractivo está más en el valle que en los monumentos, así que la mejor forma de despedirse de la comarca es un tour por el valle de Quiroga, que te sitúa en contexto y te libera de conducir por carreteras de montaña el último día.

Consejos prácticos para esta ruta de pueblos con encanto

La primavera y el otoño son las épocas más agradecidas para esta ruta: el viñedo de la Ribeira Sacra luce en su mejor momento y las temperaturas acompañan para callejear y caminar. El otoño, con la vendimia y los tonos ocres, tiene un punto especial en toda la mitad sur del recorrido.

Ten en cuenta el cambio de ritmo: la primera mitad (Foz, Lugo, Sarria) va de cascos históricos peatonales que se recorren a pie sin más; la segunda (Chantada, Monforte, Doade, Quiroga) es territorio rural donde los miradores y bodegas quedan repartidos y el coche marca la diferencia. En los pueblos amurallados como Lugo, deja el vehículo fuera y entra caminando. Y no intentes meter la Ribeira Sacra entera en un día: los cañones del Sil se saborean despacio, mirador a mirador.

Preguntas frecuentes

¿Qué pueblos de la ruta tienen el casco histórico más bonito para pasear?

Para callejear a pie, los tres imprescindibles son el casco amurallado de Lugo (con su Praza do Campo y el adarve de la muralla), la villa de Sarria (de la Escalera Mayor a la rúa Maior y el monasterio) y Monforte de Lemos, con su judería y el paseo del río Cabe. Foz y Chantada tienen cascos más pequeños pero con encanto, mientras que Doade y Quiroga brillan más por el paisaje que por el callejeo.

¿Merece la pena combinar los pueblos de la costa con los del interior en un mismo viaje?

Sí, y es precisamente lo que da variedad a la ruta: arrancar en Foz, con su puerto y su ambiente marinero de la Mariña, y terminar entre los viñedos en terraza de la Ribeira Sacra ofrece dos caras muy distintas de la provincia. Eso sí, hay un salto claro entre la costa y el interior, así que conviene plantear los primeros días arriba, en la Mariña y Lugo, y dejar la parte sur enlazada al final.

¿Cómo encajan las bodegas y los miradores de la Ribeira Sacra sin desviar la ruta de los pueblos?

En Chantada, Monforte, Doade y Quiroga el vino y el paisaje forman parte del propio encanto del sitio, no son un desvío. Puedes usar cada pueblo como base: pasear su casco por la mañana y dedicar la tarde a una visita de bodega con cata o a asomarte a los miradores del cañón del Sil, como los de Doade. Así no separas el pueblo de su entorno.

¿Es una ruta cómoda para viajar con niños o gente mayor?

Los cascos históricos se recorren a pie sin dificultad, aunque Sarria y Monforte tienen cuestas. En la parte de la Ribeira Sacra, para quien no quiera caminar mucho o conducir por carreteras de montaña, hay alternativas cómodas como el tren turístico de la Ribeira Sacra o los tours guiados por el valle, que permiten disfrutar del paisaje sin esfuerzo.