Malta
Qué ver en Mdina: la ciudad del silencio de Malta
Si buscas qué ver en Mdina, has llegado al sitio adecuado: esta pequeña ciudad amurallada en el centro de Malta es una de las joyas medievales mejor conservadas de Europa. Conocida como «la ciudad del silencio», Mdina fue capital de la isla hasta la llegada de los Caballeros de San Juan y hoy apenas viven en ella unas 300 personas.
Sus callejuelas empedradas, palacios renacentistas e iglesias barrocas parecen detenidas en el tiempo (no es casualidad que sirviera de escenario para Juego de Tronos o Gladiator). En esta guía te cuento los imprescindibles, cómo llegar y moverte, las mejores excursiones cercanas y dónde comer, para que aproveches tu visita al máximo.
Cómo llegar a Mdina desde La Valeta o el aeropuerto
Mdina está en pleno centro de Malta, a apenas media hora de La Valeta. La isla es pequeña (unos 27 km de largo), así que llegar es sencillo aunque no tengas coche.
La opción más económica es el autobús. Desde la estación de La Valeta, la línea 52 hace el trayecto más directo; si te alojas en Sliema, el 202 va sin transbordos pero da bastantes vueltas, así que a veces compensa ir primero a La Valeta. La parada te deja en la plaza que separa Mdina de su ciudad hermana, Rabat.
Si prefieres comodidad, sobre todo si llegas cansado del aeropuerto o viajas en grupo, contratar un traslado privado te lleva directo a la puerta de Mdina sin complicaciones de horarios ni transbordos.

Cómo moverse por Mdina
Aquí lo tienes fácil: Mdina se recorre caminando y punto. Es una ciudad peatonal minúscula que se visita cómodamente en un par de horas, aunque merece la pena demorarse. Deja el coche en alguno de los aparcamientos gratuitos que hay entre Mdina y Rabat y entra a pie.
Verás coches de caballos ofreciendo paseos a los turistas. Nuestro consejo sincero: la ciudad se disfruta mucho mejor paseando y perdiéndote por sus callejuelas, así que no hace falta recurrir a este tipo de actividades con animales.
Para orientarte el primer día y entender lo que estás viendo, un free tour por Mdina con guía en español va estupendo: en unas dos horas te cuentan la historia de sus palacios y murallas, y le sacas mucho más partido a la visita.
Qué ver en Mdina: los imprescindibles
Mdina se saborea despacio, dejándote llevar por sus calles de piedra color miel. Estos son los rincones que no te puedes perder.
Puerta de Vilhena y las murallas
La aventura empieza cruzando la Puerta de Vilhena, el acceso principal a la ciudad fortificada. Este arco barroco, reconstruido en el siglo XVIII por orden del Gran Maestre António Manoel de Vilhena, luce el escudo de armas y dos estatuas de leones. Desde el puente que salva el antiguo foso (hoy convertido en jardín) se contemplan las imponentes fortificaciones. Hay una segunda entrada, la Puerta de los Griegos, más discreta pero igual de bonita.
Palacio Vilhena
Nada más cruzar la puerta te topas con el Palacio Vilhena, un edificio de estilo barroco francés construido entre 1726 y 1728. Fue hospital en los siglos XIX y XX y hoy alberga el Museo Nacional de Historia Natural. Fíjate en su gran patio central presidido por una Cruz de Malta tallada en piedra.

Catedral de San Pablo y su museo
La Catedral de San Pablo es el corazón religioso de Mdina. Se levanta sobre el lugar donde, según la tradición, el gobernador romano Publio recibió a San Pablo tras su naufragio en Malta hacia el año 60 d.C., un encuentro que marcó el inicio del cristianismo en la isla. La catedral que vemos hoy es obra barroca del arquitecto Lorenzo Gafà, reconstruida entre 1696 y 1705 tras el terremoto de Sicilia de 1693.
Su interior sorprende: frescos, lápidas funerarias de obispos y nobles con sus escudos, y en el altar mayor La Conversión de San Pablo, obra maestra de Mattia Preti. Junto a la catedral, el Museo Catedralicio guarda grabados de Durero y valiosos tesoros eclesiásticos. Para no hacer cola en temporada alta, puedes reservar tu entrada a la catedral y el museo con antelación. Ojo: los lunes no siempre están accesibles las mazmorras y el monasterio.
Palacio Falson
Callejeando por la Triq Villegaignon, la calle que cruza todo el centro, llegas al Palacio Falson, considerado el edificio medieval mejor conservado de Mdina. Construido en el siglo XIII por nobles normandos, no abrió al público hasta 2001. Dentro se conserva mobiliario original, una impresionante colección de pinturas y antigüedades del capitán Gollcher, además de una biblioteca con más de 4.500 libros antiguos. Puedes comprar tu entrada al Palacio Falson para asegurarte el acceso.
Las calles y los miradores de los bastiones
No te pierdas la Piazza del Bastione y los bastiones de la ciudadela, con vistas panorámicas de buena parte de Malta. Pasea también por la Iglesia de las Carmelitas, la de Santa Ágata y la de San Pedro. Mi recomendación estrella: recorre Mdina al atardecer, cuando los grupos ya se han marchado y puedes disfrutar del silencio mientras se encienden las farolas. Es puro viaje en el tiempo.
Excursiones cercanas: Rabat, Gozo, Dingli y más
Mdina se combina de maravilla con su entorno. Justo al lado está Rabat, menos monumental pero con un encanto local auténtico y sus famosas catacumbas de San Pablo y Santa Ágata, cementerios cristianos usados desde el siglo III, además de la gruta de San Pablo. Para verlas con contexto, el free tour por Mdina y Rabat une ambas ciudades en un recorrido muy completo.

A pocos minutos tienes los acantilados de Dingli, el punto más alto de Malta, con panorámicas espectaculares del mar; hay una excursión que combina Mdina y los acantilados de Dingli muy cómoda. Si quieres exprimir el sur, la excursión a Marsaxlokk y la Gruta Azul te lleva al pintoresco pueblo pesquero de coloridas barcas y a las famosas cuevas marinas, y hay una variante que suma los templos megalíticos de Hagar Qim, la Gruta Azul y Marsaxlokk.
Para completar la panorámica histórica de la isla, el tour por las Tres Ciudades descubre la Malta más militar y auténtica frente al Gran Puerto. Y si dispones de un día entero, la excursión a la isla de Gozo es una escapada preciosa a la Malta más rural. Puedes ver todas las opciones disponibles en actividades en Mdina.
Dónde comer en Mdina
Pese a su tamaño, Mdina tiene una oferta gastronómica notable. Restaurantes como Coogi's o el elegante The de Mondion son buenas apuestas para probar la cocina maltesa. No te vayas sin degustar el estofado de conejo (fenkata), el plato más típico de la isla, delicioso y contundente.
Dónde dormir: ¿Mdina o alrededores?
Mdina es tan pequeña y silenciosa que la mayoría de viajeros la visita en medio día y se aloja en zonas mejor comunicadas como Sliema, St. Julian's o La Valeta, con más ambiente, restaurantes y conexiones de autobús. Dicho esto, dormir dentro de las murallas es una experiencia mágica si buscas tranquilidad absoluta y quieres disfrutar de la ciudad cuando se van los turistas del día. Elige según el ritmo de viaje que prefieras.
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Las mejores actividades en Mdina
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo hace falta para visitar Mdina?
Con medio día tienes de sobra para ver los imprescindibles de Mdina y pasear por Rabat. Al ser una ciudad peatonal muy pequeña, en dos o tres horas recorres la catedral, los palacios y las murallas con calma. Si quieres sumar excursiones cercanas como Dingli, reserva el día entero.
¿Cuál es la mejor forma de llegar a Mdina desde La Valeta?
El autobús 52 desde la estación de La Valeta es la opción más directa y económica (unos 30 minutos). Si viajas en grupo o prefieres comodidad, un traslado privado te deja en la puerta de la ciudad sin transbordos ni esperas.
¿Merece la pena hacer un free tour en Mdina?
Sí. Mdina tiene una historia riquísima que se disfruta mucho más con las explicaciones de un guía. Un free tour de unas dos horas te ayuda a entender sus palacios, murallas e iglesias, y a no perderte los rincones más emblemáticos. Hay versiones que incluyen también Rabat.
¿Cuándo es mejor visitar Mdina?
El atardecer es el momento estrella: los grupos organizados ya se han ido y puedes disfrutar del auténtico silencio de la ciudad mientras se encienden las farolas. También es buena idea ir a primera hora de la mañana para evitar el grueso del turismo.
¿Se puede dormir dentro de Mdina?
Sí, aunque la mayoría de viajeros la visita en medio día y se aloja en zonas mejor comunicadas como Sliema, St. Julian's o La Valeta. Dormir dentro de las murallas es una experiencia distinta, ideal para disfrutar de la ciudad cuando se van los turistas del día.
¿Es recomendable pasear en coche de caballos por Mdina?
No es necesario: la ciudad se disfruta mucho mejor caminando y perdiéndote por sus callejuelas, por lo que no hace falta recurrir a este tipo de actividades con animales.
¿Qué plato típico no debería perderme cerca de Mdina?
El estofado de conejo o fenkata, el plato más típico de la isla, disponible en restaurantes de la zona como Coogi's o The de Mondion.
¿Qué se puede ver en Rabat, junto a Mdina?
Rabat tiene un encanto local auténtico y alberga las catacumbas de San Pablo y Santa Ágata, cementerios cristianos usados desde el siglo III, además de la gruta de San Pablo.
De un vistazo
Lo esencial de Mdina
- Mdina es una pequeña ciudad amurallada en el centro de Malta, conocida como «la ciudad del silencio», y fue capital de la isla hasta la llegada de los Caballeros de San Juan.
- Apenas viven unas 300 personas dentro de sus murallas, con callejuelas empedradas, palacios renacentistas e iglesias barrocas que sirvieron de escenario para Juego de Tronos y Gladiator.
- La Catedral de San Pablo, obra barroca de Lorenzo Gafà reconstruida entre 1696 y 1705, marca el lugar donde la tradición sitúa la llegada de San Pablo a Malta.
- El Palacio Falson, del siglo XIII, es considerado el edificio medieval mejor conservado de Mdina y conserva mobiliario original y una biblioteca con más de 4.500 libros antiguos.
- Mdina se combina fácilmente con Rabat, los acantilados de Dingli, Marsaxlokk, la Gruta Azul, las Tres Ciudades o una excursión de un día a la isla de Gozo.
| Dónde está | Malta |
|---|---|
| Cuántos días | medio día (un par de horas para recorrerla, aunque merece la pena demorarse) |
| Cómo llegar | En autobús desde La Valeta (línea 52 directa) o desde Sliema (línea 202), o mediante un traslado privado hasta la puerta de la ciudad. |
| Ideal para | quienes buscan tranquilidad absoluta y viajar en el tiempo, prefiriendo alojarse en zonas con más ambiente como Sliema, St. Julian's o La Valeta |
| Imprescindible | Cruzar la Puerta de Vilhena y visitar la Catedral de San Pablo |
| Actividades reservables | 10 |
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