Rutas de playas y costa · Europa · 7 días

Ruta de playas por Irlanda en 7 días

Ruta de playas por Irlanda en 7 días
  1. 1Dublín
  2. 2Cobh
  3. 3Cork
  4. 4Killarney
  5. 5Doolin
  6. 6Galway
  7. 7Leenaun

Esta ruta de playas por Irlanda en 7 días no va de tumbarse al sol —seamos sinceros, el Atlántico irlandés es otra cosa—, sino de vivir la costa: puertos naturales enormes, acantilados que caen a plomo sobre el mar, un fiordo que se rema en kayak y arena salvaje batida por el viento. Si lo que buscas es litoral con carácter, aquí lo tienes de sobra.

A diferencia de la ruta general por Irlanda, que reparte su atención entre castillos, pubs y ciudades, esta se pega al agua siempre que puede: elegimos las paradas por lo que ofrecen frente al mar y por lo que se puede hacer navegando, remando o mirando el océano desde el borde de un acantilado. Va bien para quien disfruta más de un paseo en barco o de una cala azotada por el Atlántico que de un museo.

El recorrido sigue el orden geográfico real, de Dublín en el este bajando al sur por Cobh y Cork, cruzando al suroeste de Killarney y remontando la costa oeste por Doolin, Galway y Leenaun. Un hilo de costa que enlaza puertos, islas y fiordos.

Día 1 · Dublín

La capital es el punto de entrada natural del país y un buen sitio para aclimatarse antes de lanzarse al litoral. Dublín es una ciudad de río más que de playa: el Liffey la parte en dos y se cruza por el coqueto Ha'penny Bridge. Como el centro es compacto y se recorre a pie, aprovecha para orientarte con una visita guiada por Dublín que te ubique entre el Trinity College, Temple Bar y las catedrales.

Un apunte útil para esta ruta: la guía menciona el DART, el tren de cercanías que va pegado a la costa. Si te sobra la tarde y quieres empezar a oler el mar, es la forma de asomarte al litoral cercano sin coche antes de emprender el viaje hacia el sur.

Día 2 · Cobh

Baja al sur hasta Cobh, la parada más marinera de toda la ruta. No es un destino de arena, sino de puerto: se asoma al segundo puerto natural más grande del mundo y fue el último lugar del que zarpó el Titanic. El paseo marítimo, las casas de colores en cuesta del "Deck of Cards" y la catedral de St. Colman componen uno de los perfiles costeros más bonitos del país.

Aquí la costa se vive desde el muelle y desde la historia: el memorial del Titanic, la estatua de Annie Moore y la Titanic Experience, montada justo sobre el Heartbreak Pier. Para entender por qué este puerto fue tan importante, una visita guiada por Cobh te cuenta el pasado del Titanic, el Lusitania y la emigración mientras paseas frente al agua.

El colorido frente marítimo de Cobh, último puerto del Titanic.
El colorido frente marítimo de Cobh, último puerto del Titanic. Foto: William Murphy from Dublin, Ireland · CC BY-SA 2.0

Día 3 · Cork

A un paso de Cobh está Cork, la segunda ciudad del país, levantada sobre un islote en el río Lee y con uno de los puertos naturales más grandes del mundo a tiro de piedra. No es un destino de playa urbana, pero funciona de maravilla como base costera: el centro se recorre a pie enlazando la English Market, la catedral de San Finbarr y los puentes sobre el Lee.

Para hacerte con la ciudad el primer día, el free tour por Cork te deja el mapa mental hecho en un par de horas. Desde aquí también se organizan salidas hacia la costa sur y los cruceros por su puerto, si quieres ver desde el agua ese enorme entrante marino.

Día 4 · Killarney

Cruzamos al suroeste, al condado de Kerry, para usar Killarney como base. Ojo, que Killarney es de lagos y montañas más que de mar: su gran atractivo es el Parque Nacional. Pero su interés para una ruta de costa está en lo que tiene alrededor. El Ring of Kerry serpentea entre bahías turquesa, y la guía recomienda hacerlo en sentido horario para disfrutar de los miradores casi en soledad; en él encadenas Kenmare, Waterville y castillos junto al mar.

Si tienes que elegir una jornada de litoral salvaje, apuesta por el tour por la península de Dingle, uno de esos tramos donde el Atlántico manda. Y si prefieres despreocuparte de las estrechas carreteras, el tour por el Anillo de Kerry resuelve la logística en una jornada.

Día 5 · Doolin

Subiendo por la costa oeste llegas a Doolin, en el condado de Clare, y aquí la ruta toca techo en cuanto a costa espectacular. El pueblo es diminuto —casas de colores, pubs y un puerto que mira al Atlántico—, pero es la puerta a los acantilados de Moher, murallas de roca que caen a plomo sobre el océano.

Verlos desde arriba impresiona, pero el plan que de verdad marca la diferencia en un viaje de costa es el paseo en barco por los acantilados de Moher: desde la base aprecias su altura real, con las olas rompiendo contra la roca y las aves anidando en las paredes. Desde el mismo puerto salen los ferris a las islas Aran; puedes optar por el ferry a Inishmore combinado con los acantilados para verlo todo en una salida. Alrededor se extiende el Burren, un paisaje kárstico casi lunar que contrasta con el verde habitual.

Día 6 · Galway

Continúa la costa oeste hasta Galway, ciudad atlántica de calles empedradas de colores y música en directo. El centro medieval se recorre a pie, de Eyre Square bajando hacia el río Corrib, con parada en la iglesia de San Nicolás y el puente Salmon Weir. Es más una ciudad de puerto y ambiente marinero que de playa, pero su energía atlántica se nota en cada esquina.

Para situarte, el free tour por Galway en español va estupendamente. Y si quieres exprimir la costa desde aquí, desde Galway salen excursiones a la ruta del Atlántico salvaje por Connemara, que te acerca al litoral más agreste del oeste.

Día 7 · Leenaun

Cierra la ruta en Leenaun, uno de los rincones más dramáticos del oeste. Aquí no hay arena ni monumentos, sino el Killary, el fiordo más famoso del país: una lengua de mar estrecha y serena entre montañas peladas, con granjas de mejillones flotando en el agua. Connemara en estado puro.

La mejor forma de vivir esta costa es desde el propio agua: el tour en kayak por el fiordo Killary te lleva a remar por aguas protegidas, resguardadas del oleaje atlántico gracias a la forma cerrada del fiordo. Según la guía es accesible aunque no tengas mucha práctica, porque el agua suele estar en calma, y desde el kayak las montañas parecen aún más altas. Un final perfecto para una ruta que ha ido buscando el mar en cada parada.

Consejos prácticos para una ruta de costa por Irlanda

Lo primero, ajusta las expectativas: la costa irlandesa es de acantilados, puertos y fiordos más que de playa de toalla y sombrilla. El baño es cosa de valientes y el tiempo, según recuerdan varias guías del oeste, decide por ti: lluvia y viento son posibles en cualquier estación, así que la ropa impermeable y el calzado cómodo son innegociables.

La época amable va de finales de primavera a principios de otoño, cuando hay más horas de luz y, en zonas como Doolin, más frecuencia de ferris y más ambiente en los pubs. En verano las paradas estrella —los acantilados de Moher, sobre todo— se masifican: madrugar o dejar la primera hora para los miradores marca una diferencia enorme.

Para el tramo oeste (Doolin, Galway y Leenaun) el coche da mucha libertad para pararse en los miradores de la costa, pero las carreteras son estrechas y sinuosas: conduce con calma. Y no intentes meter demasiadas salidas por mar en el mismo día; una travesía en barco o una jornada de kayak ya llenan una jornada, y el litoral se disfruta más sin prisa.

Preguntas frecuentes

¿Es esta una ruta para bañarse en la playa?

No principalmente. La costa irlandesa que recorre esta ruta es sobre todo de acantilados, puertos naturales y fiordos, no de playas de sol y toalla. El agua del Atlántico es fría y el tiempo, cambiante. Aquí el litoral se disfruta desde el barco, el kayak o el borde de un acantilado más que dándose un chapuzón.

¿Qué actividades en el agua puedo hacer a lo largo del recorrido?

Las que aparecen en las guías: paseos en barco por los acantilados de Moher y ferris a las islas Aran desde Doolin, cruceros por el puerto natural desde Cork y Cobh, y kayak por el fiordo Killary en Leenaun. Este último es accesible incluso sin experiencia porque el agua del fiordo suele estar en calma.

¿Cuál es la parada costera más impresionante de la ruta?

Cuesta elegir, pero los acantilados de Moher, cerca de Doolin, son el gran icono: murallas de roca que caen a plomo sobre el océano. Verlos desde el mar en barco cambia por completo la perspectiva. El fiordo Killary en Leenaun le disputa el puesto por su drama de montañas cayendo sobre el mar.

¿Cuándo conviene ver la costa para evitar aglomeraciones?

De finales de primavera a principios de otoño hay más luz y mejor tiempo, pero también más gente. Los acantilados de Moher se masifican en verano, así que reserva la primera hora del día para los miradores. Fuera de temporada alta encontrarás la costa más tranquila, aunque con menos frecuencia de ferris y más probabilidad de mal tiempo.