Qué ver en Jiva

Uzbekistán

Qué ver en Jiva (Khiva): guía completa de Ichan Kala

Foto: Petar Milošević · CC BY-SA 4.0 · Fuente

Decidir qué ver en Jiva (Khiva) es más fácil de lo que parece: casi todo lo imprescindible cabe dentro de sus murallas de adobe, en la ciudadela de Ichan Kala. Y sí, es esa clase de sitio que te deja con la boca abierta desde que ves asomar sus minaretes y cúpulas turquesa sobre el desierto.

Jiva fue una de las últimas paradas de las caravanas de la Ruta de la Seda y hoy es un auténtico museo al aire libre, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1990. En esta guía te contamos los monumentos que no te puedes perder, cómo organizar tu visita día a día, cómo llegar, dónde dormir y comer, y qué excursiones merecen la pena en los alrededores.

Cómo llegar a Jiva: aeropuerto, tren y buses

Jiva está en el extremo occidental de Uzbekistán, entre los desiertos de Kara-Kum y Kizil-Kum, y a unos 30 km de la ciudad de Urgench, que es donde está el aeropuerto y la estación de tren más grande de la zona.

Desde Tashkent, la capital, la opción más cómoda es el avión hasta Urgench (poco más de una hora de vuelo). También existe tren nocturno, pero es un trayecto muy largo. Desde Bujará, muchos viajeros llegan en tren o en coche cruzando el desierto: es una ruta de varias horas, pero muy típica en cualquier circuito por la Ruta de la Seda.

Una vez en Urgench, llegar a Jiva es rápido: hay taxis compartidos, la app Yandex Go (por apenas un euro te plantan en el centro) o, si prefieres tenerlo todo resuelto al aterrizar, puedes reservar por adelantado uno de los traslados desde el aeropuerto hasta la puerta de tu alojamiento, algo que se agradece mucho si llegas de noche o cargado con maletas.

Las murallas de adobe de Jiva recortadas sobre el desierto de Uzbekistán
Las murallas de adobe de Jiva recortadas sobre el desierto de Uzbekistán

Cómo moverse en Jiva

Aquí lo tienes fácil: Jiva se recorre a pie y punto. Todo lo interesante está dentro de Ichan Kala, un recinto amurallado de unos 2 km de perímetro donde no caben ni hacen falta los coches. Las distancias son cortas y en un paseo tranquilo vas saltando de un monumento a otro.

La ciudad moderna que rodea la ciudadela es mucho más dispersa y de casi 90.000 habitantes, pero como turista apenas la pisarás. Ponte calzado cómodo, lleva agua y prepárate para perderte por sus callejuelas de adobe: es parte del encanto.

Qué ver en Jiva: los imprescindibles de Ichan Kala

Ichan Kala es el corazón histórico de Jiva y una de las ciudades amuralladas mejor conservadas de la Ruta de la Seda. Dentro hay cerca de 50 edificios históricos entre mezquitas, madrazas, minaretes, palacios y mausoleos. Para entrar a la mayoría se compra una entrada conjunta (en torno a los 14 €) que se adquiere en las puertas de la muralla, sobre todo en la puerta oeste (Ata Darvoza). Algunos lugares tienen suplemento aparte, como el mausoleo de Pahlavan Mahmoud, la torre-mirador del Ark o el minarete Islam Khodja.

Minarete Kalta Minor

Es la imagen más reconocible de Jiva: un enorme cilindro cubierto de azulejos turquesa que aparece nada más entrar. Lo curioso es que nunca se terminó. La idea era levantar el minarete más alto de Asia Central, visible incluso desde Bujará, pero tras la muerte del khan que lo impulsó la obra se paró. Y precisamente su forma achaparrada e inacabada es lo que lo hace único.

Kuhna Ark

La antigua fortaleza y residencia de los khanes, casi una pequeña ciudad dentro de la ciudad, con sala del trono, mezquita privada y una prisión. No te pierdas su torre de vigilancia: es uno de los mejores miradores de Jiva. Si puedes, súbela al atardecer, cuando la luz dorada baña las murallas.

El inconfundible minarete Kalta Minor, símbolo de qué ver en Jiva
El inconfundible minarete Kalta Minor, símbolo de qué ver en Jiva Foto: Bgag · CC0

Palacio Toshhovli (Tash Hovli)

Llamado "casa de piedra", fue construido por Allakuli Khan para superar en lujo al vecino Ark. Tiene unas 150 habitaciones y 9 patios, así que lo mejor es perderse por sus dos alas. Fíjate en los azulejos azules y verdes, en las columnas de madera tallada de los iwanes y en las curiosas bases de yurta que los khanes conservaban en los patios por nostalgia de su pasado nómada.

Mezquita Juma

Distinta a cualquier mezquita que hayas visto: su gran sala está sostenida por más de 200 columnas de madera talladas, algunas centenarias y otras casi milenarias. La penumbra y los rayos de luz que entran por el techo crean un ambiente muy especial.

Mausoleo de Pahlavan Mahmoud

El lugar más sagrado y, para muchos, el más bonito de Jiva. Dedicado a un poeta y luchador convertido en patrón de la ciudad, deslumbra por sus cúpulas y sus azulejos en tonos azules. Requiere entrada aparte, pero merece cada céntimo.

Madrazas y minaretes

Jiva fue un gran centro educativo de la Ruta de la Seda. La madraza Mohammed Amin Khan, junto al Kalta Minor, es la más grande de Asia Central (hoy convertida en el hotel Orient Star). La madraza Islam Khodja se corona con el minarete más alto de la ciudad, ideal para subir y tener vistas de todo el conjunto.

Murallas y puertas

Ichan Kala tiene cuatro puertas orientadas a los puntos cardinales. La puerta oeste (Ata Darvoza) es la principal y donde se compran las entradas; la puerta norte (Bogcha Darvoza) tiene escaleras para subir a lo alto de la muralla y caminar por ella; y la puerta este (Polvon Darvoza) esconde un pasado sombrío, pues aquí se celebraba el mayor mercado de esclavos de Asia Central hasta el siglo XIX. Un consejo: empieza el recorrido de este a oeste por la mañana, porque la luz ilumina mejor los edificios.

Si quieres entender bien todas estas historias y no perderte los detalles, contratar un tour Jiva con guía en español el primer día te ayuda a situarte y a disfrutar mucho más de cada monumento.

Itinerario por Jiva: 1 y 2 días

Jiva se puede ver en un día bien aprovechado, pero si puedes dedicarle dos noches lo disfrutarás sin prisas y verás la ciudad casi vacía al amanecer y al atardecer.

Día 1 (ruta esencial): compra la entrada en la puerta oeste, empieza por el Kalta Minor, sigue al Kuhna Ark, continúa al Palacio Toshhovli, la Mezquita Juma y el Mausoleo de Pahlavan Mahmoud. Cierra el día viendo el atardecer desde las murallas o la torre del Ark.

Día 2: sube al minarete Islam Khodja, recorre las madrazas con calma, entra al caravanserai Allakuli Khan, camina por lo alto de la muralla desde la puerta norte y dedica tiempo a perderte por las callejuelas sin rumbo fijo. Es entonces cuando Jiva te conquista de verdad.

Callejuelas de adobe de Ichan Kala, el mejor plan de un itinerario por Jiva
Callejuelas de adobe de Ichan Kala, el mejor plan de un itinerario por Jiva Foto: Fabio Achilli from Milano, Italy · CC BY 2.0

Excursiones cercanas: las fortalezas del desierto

Si te sobra medio día o uno entero, la excursión estrella son las antiguas fortalezas de Khorezm, restos de ciudadelas de adobe milenarias que se levantan solitarias en pleno desierto de Kizil-Kum. Verlas te transporta a otra época y ofrece un contraste brutal con la Jiva monumental.

Como quedan repartidas por el desierto y no hay transporte público, lo más cómodo es reservar una excursión privada a las fortalezas del desierto de Kyzyl Kum, con conductor y todo organizado para aprovechar bien el día.

Dónde dormir en Jiva: ¿dentro o fuera de las murallas?

Nuestra recomendación es clara: duerme dentro de Ichan Kala. Alojarte entre las murallas te permite disfrutar de la ciudad al amanecer y al anochecer, cuando los grupos de turistas se han ido y los vendedores recogen sus puestos. La estampa iluminada de noche, casi para ti solo, es impagable.

Hay opciones para todos los bolsillos, desde pequeñas guesthouses familiares hasta hoteles con encanto instalados en antiguas madrazas, como el Orient Star, junto al Kalta Minor. Dormir fuera suele salir algo más barato, pero pierdes ese ambiente mágico de la ciudad vieja de noche.

Dónde comer en Jiva y comida típica

Dentro de Ichan Kala encontrarás varios restaurantes con terrazas y azoteas con vistas a los minaretes, perfectos para cenar mientras cae el sol. La oferta es sencilla pero rica y muy asequible.

No te vayas sin probar el plov (arroz con carne y zanahoria, el plato nacional), los shashlik (brochetas a la brasa), los manti (empanadillas al vapor), las sopas como el shurpa y el pan uzbeko recién hecho. En Jiva es típico el shivit oshi, unos fideos verdes teñidos con eneldo que solo encontrarás por aquí.

El plov y las brochetas, imprescindibles de la gastronomía para comer en Jiva
El plov y las brochetas, imprescindibles de la gastronomía para comer en Jiva Foto: Sinchalak Musulmon · CC BY-SA 4.0

Qué ver gratis en Jiva

Aunque la entrada a los monumentos se paga, buena parte del encanto de Jiva es gratuito. Puedes entrar al recinto amurallado por la puerta sur (Tosh Darvoza) sin pagar y pasear por las calles de adobe, admirar los minaretes por fuera, curiosear en el caravanserai reconvertido en bazar y empaparte del ambiente. Los momentos del amanecer y el atardecer, con la ciudad casi vacía, no cuestan nada y son de lo mejor de la visita.

Si quieres comparar horarios, precios y reservar tus actividades con antelación, en la página de Jiva en Civitatis tienes todas las opciones en español.

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Las mejores actividades en Jiva

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días necesito para ver Jiva?

Con un día bien aprovechado ves los imprescindibles de Ichan Kala. Pero si puedes, quédate una o dos noches: dormir dentro de las murallas te permite disfrutar de la ciudad al amanecer y al atardecer, cuando está casi vacía y mucho más bonita.

¿Hace falta entrada para visitar Jiva?

Se puede entrar gratis al recinto por la puerta sur y pasear por las calles, pero para acceder a los monumentos necesitas una entrada conjunta (unos 14 €) que se compra en la puerta oeste. Algunos lugares, como el mausoleo de Pahlavan Mahmoud, la torre del Ark o el minarete Islam Khodja, tienen suplemento aparte.

¿Merece la pena dormir dentro de las murallas de Jiva?

Mucho. Alojarte en Ichan Kala te deja disfrutar de la ciudad vieja iluminada de noche y del amanecer sin apenas turistas ni vendedores. Hay desde guesthouses familiares hasta hoteles en antiguas madrazas.

¿Cuál es la mejor época para viajar a Jiva?

La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales, con temperaturas agradables. En verano el calor del desierto es extremo y en invierno hace bastante frío, así que conviene evitar los meses centrales de cada estación.

¿Se puede visitar Jiva sin pagar entradas?

Sí, se puede entrar al recinto amurallado por la puerta sur (Tosh Darvoza) sin pagar y pasear por las calles de adobe, admirar los minaretes por fuera y curiosear en el bazar. Los momentos de amanecer y atardecer, con la ciudad casi vacía, también son gratuitos y de lo mejor de la visita.

¿Necesito coche para moverse dentro de Jiva?

No, todo lo interesante está dentro de Ichan Kala, un recinto amurallado de unos 2 km de perímetro donde no caben ni hacen falta los coches. Las distancias son cortas y se recorre fácilmente a pie.

¿Qué se puede hacer si sobra un día extra en Jiva?

La excursión estrella son las antiguas fortalezas de Khorezm, ciudadelas de adobe milenarias en el desierto de Kizil-Kum. Como no hay transporte público hasta allí, lo más cómodo es reservar una excursión privada con conductor.

¿Qué platos típicos hay que probar en Jiva?

No hay que perderse el plov, el plato nacional de arroz con carne y zanahoria, además de shashlik, manti, sopas como el shurpa y el pan uzbeko recién hecho. También merece la pena el shivit oshi, unos fideos verdes con eneldo que solo se encuentran en Jiva.

De un vistazo

Lo esencial de Jiva

  • Ichan Kala, el recinto amurallado de Jiva, concentra cerca de 50 edificios históricos entre mezquitas, madrazas, minaretes, palacios y mausoleos, y es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1990.
  • El minarete Kalta Minor, cubierto de azulejos turquesa y nunca terminado, es la imagen más reconocible de Jiva nada más entrar a la ciudadela.
  • Todo el recorrido turístico se hace a pie dentro de un perímetro de unos 2 km, sin necesidad de coches ni transporte adicional.
  • La excursión a las antiguas fortalezas de adobe de Khorezm, en pleno desierto de Kizil-Kum, ofrece un contraste con la Jiva monumental y requiere transporte privado por falta de transporte público.
  • El shivit oshi, unos fideos verdes teñidos con eneldo, es un plato típico que solo se encuentra en Jiva, junto al plov, los shashlik y los manti.
Dónde estáUzbekistán
Cuántos días1-2 días
Cómo llegarSe llega en avión o tren hasta Urgench, a unos 30 km, y desde allí en taxi compartido o app Yandex Go hasta Jiva.
Ideal paraamantes de la Ruta de la Seda y la arquitectura histórica
ImprescindibleEl minarete Kalta Minor, junto con el recinto amurallado de Ichan Kala.
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