Rutas gastronómicas · Europa · 5 días

Ruta gastronómica por los Países Bajos en 5 días

Ruta gastronómica por los Países Bajos en 5 días
  1. 1Róterdam
  2. 2Rotterdam
  3. 3Haarlem
  4. 4Ámsterdam
  5. 5Edam

Esta ruta gastronómica por los Países Bajos está pensada para quien viaja con el paladar por delante: no es la ruta de canales y molinos de siempre, sino un recorrido hilado por lo que se come en cada parada, de los mercados cubiertos de Róterdam al queso redondo de Edam.

A diferencia del itinerario general por Holanda, aquí cada ciudad se justifica por su despensa: un Markthal donde curiosear entre quesos y especias, una nave portuaria reconvertida en mercado de productores, un mercado de plaza los sábados o una quesería tradicional junto al canal. El orden es geográfico y se puede conducir de verdad, de sur a norte.

Cinco días dan para comer bien sin correr, alternando ciudad y pueblo. Si te gusta reservar cata o tour de comida por adelantado, aquí te digo cuándo tiene sentido hacerlo.

Día 1 · Róterdam

Empezamos en el mayor puerto de Europa, que es también uno de los sitios más ricos del país para comer. La parada estrella es el Markthal, ese mercado cubierto con forma de herradura y bóveda pintada donde se acumulan puestos de quesos, especias, dulces y platos preparados para comer al momento: perfecto para un primer contacto con los sabores holandeses. Justo enfrente tienes las Casas Cubo, así que combinas foto y bocado sin moverte.

Un detalle que dice mucho de la ciudad: los rotterdammeses llaman a su Estación Central «kapsalon», por el plato de comida rápida servido en bandeja de aluminio cuya forma recuerda a la fachada. Para orientarte el primer día y ubicar dónde comen los locales, un free tour por Róterdam te sitúa el centro y el puerto antiguo antes de lanzarte a probar.

La bóveda pintada del Markthal de Róterdam, punto de partida goloso de la ruta.
La bóveda pintada del Markthal de Róterdam, punto de partida goloso de la ruta. Foto: Marcelo Campi · CC BY-SA 3.0

Día 2 · Rotterdam

Segundo día en la misma ciudad para exprimir su lado más auténtico. Frente al Markthal, más turístico, la Fenix Food Factory es donde comen los locales: una antigua nave portuaria que reúne productores de cerveza, queso, café y productos frescos, nacida de gente apasionada por la comida y la artesanía. Es el plan ideal para comer bien con ambiente de barrio (ojo, que cierra los lunes).

Si quieres tomarle el pulso comiendo, la ciudad tiene rutas gastronómicas en bici que van picando producto típico por sitios poco turísticos. Y para algo distinto que abre boca, el autobús anfibio recorre las calles y se sumerge en el río: no es gastronómico, pero es una pausa divertida entre paradas de comida.

Día 3 · Haarlem

Subimos hacia el norte y cambiamos de escala: Haarlem conserva el encanto del Siglo de Oro y, para el viajero goloso, tiene un as en la manga. Si puedes cuadrar la visita en sábado, la Grote Markt acoge un mercado de productos agrícolas y ganaderos donde comprar quesos y especialidades locales a buen precio: es la razón para reservar este día en sábado si tu calendario lo permite.

El casco es peatonal y pequeño, con los llamados «callejones dorados» llenos de tiendas y restaurantes de camino a la plaza mayor. Para descubrir canales y rincones fuera del centro sin renunciar al paseo, un tour en bicicleta por Haarlem es la forma más holandesa de abrir el apetito antes de la comida.

Día 4 · Ámsterdam

La capital es compacta y se recorre casi sola entre canales. Para el hilo gastronómico, apunta el Mercado de las Flores flotante y, sobre todo, las Nueve Calles (De Negen Straatjes), una malla de callejuelas perfecta para picar en cafés y tiendas con encanto. La ciudad funciona a base de paradas cortas: un bocado por aquí, un café por allá, y entre medias los grandes museos.

Para ubicarte el primer día y que te cuenten dónde comer sin caer en trampas turísticas, un free tour por Ámsterdam viene de maravilla. Y si te sobra medio día, la excursión a Zaanse Schans, Volendam y Marken combina molinos con pueblos costeros donde se come pescado y producto tradicional.

Día 5 · Edam

Cerramos la ruta en el pueblo que da nombre al queso más famoso del mundo. En Edam, la parada obligada es la quesería tradicional de la calle Spui, instalada en una casa del siglo XVII junto al canal, donde puedes probar y llevarte el auténtico queso Edam, ese redondo de corteza naranja. Al fondo de la tienda está el Museo del Queso, con una exposición interactiva sobre la historia de estas ruedas.

Es una visita cortita pero muy entretenida y el broche perfecto para una ruta con el queso como hilo conductor. Para no hacer cola, conviene comprar la entrada al Museo del Queso de Edam con antelación. Con una mañana tienes de sobra para pasear de canal en canal y despedirte del país con sabor a queso.

Consejos prácticos para esta ruta gastronómica

El gran consejo es cuadrar Haarlem en sábado: el mercado de plaza es de las mejores oportunidades para catar quesos y producto local, y solo funciona ese día. Ten en cuenta también que la Fenix Food Factory de Rotterdam cierra los lunes, así que no la programes ese día. En el Markthal y en Edam merece la pena ir con hambre y sin prisa, más que reservar mesa. No intentes meter más pueblos «con queso» de los que caben: el país es fácil de recorrer, pero comer bien pide parar. Y si viajas en temporada alta, reservar por adelantado catas, museos gastronómicos y tours de comida te ahorra colas.

Preguntas frecuentes

¿Qué platos y productos típicos no me puedo perder en esta ruta?

El hilo conductor es el queso: el Edam de corteza naranja en su pueblo natal y las variedades que encontrarás en el Markthal de Róterdam y en el mercado de Haarlem. Suma la escena de mercados de productores como la Fenix Food Factory de Rotterdam y curiosidades locales como el kapsalon, el plato de comida rápida que da apodo a la Estación Central de Róterdam.

¿Dónde se come el producto más auténtico en Róterdam y Rotterdam?

El Markthal es espectacular y muy cómodo para picar quesos, especias y platos preparados, pero es la opción más turística. Para comer donde comen los locales, la Fenix Food Factory —una antigua nave portuaria con productores de cerveza, queso y café— tiene ambiente más auténtico. Recuerda que cierra los lunes.

¿Merece la pena una ruta gastronómica en bici?

Sí, es una forma muy holandesa de descubrir producto típico fuera de las zonas turísticas, especialmente en Rotterdam y Haarlem, donde estas rutas van picando en sitios poco masificados mientras pedaleas entre canales. Es un buen plan para abrir el apetito antes de la comida principal.

¿Es imprescindible reservar la visita al queso de Edam por adelantado?

No es imprescindible, pero en temporada alta el Museo del Queso de Edam puede formar cola. Comprar la entrada con antelación te evita esperas y, como la visita es corta, te deja más tiempo para pasear por el pueblo y probar el queso en la quesería tradicional junto al canal.