Rutas de pueblos con encanto · Europa · 7 días

Ruta de pueblos con encanto por Países Bajos en 7 días

Ruta de pueblos con encanto por Países Bajos en 7 días
  1. 1La Haya
  2. 2Noordwijkerhout
  3. 3Ámsterdam
  4. 4Edam
  5. 5Volendam
  6. 6Utrecht
  7. 7Maastricht

Esta ruta de pueblos con encanto por Países Bajos está pensada para quien quiere dejar de lado el circuito de siempre y pasear por cascos históricos de casas de madera, canales tranquilos, puentes levadizos y torres góticas que asoman sobre los tejados. No es la típica ruta de grandes ciudades: aquí el hilo conductor son las calles empedradas, las fachadas del siglo XVII y ese ambiente sosegado que se encuentra en Edam o Volendam.

Frente a la ruta general del país, que se centra en museos y en la vida urbana de Ámsterdam, esta se detiene en el detalle: la panorámica de un canal al final de una calleja, un carillón de campanas, un molino solitario al atardecer o un barrio de fachadas con escudos familiares. Usamos algunas ciudades como base cómoda, pero siempre buscando su rincón histórico más habitable.

Siete días dan para encadenar el litoral floral del sur de Holanda, los pueblos de Waterland al norte de Ámsterdam y el salto final al Limburgo medieval. Un país plano y bien conectado hace que todo fluya sin agobios.

Día 1 · La Haya

Empezamos por La Haya para entrar en materia con calma. Aunque es una gran ciudad, su corazón guarda una estampa de pueblo señorial: el Binnenhof, ese conjunto de edificios góticos que forman una plaza interior llena de encanto asomada al agua, es la imagen que se te quedará. Pasea también por la comercial calle Noordeinde hasta los jardines traseros del Palacio de Noordeinde, un parque tranquilo con estatuas y un lago perfecto para desconectar. Para situarte el primer día, un free tour por La Haya te ayuda a entender la ciudad y a decidir qué te merece más tiempo.

Casas tradicionales junto a los canales de Edam, corazón de esta ruta.
Casas tradicionales junto a los canales de Edam, corazón de esta ruta. Foto: Anne Hornyak · CC BY-SA 2.0

Día 2 · Noordwijkerhout

Subimos hacia la costa para dormir en Noordwijkerhout, un pueblo pequeño y tranquilo en pleno corazón de la Bollenstreek, la región de los bulbos. Su centro es diminuto —una iglesia y un puñado de cafés donde parar— pero lo que marca la diferencia es el paisaje que lo rodea: en primavera, los campos de tulipanes que lo cercan se tiñen de rojo, amarillo y morado, y alquilar una bici para pedalear entre parcelas es uno de los planes más bonitos del país. Si viajas fuera de la floración, la entrada a la Tulip Experience te salva el capricho floral en cualquier época.

Día 3 · Ámsterdam

Toca la capital, y aunque no sea un pueblo, su casco histórico tiene rincones que sí lo parecen. Céntrate en lo que hace única a Ámsterdam: el anillo de canales Patrimonio de la Humanidad, y sobre todo lugares recogidos como el Begijnhof o las coquetas Nueve Calles (De Negen Straatjes), con sus tiendas y cafés. Un paseo en barco por los canales, mejor al atardecer, te regala la perspectiva desde el agua de puentes y casas inclinadas. Y si quieres orientarte a pie, un free tour por Ámsterdam encaja bien el primer contacto.

Día 4 · Edam

Al norte empieza lo mejor de la ruta. Edam es uno de esos pueblos holandeses de canales tranquilos, casas tradicionales del siglo XVII y puentes levadizos. La ruta clásica arranca en la entrada del pueblo y va enlazando rincones: la calle Schepenmakersdijk regala una preciosa panorámica de las casas bordeando el canal antes de cruzar el Kwakelbrug, uno de los puentes más antiguos, con vistas al histórico astillero Boerenverdriet. Por la calle Lingerzijde llegarás a la Speeltoren, una esbelta torre gótica que sobresale sobre los tejados y cuyo carillón de 37 campanas está considerado el más antiguo del país. Reserva la entrada al Museo del Queso para entender por qué este pueblo dio la vuelta al mundo.

Día 5 · Volendam

Muy cerca de Edam, Volendam es un antiguo puerto pesquero con casas de madera y barcos de colores. El plan estrella es pasear por el dique y el paseo marítimo, entre casitas pintorescas y el olor a pescado fresco: es el sitio ideal para probar un arenque (haring). Asómate al Art Hotel Spaander, toda una institución con las paredes cubiertas de cuadros que los pintores dejaban antaño a cambio de alojamiento, y guárdate el molino solitario para el atardecer, uno de esos rincones que se quedan grabados. Desde aquí sale el ferry a Marken, y si te apetece un plan distinto, un taller de stroopwafels es de lo más goloso.

Día 6 · Utrecht

Ponemos rumbo al interior con Utrecht, la llamada «pequeña Ámsterdam», con canales aún más pintorescos gracias a sus característicos muelles a dos alturas y un ambiente universitario relajado. Domina el horizonte la Domtoren, la torre de iglesia más alta del país, curiosamente separada de su catedral desde que un tornado partió el conjunto en 1674. No te pierdas el claustro de la Domkerk, un jardín tranquilo con arcos góticos y una fuente medieval, ni el canal Oudegracht. Un paseo en barco por los canales de Utrecht o un free tour completan el día.

Día 7 · Maastricht

Cerramos en el extremo sur con Maastricht, que rompe el molde: aquí no hay canales, sino callejuelas empedradas y casas de los siglos XVI y XVII con las ventanas repletas de flores. Piérdete por el barrio de Stokstraat, uno de los más elegantes, fijándote en las fachadas con escudos familiares. Recorre la muralla de Nuestra Señora, con vistas al distrito de Wyck al otro lado del Mosa, y pasa bajo la Helpoort o Puerta del Infierno, una de las puertas de ciudad más antiguas del país. Si solo te da tiempo a una visita, que sea la Boekhandel Dominicanen, una librería instalada en una iglesia gótica del siglo XIII. Un free tour por Maastricht es la mejor manera de despedirse.

Consejos prácticos para esta ruta de pueblos con encanto

La primavera es el momento estrella si quieres los campos de tulipanes de la Bollenstreek en su máximo esplendor; el verano es más amable para las dunas y la costa, pero el clima holandés es cambiante, así que lleva algo de abrigo e impermeable en cualquier época. En los pueblos de Waterland (Edam, Volendam) todo se recorre a pie y sin prisa, así que no intentes encadenarlos con horarios apretados: pierden la gracia. La bicicleta es la esencia del viaje y en tramos como los campos de flores o los diques hacia el molino es la mejor opción. Y no metas demasiadas paradas en un mismo día: estos cascos históricos piden pasear despacio, no fotografiarlos al vuelo.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor época para ver estos pueblos en su versión más bonita?

Depende de lo que busques. Si quieres los campos de tulipanes de la región de los bulbos alrededor de Noordwijkerhout en pleno color, apunta a la primavera. Para disfrutar del ambiente de puerto de Volendam y las dunas de la costa sin frío, el verano es más cómodo, aunque el tiempo holandés es cambiante todo el año. Los cascos históricos de Edam, Utrecht o Maastricht se disfrutan en cualquier estación.

¿Merece la pena dormir en los pueblos pequeños o mejor usar las ciudades como base?

Pueblos como Edam o Volendam se ven bien en media jornada o una mañana, así que muchos viajeros los combinan desde una base cercana. Dicho esto, dormir en un sitio tranquilo como Noordwijkerhout tiene su encanto para madrugar entre los campos de flores. Utrecht, según su propia guía, se disfruta mucho más sin prisas si te quedas a dormir en vez de visitarla solo de paso.

¿Qué pueblo de la ruta se sale del molde holandés típico?

Maastricht. A diferencia del resto, no tiene canales: su encanto está en las callejuelas empedradas, las casas de los siglos XVI y XVII con ventanas llenas de flores, la muralla medieval y un ambiente más cercano a Bélgica y Alemania, con las que hace frontera. Es el contraste perfecto para cerrar el viaje.

¿Se pueden ver bien los canales y cascos históricos desde el agua?

Sí, y en varias paradas es de lo más recomendable. En Ámsterdam y Utrecht hay paseos en barco por los canales que dan otra perspectiva de puentes y fachadas; en Ámsterdam gana enteros al atardecer. En Edam incluso puedes alquilar una barca para navegar tú mismo por sus canales, un plan muy tranquilo y distinto.