Rutas de pueblos con encanto · España · 7 días

Ruta de pueblos con encanto por Alicante en 7 días

Ruta de pueblos con encanto por Alicante en 7 días
  1. 1Torrevieja
  2. 2Santa Pola
  3. 3Alicante
  4. 4Villajoyosa
  5. 5Calpe
  6. 6Javea
  7. 7Denia

Esta ruta de pueblos con encanto por Alicante está pensada para quien viaja buscando cascos históricos, calles empedradas, casas de colores y castillos con vistas, más que otra guía de playas. La provincia tiene mucha costa, sí, pero aquí el hilo es el ambiente de cada pueblo: su plaza, su barrio marinero, sus murallas y el paseo al atardecer.

A diferencia de una ruta general por la Costa Blanca, aquí priorizamos lo que se camina a pie: el laberinto de Santa Cruz en Alicante, las fachadas pintadas de Villajoyosa, el casco encalado de Calpe o el barrio de Baix la Mar en Denia. Las paradas van de sur a norte, en orden geográfico real, para que puedas conducirla sin dar rodeos.

Siete días dan margen para no ir con prisa: un día por parada, con tiempo para perderse por las callejuelas sin mirar el reloj. Si tienes menos días, siempre puedes recortar por los extremos.

Día 1 · Torrevieja

Empezamos por el sur, en Torrevieja, con su alma marinera muy presente en el puerto y el paseo marítimo Juan Aparicio. El centro es llano y cómodo de recorrer a pie: el Dique de Levante y la zona del puerto son el mejor punto para captar el ambiente de la ciudad, sobre todo al atardecer, cuando cae la luz sobre los barcos.

Más allá del casco urbano, la gran seña de identidad de Torrevieja es su Laguna Rosa, dentro del parque natural de las salinas, un paisaje único donde además hay flamencos. Es un buen arranque tranquilo para ir entrando en materia. Si quieres verla desde otra perspectiva, un paseo en barco por la bahía te acerca al puerto desde el mar.

Día 2 · Santa Pola

Subiendo por la costa llegamos a Santa Pola, un pueblo pesquero con un corazón histórico muy claro: su Castillo-Fortaleza del siglo XVI, levantado en 1558 para defender a los marineros de los piratas. Hoy alberga la capilla de la Virgen de Loreto, un patio de armas y varias salas de museos. Merece dedicarle un rato con calma para ubicarte en el pueblo.

El otro polo es el puerto pesquero, cuyo origen se remonta al siglo IV a.C. Conviene acercarse a partir de media tarde, cuando las barcas vuelven con la captura del día y el paseo se llena de vida. Alrededor se concentran los restaurantes de producto fresco y las tiendas de artesanía. Si te sobra la mañana, la excursión en barco a la isla de Tabarca es la escapada estrella de la zona.

Día 3 · Alicante

La capital es parada obligada por su casco antiguo. El barrio de Santa Cruz, a los pies del castillo de Santa Bárbara, es el rincón más fotogénico: callejuelas empinadas, casas encaladas y balcones de colores donde el encanto está en cada esquina. Súbelo con calma y déjate perder.

Corona el día en el castillo de Santa Bárbara, el mejor mirador de la ciudad sobre la bahía y los tejados del casco viejo, y baja luego a la Explanada de España con su mosaico ondulado y sus palmeras, más la Basílica de Santa María, gótica, y la Plaza del Ayuntamiento. Para orientarte el primer día y llevarte contexto histórico, un free tour por Alicante es una toma de contacto estupenda.

Día 4 · Villajoyosa

Si hay una parada que justifica esta ruta, es Villajoyosa. Sus casas de colores son la postal del pueblo: cuenta la tradición que los pescadores pintaban las fachadas de tonos vivos para distinguirlas desde el mar al volver de faenar. La fila de casas que da directamente a la playa es imprescindible.

El casco antiguo guarda restos de la muralla defensiva del siglo XVI, levantada tras los ataques de piratas berberiscos, y rincones como el Chalet de Centella o el histórico Café Mercantil; fíjate en los medallones del suelo por la calle Colón. Añade las termas romanas de Allon, herencia de la ciudad romana que fue. Para situarte y escuchar las leyendas locales, un free tour por Villajoyosa es la mejor manera de empezar.

Día 5 · Calpe

En Calpe el casco antiguo es puro color: calles estrechas, fachadas encaladas con murales, restos de la antigua muralla y plazas con miradores improvisados sobre el mar. Piérdete sin rumbo, que aquí es donde está la gracia.

Presidiéndolo todo, el Peñón de Ifach, símbolo absoluto de la ciudad, y a pie de costa los Baños de la Reina, unas piscifactorías romanas excavadas en la roca. Para conocer el centro con contexto, apúntate a una visita guiada por Calpe y recorre sus rincones con un guía local.

Día 6 · Jávea

El corazón de Jávea es su casco histórico, un laberinto de calles empedradas tierra adentro. No te pierdas la Iglesia de San Bartolomé, una iglesia-fortaleza gótica del siglo XVI con aspecto de baluarte defensivo; el Ayuntamiento, en la misma plaza; y el pintoresco Callejón Estret, uno de los rincones más fotografiados del pueblo.

Reserva un rato para el Mercado de Abastos, ideal para empaparte del ambiente local, y baja luego al puerto, que conserva su alma marinera y es perfecto para pasear al atardecer. Ten en cuenta que Jávea se reparte en tres núcleos —pueblo, puerto y Arenal—, así que organiza el día en torno al casco histórico si lo que buscas es el encanto de las calles.

Día 7 · Denia

Cerramos la ruta en Denia, coronada por su Castillo, encaramado sobre una colina en pleno centro. Desde sus murallas se abarca la bahía y el puerto, y en días claros hasta la silueta de Ibiza. En su interior están el Palau del Governador y el Museo Arqueológico. Una visita guiada por Denia y su castillo te sitúa desde el primer momento.

A los pies del castillo se despliega el casco antiguo, con la calle Loreto llena de terrazas, y el barrio de Baix la Mar, el antiguo barrio de pescadores, de casas bajas y coloridas. Buen broche: asomarse a la Lonja a última hora de la tarde para ver la subasta del pescado recién llegado, una de esas estampas que resumen el carácter marinero de esta costa.

Consejos prácticos para esta ruta de pueblos con encanto

La ruta va de sur a norte y cada parada es la más cercana a la anterior, así que la dirección importa poco: puedes empezar por Denia si te encaja mejor. Para exprimir los cascos históricos, deja los coches en los aparcamientos de las afueras o del paseo marítimo y entra a pie: las calles de Villajoyosa, Calpe o Jávea son estrechas y con cuestas.

Camina los pueblos a primera hora o al atardecer, cuando bajan el calor y el gentío y la luz favorece las fachadas de colores. En verano madruga si además quieres playa, porque aparcar cerca de la costa a mediodía se complica. Y no intentes meter dos pueblos grandes en un mismo día con prisas: el encanto de esta ruta está justamente en pasear sin reloj.

Preguntas frecuentes

¿Cuál de estos pueblos tiene el casco histórico más bonito para pasear?

Todos aportan algo distinto: Villajoyosa destaca por sus casas de colores y la muralla del siglo XVI; Alicante, por el laberinto encalado del barrio de Santa Cruz bajo el castillo; y Jávea, por su casco empedrado con la iglesia-fortaleza de San Bartolomé. Si solo pudieras elegir uno por su ambiente marinero y colorido, Villajoyosa suele ser el favorito, pero merece la pena verlos todos porque cada uno tiene un carácter propio.

¿Se pueden visitar los cascos antiguos a pie sin problema?

Sí. La gracia de esta ruta es que los centros históricos están pensados para recorrerse caminando. Lo habitual es dejar el vehículo en las afueras o en los aparcamientos del paseo marítimo y entrar andando, ya que las calles suelen ser estrechas y con cuestas. Lleva calzado cómodo, sobre todo en pueblos como Calpe o Jávea.

¿Qué pueblos combinan mejor casco histórico y castillo o murallas?

Santa Pola gira en torno a su Castillo-Fortaleza del siglo XVI en pleno centro; Alicante corona su casco viejo con el castillo de Santa Bárbara; y Denia tiene su Castillo encaramado sobre una colina justo sobre el casco antiguo. Calpe y Villajoyosa conservan además tramos de muralla defensiva que se integran en el paseo por sus calles.

¿Cuál es el mejor momento del día para disfrutar de estos pueblos?

A primera hora de la mañana o al atardecer. En los pueblos marineros como Santa Pola, Villajoyosa o Denia el final de la tarde tiene un aliciente extra: es cuando vuelven las barcas y se anima el puerto o la lonja. La luz suave también realza las fachadas de colores, ideal si te gusta la fotografía.