Rutas con niños · España · 7 días
Ruta con niños por Alicante en 7 días
Esta ruta con niños por la provincia de Alicante está pensada para familias que quieren playa, castillos y barcos sin acabar reventadas: menos kilómetros por jornada, distancias cortas entre paradas y tiempo muerto de sobra para siestas, meriendas y ese chapuzón extra que siempre cae.
Frente a la ruta general, aquí el orden manda por otro motivo: encadenar pueblos costeros pegados unos a otros significa trayectos breves, que es justo lo que agradece un peque en el asiento de atrás. Vamos de sur a norte, desde Torrevieja hasta Denia, con una isla sin coches por medio y varios cascos antiguos que se recorren a pie.
El plan da margen para adaptarlo: si un día la playa engancha, te quedas; si el calor aprieta, se madruga. Lo importante es que ninguna etapa exige carreras.
Día 1 · Torrevieja
Empezamos por el sur con una base cómoda y muy de playa. En Torrevieja el paseo marítimo Juan Aparicio y el puerto se caminan sin cuestas, ideal para el primer día con energía justa tras el viaje. Para bañarse con peques, la Playa del Cura es céntrica y de arena dorada, y la enorme Playa de La Mata da para paladas largas de arena sin agobios. La gran curiosidad local es la Laguna Rosa de las Salinas: un agua teñida de rosa con flamencos que a los niños les parece de otro planeta y que se explica muy bien en una visita guiada.
Si el grupo busca movimiento, un paseo en barco por la bahía de Torrevieja es una forma tranquila de estrenar el mar sin esfuerzo. Consejo: en verano madruga para aparcar cerca de la playa antes de que se llene a mediodía.

Día 2 · Isla de Tabarca
La jornada estrella para muchos niños: una isla a la que solo se llega en barco. Esa travesía ya es media aventura. Tabarca no tiene coches, así que se recorre entera a pie sin tráfico, algo que da mucha libertad cuando vas con crios sueltos. La Platja Gran es de aguas someras y transparentes, perfecta para chapotear, y como forma parte de una reserva marina, asomar la cabeza con gafas de bucear enseña peces de verdad.
El casco amurallado, con sus tres puertas históricas y las historias de piratas berberiscos, se convierte en un juego si lo cuentas bien; un free tour por Tabarca ayuda a que esas leyendas enganchen. Lleva gorra, agua y calzado cómodo: hay poca sombra. Y ve con el primer barco, que los de mañana se llenan.
Día 3 · Santa Pola
Desde el puerto de Santa Pola salen los barcos a Tabarca, así que es la puerta natural de la isla. Pero por sí misma da mucho juego con niños: su Castillo-Fortaleza del siglo XVI, levantado contra los piratas, tiene patio de armas y salas que se visitan sin prisa, y a un peque le entra bien la idea de "castillo junto al mar". El puerto pesquero se anima a partir de media tarde, cuando vuelven las barcas con la pesca del día: verlas descargar es un espectáculo gratis.
El Parque Natural de las Salinas, con sus observatorios de flamencos, es un buen plan de mañana tranquila. Si os quedan ganas de mar, hay una excursión con snorkel a Tabarca que combina navegación y peces.
Día 4 · Alicante
La capital concentra mucho en poco espacio, lo que viene de perlas con niños cansados de trayectos. En Alicante el gran plan es el Castillo de Santa Bárbara, sobre el monte Benacantil: se puede subir en ascensor desde la playa del Postiguet, lo que evita la caminata cuesta arriba, y arriba las vistas de toda la bahía enganchan. Una visita guiada al castillo convierte las murallas en un relato medieval.
Abajo, la playa del Postiguet está a un paseo del centro, y la Explanada de palmeras con su suelo de mosaico ondulado es cómoda para pasear con helado en mano. El barrio de Santa Cruz, de casas encaladas y macetas, se explora sin rumbo. Deja la tarde floja: el día antes ha sido intenso.
Día 5 · Villajoyosa
Subiendo por la costa llegamos a Villajoyosa, cuyo casco antiguo es un festival de casas pintadas de mil colores; contar a los niños que los pescadores las pintaban así para reconocerlas desde el mar hace que se fijen en cada fachada. La fila de casas de colores frente a la playa es la foto del pueblo y un buen paseo llano por el marítimo.
La ciudad huele a chocolate, un detalle que a los peques les hace gracia, y conserva termas romanas de su pasado como la Allon romana. Ojo: las calles del casco son estrechas y con cuestas, así que deja el coche abajo. Para quemar energía en familia, un tour en kayak por Villajoyosa saca a los mayores al agua a ras de costa.
Día 6 · Altea
Altea es de callejear, y eso con niños hay que dosificarlo: casco antiguo peatonal, empedrado y con escaleras, precioso pero de subir despacio. Aparca abajo, junto al paseo marítimo, y sube sin prisa hasta la plaza de la Iglesia, donde la cúpula azul y blanca de Altea preside una panorámica del Mediterráneo que impresiona. El marítimo, con sus terrazas de helado, es el respiro fácil para las piernas cortas.
Las playas aquí son de guijarros (l'Olla, Cap Negret), de aguas limpias y ambiente tranquilo, muy distinto al bullicio de Benidorm. La mejor forma de que los niños vean el pueblo desde otro ángulo es salir al mar: un paseo en catamarán por la costa de Altea enseña acantilados y calas desde el agua.
Día 7 · Denia
Cerramos la ruta en Denia, que junta dos cosas que a los niños les encantan: castillo y playas de entrada suave. El Castillo de Denia se alza en pleno centro, con murallas desde las que se ve la bahía y, en días claros, hasta Ibiza; su Museo Arqueológico repasa el pasado íbero y romano. La zona de playas de Les Marines (Les Bovetes, Punta del Raset, la Almadraba) es de arena dorada y entrada muy suave al mar, ideal para peques que aún no nadan.
Al sur, Les Rotes cambia a calas rocosas de agua cristalina donde el snorkel es espectacular para los mayores. Y como broche marinero, asomarse a la Lonja a última hora para ver la subasta del pescado es un final distinto. Si el grupo se anima, un recorrido guiado por Denia y su castillo pone contexto a la despedida.
Consejos prácticos para esta ruta con niños
El acierto de este itinerario es que las paradas están pegadas, así que ningún día exige un trayecto largo: reparte las etapas para que el grueso de la conducción caiga a primera hora y las tardes queden libres para playa o siesta. En verano madruga para bañarte y aparcar antes del calor, y guarda las visitas a cascos antiguos con cuesta (Altea, Villajoyosa) para las horas frescas.
No intentes encadenar dos actividades acuáticas en el mismo día con niños pequeños: el mar cansa mucho más de lo que parece. Alterna un día de mar con uno más pausado de castillo o paseo. Y lleva siempre gorra, agua y algo de picar, sobre todo en la jornada de Tabarca, donde hay poca sombra y no se llega en coche.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las playas más tranquilas de la ruta para bañarse con niños pequeños?
Para peques que aún no nadan, las de entrada suave y arena son la mejor apuesta: la Platja Gran de Tabarca (aguas someras y transparentes), las playas de Les Marines en Denia (Les Bovetes, Punta del Raset, la Almadraba, todas de suave entrada al mar) y las urbanas de Torrevieja como la Playa del Cura. Las calas rocosas de Les Rotes en Denia o las de guijarros de Altea son más para snorkel y niños algo mayores.
¿Qué día de la ruta funciona mejor para enganchar a los niños?
El día de Tabarca suele ser el favorito: llegar en barco, una isla sin coches donde corretear libres, aguas transparentes con peces y murallas con historias de piratas. Le sigue la subida al Castillo de Santa Bárbara en Alicante, que se hace en ascensor desde la playa y termina con vistas de toda la bahía.
¿Hay planes en barco pensados para hacer con niños?
En la ruta salen varias opciones tranquilas de navegación, como el paseo en barco por la bahía de Torrevieja o el catamarán por la costa de Altea, que muestran la costa desde el mar sin esfuerzo. También hay excursiones con snorkel a Tabarca. No podemos confirmar edades mínimas ni condiciones concretas de cada salida, así que conviene revisarlo al reservar según la edad de los peques.
¿Cómo evito que los cascos antiguos empinados agoten a los niños?
Altea y Villajoyosa tienen callejuelas empedradas y con cuestas. La táctica es aparcar en la parte baja, junto al paseo marítimo, subir despacio y sin objetivo cerrado, y reservar estos paseos para las horas de menos calor. Intercalar un helado en el marítimo a mitad de subida hace maravillas.