Rutas con niños · España · 4 días

Ruta con niños por Bizkaia en 4 días

Ruta con niños por Bizkaia en 4 días
  1. 1Mundaka
  2. 2Bermeo
  3. 3Bilbao
  4. 4Portugalete

Esta ruta con niños por Bizkaia está pensada para que la costa vizcaína funcione con peques a bordo: cuatro días, pocas paradas al día y mucho margen para el tiempo muerto que siempre acaba haciendo falta. Va de un pueblo pesquero a otro sin grandes trayectos, con la ría de Urdaibai de fondo, y termina en la ciudad y su famoso puente transbordador.

A diferencia de la ruta general por Bizkaia, aquí el eje no es «verlo todo», sino elegir lo que a un niño le engancha —olas, barcas de colores, un perro gigante de flores, una barcaza que cruza colgada del hierro— y dejar respirar entre etapa y etapa. Casco antiguos que suben por escaleras, paseos junto al mar y algún trayecto en barco.

Si viajáis con carrito o con niños que se cansan pronto, léela con esa idea: es una secuencia corta y encadenada, no una carrera. Cada parada enlaza con su guía para que amplíes lo que te interese.

Día 1 · Mundaka

Empezar por Mundaka es un acierto con niños: es un pueblo diminuto, todo se recorre a pie sin dificultad y el puerto, con sus casitas de colores y sus barcas, es un buen sitio donde dejar que corran mientras vosotros respiráis. El paseo estrella es el que lleva desde el puerto hasta la ermita de Santa Katalina, sobre una pequeña península batida por el mar: son solo unos minutos de camino litoral y detrás de la ermita se abren las vistas a los acantilados y a la isla de Izaro, un premio fácil para piernas cortas.

Mundaka es la meca del surf por su ola izquierda, y ahí tenéis un plan que a muchos niños les entra por los ojos. Si en casa hay ganas de mar, un curso de surf en Mundaka o una sesión de paddle surf convierten la tarde en la anécdota del viaje. Dejad el casco antiguo y la Cruz del Calvario para un paseo tranquilo al atardecer.

El puerto de Mundaka, con sus barcas y la ría de Urdaibai al fondo.
El puerto de Mundaka, con sus barcas y la ría de Urdaibai al fondo. Foto: Jules Verne Times Two · CC BY-SA 4.0

Día 2 · Bermeo

A un paso queda Bermeo, y su Puerto Viejo es de esos sitios que gustan a cualquier edad: un arco de fachadas estrechas y coloridas abrazando las barcas, con la parte de abajo llana y fácil de recorrer con carrito. Guardaos las cuestas y escaleras del casco viejo para cuando los peques tengan cuerda; si se cansan, con quedarse abajo junto al agua ya habréis visto lo mejor. Buscad las esculturas marineras repartidas por el pueblo, como «El Regreso», un marinero y su hijo volviendo a casa: hacer con ellos la ronda de estatuas es un juego improvisado que funciona.

El plan más redondo del día es echarse al agua. Desde Bermeo salen paseos en barco, y el paseo en barco a San Juan de Gaztelugatxe o el paseo por la costa de Urdaibai permiten ver los acantilados desde el mar sin caminatas. Un barco casi siempre gana la partida a otro pueblo más. Si tenéis dudas de mareo, valorad la duración antes de reservar.

Día 3 · Bilbao

El tercer día cambia de registro y se va a la ciudad. Bilbao es compacta y se anda casi todo, con paseos junto a la ría que se hacen bien con niños. El imán es el Museo Guggenheim: aunque el arte de dentro les pille grandes, lo de fuera es puro gancho infantil —Puppy, el enorme perro cubierto de flores de Jeff Koons, y la araña gigante junto a la ría—. Para no perder el tiempo en la cola con niños impacientes, viene bien un tour del Museo Guggenheim.

El otro plan que encaja es el Mercado de la Ribera, uno de los mercados cubiertos más grandes de Europa, ideal para picar algo y ver el trajín. Y si os interesa la historia de la ciudad y sus barcos, la guía menciona el Museo Marítimo Ría de Bilbao como opción con niños. Para el primer contacto sin cargar mucho las piernas, un free tour por Bilbao os sitúa en un par de horas por el Casco Viejo y las Siete Calles.

Día 4 · Portugalete

La ruta cierra en Portugalete con su gran atractivo para peques: el Puente de Vizcaya, el primer puente transbordador de hierro del mundo. La gracia está en cruzar la ría montados en la barcaza colgante, una experiencia distinta y cortita que suele encantar. Quien tenga la cabeza firme y no sufra de vértigo puede subir a la pasarela superior; con niños, valorad si es momento o mejor os quedáis con el paseo en barquilla, más sencillo.

El casco histórico trepa por la ladera con cuestas y escaleras, así que dosificad: la Plaza del Solar, con su kiosco de música, es un buen punto llano para hacer una parada. Y si las piernas piden tregua, ver la villa desde el agua resuelve la mañana: el barco turístico por la Bahía del Abra permite subir y bajar en el día entre Portugalete, Getxo y Santurtzi, cómodo cuando cada uno quiere una cosa distinta.

Consejos prácticos para esta ruta con niños

El orden de la ruta ya juega a favor: los trayectos entre paradas son cortos, así que no metáis dos pueblos «grandes» en un mismo día. Reservad una sola actividad fuerte por jornada (un barco, el surf, el Guggenheim) y dejad el resto para pasear sin reloj. Los cascos antiguos de Mundaka, Bermeo y Portugalete tienen escaleras y cuestas; con carrito, moveos por la zona baja del puerto o de la ría, que es llana. Y contad con que la costa vizcaína es de tiempo cambiante: llevad ropa de abrigo ligera aunque haga sol, porque el viento del Cantábrico aprieta en los espigones y en los paseos en barco.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor parada si viajamos con carrito?

El Puerto Viejo de Bermeo y la zona baja de la ría en Portugalete son las más llanas y cómodas. En cambio, los cascos antiguos de Bermeo y Portugalete suben por callejuelas con escaleras: ahí conviene quedarse en la parte de abajo. Bilbao también se anda bien junto a la ría. Mundaka es diminuto y muy caminable.

¿Qué plan engancha más a los niños en esta ruta?

Los paseos en barco suelen ser lo más celebrado: los que salen de Bermeo hacia Gaztelugatxe o la costa de Urdaibai, y la barcaza colgante del Puente de Vizcaya en Portugalete, que cruza la ría de una forma que no han visto antes. En Bilbao, Puppy y la araña gigante del Guggenheim funcionan solos, y en Mundaka una clase de surf o paddle si hay edad y ganas.

¿Es muy exigente el ritmo para niños pequeños?

No si respetáis el planteamiento: una sola actividad fuerte al día y trayectos cortos entre paradas. El punto más cansado son las cuestas y escaleras de los cascos antiguos; se resuelven eligiendo qué subir y qué dejar. Sustituir una caminata por un paseo en barco es la mejor manera de que las piernas cortas aguanten sin dramas.

¿Cómo llevamos el tema de las comidas con niños?

El Mercado de la Ribera de Bilbao es un buen sitio para picar algo informal y que los peques vean el ambiente. En los pueblos costeros, las terrazas del puerto de Mundaka y Bermeo permiten comer con vistas al mar mientras los niños se mueven cerca. No podemos confirmar servicios concretos como tronas, así que mejor preguntar al llegar.