Rutas con niños · España · 7 días
Ruta con niños por la provincia de Las Palmas en 7 días
Esta ruta con niños por la provincia de Las Palmas está pensada para que dos islas —Gran Canaria y Lanzarote— quepan en una semana sin que los peques (ni vosotros) acabéis fundidos. La clave está en el ritmo: pocas paradas al día, playas donde el agua está calmada y actividades que enganchan a un niño (dunas, acuarios, kayaks transparentes, paseos en barco) intercaladas con tiempo muerto para no ir con el reloj en la mano.
A diferencia de la ruta general por Las Palmas, aquí priorizamos lo que funciona en familia: calas resguardadas por espigones, parques de agua, castillos que se recorren en un rato y trayectos cortos. Cada isla ocupa varios días para no hacer un viaje de aeropuertos y maletas.
Un aviso honesto: el salto entre Gran Canaria y Lanzarote se hace en avión o ferry, y con niños conviene reservarlo como un día tranquilo de transición, sin actividades encima. Todo lo demás lo hemos ordenado para que se conduzca de tramo corto en tramo corto.
Día 1 · Maspalomas
Empezar por Maspalomas es acertar con niños: la costa es llana, los paseos marítimos van bien para cochecitos o piernas cansadas y las Dunas de Maspalomas son ese "pequeño desierto" que a un niño le parece de película. Reservad las dunas para primera hora o el atardecer, cuando no aprieta el sol, y dejad la playa de arena fina (casi 3 km) para el resto del día. Una manera clásica de vivirlas sin caminar demasiado es el paseo en camello por las dunas, un plan que suele funcionar de maravilla con los más pequeños.
Si el viaje pide un día de puro juego, aquí tenéis dos comodines: la entrada a Aqualand Maspalomas para una jornada de toboganes y el ambiente de espectáculos de Holiday World. Un parque de agua da para todo el día, así que no lo mezcléis con más planes.

Día 2 · Agaete
Subís por la costa norte hasta Agaete, un cambio de aire total. Lo que aquí interesa con niños es el agua tranquila: la Playa de Las Nieves, en el Puerto de las Nieves, está resguardada y el mar apenas se mueve. Como hay zonas de callaos y cantos, meted escarpines en la mochila para que caminar sobre las piedras no sea un drama.
El plan estrella para tardes con peques son las piscinas naturales de Las Salinas: sus paredes frenan las olas y solo con marea alta entra agua nueva, así que es un baño sin sobresaltos, con solárium de hormigón para tender la toalla. La Playa de Guayedra es preciosa pero de acceso complicado, así que con niños pequeños mejor quedarse en el puerto. Familias con hijos algo mayores y ganas de mar pueden valorar un tour en kayak por el noroeste.
Día 3 · Las Palmas de Gran Canaria
La capital, Las Palmas de Gran Canaria, es sorprendentemente cómoda en familia porque lo bueno está concentrado. La Playa de Las Canteras es de esas que valen por sí solas: La Barra, una barrera natural de roca, calma el oleaje y crea una piscina natural ideal para el primer baño de los niños y para el snorkel a un palmo de la orilla.
El comodín para un rato de sombra (o para un día de viento) es el Poema del Mar, uno de los acuarios más grandes de Europa, con su selva, su arrecife y esa pared curva de agua con tiburones y rayas que deja a cualquier niño con la boca abierta. Conviene llevar la entrada al Poema del Mar reservada para no hacer cola con peques impacientes. Vegueta, el casco histórico con los perros de bronce de la Plaza de Santa Ana, se ve en un paseo corto sin cansar a nadie.
Día 4 · Playa Blanca (salto a Lanzarote)
Este es el día de transición entre islas: llegáis a Playa Blanca, en el sur de Lanzarote, y lo suyo es tomárselo con calma tras el traslado. El casco se recorre a pie por el paseo marítimo, y para bañarse con niños hay dos apuestas seguras: Playa Flamingo, resguardada por dos espigones que mantienen el agua calmada, con palmeras alrededor; y Playa Dorada, de arena fina y aguas tranquilas que rara vez se masifica.
La joya de la zona es Papagayo, una playa en forma de concha protegida por acantilados, de aguas transparentes y poco oleaje. El tramo final es pista de tierra, así que con niños pequeños quizá compense verla desde el mar: hay salidas de kayak y snorkel en Papagayo y, para familias con hijos mayores, un tour en velero con baño que rompe la rutina de arena y toalla.
Día 5 · Puerto del Carmen
En Puerto del Carmen el gran atractivo con niños es Playa de los Pocillos: en bajamar se forman charcos poco profundos que encantan a los más pequeños para chapotear sin miedo. Su vecina Playa Grande, junto al centro, tiene servicios de sobra, y Matagorda es perfecta para pasear y ver aterrizar los aviones a lo lejos, un espectáculo que a muchos niños les fascina.
Ojo con el viento: los alisios pueden apretar en primavera y verano, así que colocaos en los extremos de la playa, donde se sienten menos. Playa Chica es el punto de snorkel estrella, con fauna a pocos metros de la orilla; y si en casa hay peques con ganas de mar y edad para ello, la zona ofrece un avistamiento de delfines con snorkel.
Día 6 · Arrecife
La capital, Arrecife, es un día más urbano y tranquilo. El Charco de San Ginés, una laguna de agua marina rodeada de casitas blancas y barcas de colores que sube y baja con la marea, es un paseo agradable y corto. El Castillo de San Gabriel, unido a tierra por el pintoresco Puente de las Bolas, entra por los ojos a cualquier niño al que le vayan los castillos, y se recorre en un rato.
Para estirar las piernas está la playa de El Reducto y el paseo marítimo. Si queréis introducir a los peques en la historia de la ciudad de forma amena, un free tour por Arrecife os sitúa enseguida entre sus calles marineras; eso sí, calculad que un paseo guiado tiene un ritmo que no siempre aguantan los más pequeños.
Día 7 · Costa Teguise
Cerráis en Costa Teguise, quizá la parada más redonda para el último día en familia. La Playa del Jablillo está protegida por dos espigones y su agua suele estar muy calmada, ideal con niños pequeños y estupenda para el snorkel (llevad máscara y escarpines por las rocas). La Playa de las Cucharas, la de bandera azul, tiene todos los servicios, aunque puede ser ventosa por ser paraíso del windsurf.
Aquí también está el comodín perfecto para el broche: el Aquapark de Costa Teguise para una última jornada de toboganes, y el Aquarium si preferís un plan a cubierto. El Pueblo Marinero, diseñado por César Manrique imitando un pueblo canario, es un buen sitio para cerrar el viaje sin prisas.
Consejos prácticos para esta ruta con niños
Lo primero: no metáis las dos islas en menos de siete días. El salto entre Gran Canaria y Lanzarote es el punto delicado del viaje, así que dedicadle un día entero y sin actividades encima. Dentro de cada isla, plantead un máximo de un plan fuerte al día (una playa, un parque o un acuario) y dejad el resto para descansar.
Llevad siempre escarpines: varias de las mejores calas para niños de esta ruta tienen cantos o rocas. Vigilad las mareas —en playas como Los Pocillos o Las Salinas el momento del día cambia por completo la experiencia— y buscad los extremos de las playas cuando sople el viento. Y madrugad para las dunas y para Papagayo: con calor y aglomeraciones, con peques se disfruta mucho menos.
Preguntas frecuentes
¿Qué playas de la ruta son mejores para niños pequeños?
Las más resguardadas: Playa de Las Nieves y las piscinas naturales de Las Salinas en Agaete, Las Canteras en Las Palmas (protegida por La Barra), Playa Flamingo y Playa Dorada en Playa Blanca, Los Pocillos en Puerto del Carmen por sus charcos en bajamar, y el Jablillo en Costa Teguise, muy calmada por sus espigones. En casi todas conviene llevar escarpines por las rocas o los cantos.
¿Cómo reparto los parques y acuarios para no saturar a los niños?
Con un plan fuerte por día basta. Aqualand y Holiday World en Maspalomas dan para toda la jornada, así que no los mezcléis con otras visitas. El Poema del Mar en Las Palmas y el Aquarium de Costa Teguise van muy bien como planes a cubierto para días de viento, y el Aquapark de Costa Teguise es un buen broche final. Alternad días de parque con días de playa tranquila.
¿Es muy pesado el salto entre Gran Canaria y Lanzarote con niños?
Es el tramo que más conviene planificar con calma, porque implica avión o ferry entre islas. Lo mejor es reservarlo como un día de transición sin actividades encima: llegar a Playa Blanca, deshacer maletas y, como mucho, un baño tranquilo en Playa Flamingo o Dorada. Así los peques recuperan antes de encarar la parte de Lanzarote.
¿Qué actividades de mar funcionan mejor si viajamos con niños?
Depende de la edad, pero las más suaves son el paseo en camello por las dunas de Maspalomas y las salidas de kayak y snorkel en Papagayo. Para hijos algo mayores y con ganas de mar hay tour en velero por Papagayo y avistamiento de delfines con snorkel desde Puerto del Carmen. Ninguna guía detalla edades mínimas, así que confirmadlo al reservar.