Rutas de naturaleza y turismo rural · España · 7 días
Ruta de naturaleza por Las Palmas en 7 días
Esta ruta de naturaleza por Las Palmas está pensada para quien quiere leer las islas por su paisaje: dunas que parecen un desierto junto al mar, valles de plataneras y cafetales, piscinas naturales excavadas en la roca, fondos marinos que se ven desde la orilla y montañas volcánicas que se caminan a primera hora. No es la ruta de sol y hotel: es la de meterse en el terreno.
Recorre dos islas de la provincia, Gran Canaria y Lanzarote, en el orden en que conviene conducirlas y cruzarlas en ferry. Empezamos por el sur arenoso de Gran Canaria, subimos al noroeste más agreste, pasamos por la capital como puerta de las cumbres y saltamos a Lanzarote para cerrar entre calas vírgenes y costa volcánica.
Frente a la ruta general de la provincia, aquí cada parada se cuenta por lo que aporta a un viaje al aire libre: dónde bañarse en aguas resguardadas, dónde se ve mejor la geología y qué pide madrugar. La logística exacta la dejamos para tus horarios reales; lo que ordenamos es el paisaje.
Día 1 · Maspalomas
Arrancamos donde la naturaleza es más espectacular sin salir del asfalto: las Dunas de Maspalomas, una reserva de arena dorada que se abre junto al Atlántico como un pequeño desierto. La clave para vivirlas es la luz: al amanecer o al atardecer la arena se tiñe y la afluencia baja, así que reserva las horas centrales para la playa y camina las dunas cuando el sol está bajo. El Faro de Maspalomas y el mirador natural sobre el mar de arena cierran la jornada. Tienes toda la información en la guía de Maspalomas.
Una forma clásica y tranquila de entrar en la reserva es el paseo en camello por las dunas, que te lleva por el corazón del arenal sin pisotearlo. Si quieres ver la costa desde el mar, la excursión por las costas de Gran Canaria te da la perspectiva litoral de este tramo sur.

Día 2 · Agaete
Del sur arenoso saltamos al noroeste más dramático, donde la cordillera de Tamadaba se descuelga hasta el mar. Agaete es la parada más rural y verde de Gran Canaria: en su valle interior conviven plataneras, viñas y cafetales, algo casi único en Europa. El Puerto de las Nieves sirve de base marinera y las piscinas naturales de Las Salinas permiten bañarse sin pelearse con el oleaje, protegidas por sus paredes de roca.
Para pisar terreno agrícola de verdad, la visita a una finca de café y castaños explica cómo se cultiva en este microclima. Y si buscas el paisaje desde el agua, el tour en kayak por el noroeste bordea acantilados que no se ven desde tierra. La Playa de Guayedra, dentro de Tamadaba, es de las calas más salvajes de la isla, aunque su acceso es más complicado: valóralo según tu ritmo.
Día 3 · Las Palmas de Gran Canaria
La capital entra en esta ruta por dos motivos naturales. El primero es Las Canteras, protegida por La Barra, una barrera de roca que calma el oleaje y convierte parte de la playa en una piscina natural ideal para snorkel. El segundo es que Las Palmas es la mejor puerta hacia las cumbres del interior.
Aprovecha para subir a lo alto de la isla: la excursión a Teror, el Roque Nublo y la Caldera de Bandama reúne en un día el gran monolito volcánico y un cráter que se asoma sobre el paisaje, dos de las postales geológicas más potentes de Gran Canaria. Para ver la vida marina de la zona sin mojarte demasiado, el acuario Poema del Mar ayuda a entender los fondos del Atlántico canario. Este es el día para cruzar en ferry a Lanzarote y encarar la segunda isla.
Día 4 · Playa Blanca
Cambiamos de isla y de textura: Lanzarote es negra, mineral y desnuda. Playa Blanca es tu base para las calas de Papagayo, dentro del Monumento Natural de Los Ajaches: playas en forma de concha protegidas por acantilados, con agua transparente y poco oleaje. El tramo final es pista de tierra, así que conviene llegar temprano, tanto por la luz como para adelantarte a la gente.
La mejor manera de leer esta costa es desde el mar. Puedes reservar una salida de kayak y snorkel en Papagayo para asomarte a los fondos, o un paseo en velero por las playas de Papagayo que enlaza varias calas de una tacada. Al fondo, el volcán Montaña Roja marca el horizonte.
Día 5 · Puerto del Carmen
Subiendo por la costa llegamos a Puerto del Carmen, cuyo mayor tesoro natural está bajo el agua. Playa Chica es una cala protegida por riscos volcánicos con un fondo marino excepcional: a pocos metros de la orilla ya aparece fauna, y es el punto de snorkel y buceo más famoso de la zona.
Si nunca te has sumergido, es el sitio para probar con un bautismo de buceo guiado. Y para ver cetáceos en su medio, el avistamiento de delfines con snorkel saca la jornada al mar abierto. Ten en cuenta el viento: los alisios pueden apretar en primavera y verano, y en las playas largas como Los Pocillos o Matagorda se está mejor en los extremos.
Día 6 · Arrecife
La capital es tu campamento base para los grandes paisajes volcánicos de Lanzarote. En la propia ciudad, el Charco de San Ginés es una laguna de agua marina que sube y baja con la marea, un rincón natural en pleno centro. Pero lo gordo está fuera: desde Arrecife se accede en un radio corto a algunos de los entornos más impresionantes de Canarias.
La excursión a Timanfaya y los Jameos del Agua reúne el Parque Nacional de las Montañas del Fuego —lava reciente, geología a flor de piel— con un tubo volcánico habitado por vida singular. Si prefieres una isla dentro de la isla, el ferry a La Graciosa te lleva a un arenal casi virgen del archipiélago Chinijo. Deja el día abierto: estos entornos piden calma.
Día 7 · Costa Teguise
Cerramos en Costa Teguise, que combina baño resguardado y una última caminata. La Playa del Jablillo, protegida por espigones, es de las mejores para snorkel si llevas máscara y escarpines, y luce más en pleamar. Pero el broche de naturaleza es la Montaña de Tinaguache, también llamada de las Tabaibas: una ruta circular hasta su cima con panorámica de la costa e incluso de Fuerteventura en días claros. Ve a primera hora, con calzado cerrado, agua y protección solar.
Para vivir el mar de otra forma, el Sea Trek permite caminar por el fondo marino con casco, un plan diferente para el último día. Consulta siempre la tabla de mareas antes de bañarte en estas playas.
Consejos prácticos para esta ruta de naturaleza
Piensa el viaje al ritmo de la luz y las mareas, no al del reloj turístico: dunas, cumbres y senderos volcánicos se disfrutan y fotografían mejor a primera y última hora, y muchas playas de piscina natural dependen de la marea alta para bañarse a gusto. Lleva siempre agua, protección solar y calzado cerrado para las rutas de montaña, y escarpines para las calas de callaos y las zonas de snorkel.
No intentes meter las dos islas y todas las excursiones en una semana justa: entre Gran Canaria y Lanzarote hay un ferry de por medio y los grandes espacios naturales piden tiempo. Prioriza uno o dos paisajes por isla y déjalos respirar. Y respeta el terreno: dunas, calas protegidas y parques naturales son frágiles, así que quédate en los caminos marcados y no dejes rastro.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor época para esta ruta centrada en el paisaje?
El clima suave de la provincia permite hacerla casi todo el año, pero para la parte de montaña y los senderos conviene evitar las horas de más calor y sol. En Lanzarote, los meses de septiembre a diciembre suelen ser más apacibles de viento, algo que se agradece en playas expuestas a los alisios como las de Costa Teguise o Puerto del Carmen. La primavera y el verano son más ventosos en esos tramos costeros.
¿Qué paradas son mejores para snorkel y vida marina?
Las Canteras en Las Palmas, protegida por La Barra, es ideal para snorkel tranquilo. Playa Chica en Puerto del Carmen es el punto más famoso de fondos marinos de Lanzarote, con fauna a pocos metros de la orilla. Papagayo (desde Playa Blanca) y Playa del Jablillo en Costa Teguise también son excelentes. Lleva máscara y escarpines, y consulta la marea: muchas lucen más en pleamar.
¿Puedo hacer senderos de montaña y volcánicos en esta ruta?
Sí. En Gran Canaria tienes las cumbres del interior (Roque Nublo, Caldera de Bandama) y el entorno de Tamadaba en Agaete; en Lanzarote, la ruta circular a la Montaña de Tinaguache en Costa Teguise y los paisajes de Timanfaya desde Arrecife. Ve a primera hora, con calzado cerrado y agua. Antes de cualquier sendero comprueba sobre el terreno su estado, dificultad y si requiere reserva, porque esos datos cambian y no conviene fiarse de oídas.
¿Merece la pena combinar las dos islas para un viaje de naturaleza?
Sí, porque ofrecen paisajes muy distintos: Gran Canaria suma dunas, valles verdes con plataneras y cafetales y cumbres altas, mientras que Lanzarote es mineral, negra y volcánica, con calas vírgenes y campos de lava. El salto se hace en ferry. Si vas justo de tiempo, prioriza un puñado de entornos por isla en lugar de correr; los grandes espacios naturales lucen más con calma.
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