Rutas de naturaleza y turismo rural · España · 7 días
Ruta de naturaleza por Girona en 7 días
Esta ruta de naturaleza por la provincia de Girona está pensada para quien viaja con las botas puestas y el bañador en la mochila: la Garrotxa volcánica del interior, los caminos de ronda que bordean la Costa Brava, un archipiélago marino protegido y el paisaje rocoso del Cap de Creus, todo en una semana que enlaza montaña, mar y pueblos de piedra.
No es la ruta genérica de monumentos y terrazas (esa también existe): aquí el hilo es el paisaje. Cada parada entra en el itinerario por lo que aporta al viajero que busca senderos, calas, fondos marinos y pueblos pequeños, y las paradas van en orden geográfico real, de modo que puedas conducir el recorrido sin dar rodeos.
Sirve tanto si te gusta caminar tramos de costa como si prefieres bucear, remar en kayak o simplemente empaparte de entornos rurales. Te cuento qué ver en cada punto desde ese ángulo y con qué criterio plantear los días.
Día 1 · Besalú y la Garrotxa
Empezamos tierra adentro, en pleno corazón de la Garrotxa, la comarca volcánica de Girona. Besalú es un pueblo medieval de piedra volcánica cuyo puente románico sobre el río Fluvià es la mejor forma de entender el paisaje del interior: aquí el agua, la roca y el bosque mandan. Es un arranque perfecto para desperezarte antes de bajar a la costa.
Aprovecha que estás en la puerta de la Garrotxa para dedicarle tiempo a su entorno rural; una excursión por la Garrotxa te acerca al paisaje volcánico y a los hayedos de la zona. Cruza el puente a primera hora, cuando la luz dorada baña la piedra y aún no ha llegado nadie.

Día 2 · Gerona
Antes de enfilar el mar, para en Gerona. Puede parecer una parada de ciudad, pero para un viaje de naturaleza tiene su gracia: las casas de colores asomadas al río Onyar, el paseo por lo alto de las murallas medievales (el Passeig de la Muralla) y las vistas de tejados y montes cercanos funcionan como un mirador urbano. Sube a las torres de la muralla para hacerte una idea del relieve que vas a recorrer.
Si quieres orientarte rápido y luego caminar a tu aire por el casco antiguo y sus cuestas, un free tour por Gerona te sitúa en un par de horas. Es la última parada de interior antes de que el itinerario se vuelva de costa.
Día 3 · Lloret de Mar
Bajamos al Mediterráneo. Aunque Lloret de Mar tiene fama de bullicio, para este viaje interesa por otra cosa: sus caminos de ronda y sus calas rodeadas de pinos. El sendero que bordea la costa hacia Tossa y hacia Blanes regala miradores continuos sobre acantilados, y calas como Sa Boadella, virgen y arbolada, o Sa Caleta, buena para snorkel, son el primer contacto real con la Costa Brava salvaje.
Los Jardines de Santa Clotilde, colgados sobre un acantilado con vistas a Sa Boadella, merecen un rato. Y para ver la costa desde el agua, un paseo en catamarán por la Costa Brava te enseña las calas desde una perspectiva que a pie no consigues. Ve a las calas a primera hora: en temporada alta se llenan pronto.
Día 4 · Tossa de Mar
Siguiendo la costa por su tramo más escénico llegas a Tossa de Mar, con su Vila Vella amurallada brotando sobre el mar. Para el viajero de naturaleza el gran plan aquí es submarino: las aguas de la zona son un clásico del buceo y el snorkel. La playa de Mar Menuda es un punto habitual para estrenarse.
Si nunca has bajado con botella, un bautismo de buceo en Tossa de Mar es una forma segura de ver el fondo mediterráneo por primera vez. Sube al faro, en lo alto de la Vila Vella, para las vistas del litoral, mejor al atardecer.
Día 5 · Pals
El itinerario vuelve un poco tierra adentro, al Baix Empordà, para respirar aire rural. Pals es un pueblo medieval encaramado en una colina, de piedra dorada, rodeado de campos y arrozales del Empordà. Desde la Torre de les Hores se abren las mejores vistas de los alrededores: llanura agrícola, mar al fondo y los perfiles de montaña. Es un descanso de la costa que encaja perfecto entre dos jornadas marinas.
Piérdete por sus callejones y, si te apetece contexto, un free tour por Pals ayuda a entender el pueblo. La zona está rodeada de rutas fáciles en bici por el llano del Empordà, un plus si viajas con ganas de pedalear.
Día 6 · Estartit
Este es uno de los días fuertes del viaje. Estartit es la puerta de entrada a las Islas Medas, una reserva natural marina con uno de los mejores fondos del Mediterráneo: meros, bancos de peces, praderas de posidonia y cuevas submarinas. También es campamento base del Parque Natural del Montgrí, con su castillo del siglo XIV coronando el macizo y sus acantilados llenos de cuevas marinas como la Foradada.
La mejor forma de conocer las Medas es desde el agua: un snorkel en las Islas Medas te deja flotar sobre la reserva sin experiencia previa, y un tour en kayak por las Islas Medas combina remo y calas. Buena parte del Montgrí solo se ve bien navegando, así que reserva actividad de mar sí o sí.
Día 7 · Cadaqués
Cerramos en el extremo más agreste: Cadaqués, aislado del resto del Empordà por el Parque Natural del Cap de Creus, ese paisaje de roca esculpida por la tramontana donde los Pirineos se hunden en el mar. El pueblo de casas blancas y calas de piedra es precioso, pero el motivo natural del día está fuera: el cabo, sus formaciones rocosas y sus calas.
Hasta Portlligat se llega andando por un camino de ronda muy agradable, y para el cabo hay excursiones que combinan senderismo y snorkel en el Cap de Creus, un buen broche para la ruta. Lleva calzado cómodo y sandalias de agua: las calas son de piedra y los caminos, irregulares.
Consejos prácticos para esta ruta de naturaleza
La primavera y el principio del otoño son las épocas más agradecidas: el mar aún permite baños y snorkel, los senderos de costa se caminan sin el calor de agosto y los pueblos y calas están mucho menos saturados. El verano da las mejores condiciones de agua pero también las mayores colas, sobre todo en las calas y en la carretera de Cadaqués.
No intentes exprimir demasiado cada día: la gracia de esta ruta es alternar montaña, pueblos y mar sin prisa. Reserva las actividades acuáticas (buceo, snorkel, kayak) con antelación en temporada, respeta las normas de las reservas marinas —las Medas y el Cap de Creus están protegidas— y madruga para las calas y los caminos de ronda, tanto por la luz como por el aparcamiento. Y no salgas al monte ni a caminos de ronda sin agua, protección solar y calzado que agarre.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor época para hacer esta ruta si quiero combinar senderos y baños?
La primavera y el comienzo del otoño son ideales: la temperatura permite caminar los caminos de ronda sin agobios y el mar sigue apto para snorkel y buceo. El verano ofrece la mejor agua para las Medas y el Cap de Creus, pero con calas y carreteras muy concurridas, especialmente en Cadaqués.
¿Qué parte de la ruta merece más la pena para ver fondos marinos?
Estartit, sin duda: las Islas Medas son una reserva natural marina con una biodiversidad enorme y se pueden ver haciendo snorkel, kayak o buceo. Tossa de Mar es otro buen punto para un bautismo de buceo. En ambos casos conviene reservar la actividad con antelación en temporada alta.
¿Puedo combinar montaña volcánica y costa en el mismo viaje?
Sí, y es precisamente lo que hace especial este itinerario. Arrancas en Besalú, en plena Garrotxa volcánica del interior, y vas descendiendo hacia la Costa Brava hasta el paisaje rocoso del Cap de Creus. Pals, entre medias, te da un respiro rural con campos y arrozales del Empordà.
¿Hay tramos de camino de ronda para caminar entre las paradas de costa?
Los caminos de ronda son uno de los grandes atractivos de esta ruta. En Lloret salen senderos hacia Tossa y Blanes con miradores sobre los acantilados, y en Cadaqués hay un tramo muy agradable hasta la bahía de Portlligat. Lleva calzado que agarre bien, agua y protección solar, ya que son recorridos por costa expuesta.
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