Rutas gastronómicas · España · 7 días
Ruta gastronómica por la provincia de Girona en 7 días
Esta ruta gastronómica por la provincia de Girona está pensada para quien viaja con el estómago por delante: para el que elige el pueblo por lo que se come en él y no solo por su castillo. Girona es una de las despensas más ricas de Cataluña, con un pie en el interior volcánico de la Garrotxa y otro en el mar de la Costa Brava, y ese contraste —producto de montaña frente a pescado y arroz de marisma— es justo lo que vamos a recorrer.
A diferencia de la ruta general por la provincia, aquí el hilo no son los monumentos sino la mesa: dónde tiene sentido sentarse a comer arroz, en qué parada el pescado manda y cuándo conviene dejar el mediodía libre para no ir con prisas. Verás los mismos pueblos, sí, pero contados desde la cocina.
Son siete días en el orden geográfico lógico, de Besalú a Cadaqués, para que no des rodeos y llegues a cada parada con hambre y con tiempo. Vamos con ello.
Día 1 · Besalú
Arrancamos tierra adentro, en la Garrotxa, para empezar la ruta por lo alto del mapa y bajar poco a poco hacia el mar. Besalú es un pueblo medieval de piedra volcánica donde el plan gastronómico pasa por sentarse sin prisa: la Plaça de la Llibertat, rodeada de casas porticadas donde antaño se montaba el mercado, es hoy el sitio natural para una terraza y un primer contacto con la cocina del interior gerundense. No te marques objetivos: es día de aterrizaje. Para situarte antes de comer, un free tour por Besalú te ayuda a entender el pueblo y a fichar los soportales donde luego querrás quedarte.

Día 2 · Gerona
Bajamos a la capital. El casco antiguo de Gerona se recorre entero a pie, y esa es la mejor noticia para quien viaja comiendo: puedes ir picando de rincón en rincón sin coger el coche. El Barri Vell y el Call, la judería, están llenos de callejones donde parar, y las casas de colores sobre el Onyar dan una excusa perfecta para alargar el aperitivo junto al río. La guía no ata la ciudad a un plato concreto, así que aquí manda callejear con criterio: un free tour por Gerona te sitúa el mapa en un par de horas para luego volver, ya con calma, a los sitios que te hayan entrado por el ojo.
Día 3 · Lloret de Mar
Primera parada de mar. Lloret de Mar es sobre todo playa y ambiente, y aunque la guía no le atribuye un plato de bandera, el hecho de estar en pleno corazón de la Costa Brava lo convierte en buena base para empezar a comer pescado y producto de mar. Aprovecha el día para bajar el ritmo: el casco es caminable y las calas se prestan a hacer del baño y la comida un mismo plan. Si te apetece verlo desde el agua antes de sentarte a la mesa, un paseo en catamarán por la Costa Brava es la manera de abrir apetito con vistas.
Día 4 · Tossa de Mar
Aquí el mar sí manda en la mesa. Tossa de Mar conserva su alma de pueblo pescador y una gastronomía marinera de las que, como dice su propia guía, dejan huella: es la parada donde tiene todo el sentido reservar el mediodía para el pescado y el marisco del día. Pasea antes por la Vila Vella amurallada y el Faro para abrir el hambre, y baja luego al casco a comer sin reloj. Si quieres entender el pueblo pescador que hay detrás de esa cocina, la visita guiada por el casco antiguo pone en contexto por qué aquí el mar es identidad y no decorado.
Día 5 · Pals
El plato fuerte de la ruta, literalmente. Pals es célebre por su arroz: estamos en el Baix Empordà, junto a los arrozales del Ter, y aquí el arroz es la especialidad que da nombre al pueblo entre los que vienen a comer. Sube al casco medieval, callejea entre casas de piedra dorada y la Torre de les Hores, y reserva el mediodía para un buen arroz de la zona. Para no ir a ciegas por sus callejones antes de sentarte, un free tour por Pals te sitúa el pueblo en poco más de una hora. Es, para mi gusto, la parada más redonda del viaje.
Día 6 · Estartit
Seguimos en el Empordà arrocero pero con la vista puesta en el mar. Estartit es un antiguo pueblo de pescadores, puerta de las Islas Medas, y comparte con Pals los arrozales del Ter que rodean la zona: producto de marisma y pescado fresco conviven aquí a un paseo del puerto. El paseo marítimo, con sus terrazas al atardecer, es el corazón de la vida local y el sitio para cerrar el día. Y si quieres ver de dónde sale buena parte de la riqueza marina de estas aguas antes de comértela, un snorkel en las Islas Medas te mete de lleno en la reserva marina.
Día 7 · Cadaqués
Cerramos en el extremo del Cap de Creus. Cadaqués vivió siempre del mar hasta que Dalí lo puso en el mapa, y ese pasado pescador sigue marcando la mesa: es la despedida ideal, con casco antiguo de callejuelas blancas y un paseo marítimo donde los locales aún bajan a tomar el cortado frente al agua. Piérdete por la calle Des Call, baja a la Platja Gran y deja el último mediodía libre para comer sin mirar el reloj. Un free tour por Cadaqués es una buena forma de arrancar la jornada antes de rendirte al pueblo.
Consejos prácticos para esta ruta gastronómica
La ruta baja del interior al mar a propósito: empiezas con la cocina de montaña de la Garrotxa y terminas con el pescado y el arroz del Empordà, que es donde está el grueso del interés gastronómico. Un consejo de fondo: en las paradas de mar (Tossa, Estartit, Cadaqués) y en Pals con su arroz, reserva el mediodía para comer con calma y deja las visitas para la mañana o la tarde. No intentes encadenar dos comidas fuertes en el mismo día ni meter demasiadas paradas en una jornada: esta ruta se disfruta comiendo despacio, no corriendo. Y en verano y fines de semana, los pueblos pequeños se llenan, así que llega pronto a los sitios de mesa si no quieres esperar.
Preguntas frecuentes
¿En qué paradas merece la pena centrar las comidas fuertes?
Pals es la parada de arroz por excelencia —está junto a los arrozales del Ter y el arroz es su especialidad reconocida—, y Tossa de Mar destaca por su cocina marinera. En esas dos, además de en Estartit y Cadaqués por su pasado pescador, conviene reservar el mediodía para comer con calma. En Besalú y Gerona el plan es más de picar y callejear que de menú largo.
¿Qué diferencia la cocina del principio de la ruta de la del final?
La ruta va del interior volcánico de la Garrotxa (Besalú) hacia la costa. Al empezar tierra adentro predomina la cocina de interior gerundense, mientras que a partir de Tossa y sobre todo en el Empordà (Pals, Estartit, Cadaqués) manda el mar: pescado, marisco y el arroz de las marismas del Ter. Ese contraste es justo el atractivo de hacerla completa.
¿Es mejor comer o cenar en los pueblos de mar?
En los pueblos pescadores como Tossa, Estartit y Cadaqués el mediodía suele ser el momento natural para el pescado y el arroz, dejando la tarde para playa o paseo. En Estartit, además, el paseo marítimo cobra vida al atardecer con sus terrazas, así que es buen sitio para alargar la sobremesa o tapear al caer el día.
¿Necesito reservar mesa con antelación en esta ruta?
En temporada alta y fines de semana los pueblos pequeños se llenan y las mesas escasean, sobre todo en las paradas más gastronómicas. No puedo darte horarios ni sitios concretos, pero el consejo sano es llegar pronto a comer o dejar reservado si tienes claro dónde quieres sentarte, especialmente para el arroz en Pals y el pescado en la costa.