Rutas de pueblos con encanto · España · 7 días

Ruta de pueblos con encanto por Girona en 7 días

Ruta de pueblos con encanto por Girona en 7 días
  1. 1Besalú
  2. 2Gerona
  3. 3Lloret de Mar
  4. 4Tossa De Mar
  5. 5Pals
  6. 6Estartit
  7. 7Cadaqués

Esta ruta de pueblos con encanto por Girona está pensada para quien viaja a caminar cascos históricos: cruzar puentes de piedra, perderse en juderías, subir a una torre y acabar el día en una plaza porticada con una terraza delante. No es la típica ruta de playa y chiringuito, aunque el mar aparece (y mucho): el hilo aquí son las piedras, los callejones y el ambiente de cada pueblo.

La secuencia está ordenada geográficamente, de modo que cada parada es la más cercana a la anterior: arrancamos en el interior de la Garrotxa con Besalú, bajamos a Gerona capital, tocamos la Costa Brava sur (Lloret y Tossa), subimos al Baix Empordà de Pals y Estartit y terminamos en el rincón más aislado y bonito, Cadaqués. Siete días dan para verlo con calma y sin conducir a diario más de la cuenta.

Frente a una ruta general de Girona, esta se centra en el casco antiguo de cada sitio: dónde vale la pena madrugar para tener las calles vacías, qué mirador remata la visita y cuándo conviene ir con guía porque un rincón solo se entiende contado. Vamos allá.

Día 1 · Besalú

Empezamos por el pueblo que mejor resume el espíritu de esta ruta. Besalú, en plena Garrotxa, se cruza por su puente románico fortificado sobre el Fluvià, con esa forma angulada y su torre-portal que es la postal del lugar. A partir de ahí, el casco es puro laberinto medieval: la Plaça de la Llibertat con sus soportales, el monasterio de Sant Pere, la iglesia de Sant Vicenç y, sobre todo, el barrio judío con su miqvé, un baño ritual único en España. Ojo: el miqvé solo se visita con guía, así que planifícalo.

Consejo: cruza el puente a primera hora, cuando aún no ha llegado nadie y la piedra coge la luz dorada. Para no perderte el pasado judío del call, un recorrido por el barrio judío de Besalú es la mejor manera de acceder al miqvé y entender lo que ves.

El puente románico de Besalú al amanecer, la estampa que abre la ruta.
El puente románico de Besalú al amanecer, la estampa que abre la ruta.

Día 2 · Gerona

De la Garrotxa bajamos a la capital. Gerona concentra en su Barri Vell más de dos mil años de historia que se recorren a pie: las casas de colores colgadas sobre el Onyar (la mejor vista, desde el Pont de les Peixateries Velles, del taller de Eiffel), la catedral con su escalinata barroca de 90 peldaños y la nave gótica más ancha del mundo, y el Call, uno de los barrios judíos mejor conservados de Europa. Remata subiendo al Passeig de la Muralla para ver los tejados desde arriba.

Prepárate para cuestas y escaleras: calzado cómodo. Para situarlo todo el primer día, un free tour por Gerona te ordena el casco antiguo en un par de horas y luego vuelves con calma a lo que más te haya gustado. Si eres fan de las series, el casco fue la Braavos de Juego de Tronos.

Día 3 · Lloret de Mar

Toca estrenar la Costa Brava. Aunque Lloret de Mar tiene fama de playa y noche, para esta ruta lo que interesa es su lado histórico: el Castell d'en Plaja coronando las rocas (neogótico, de los años 30, aunque parezca medieval), la torre medieval del Castillo de Sant Joan sobre la bahía y los Jardines de Santa Clotilde, románticos y colgados sobre el acantilado de Sa Boadella.

Consejo: recorre parte del Camino de Ronda entre calas para encadenar miradores. Y si quieres ver los acantilados desde otra perspectiva, un paseo en catamarán por la Costa Brava">paseo en catamarán por la Costa Brava da esa vista del pueblo desde el mar que no se olvida.

Día 4 · Tossa de Mar

Muy cerca está el pueblo con más carácter de la costa sur. La Vila Vella de Tossa de Mar es el único recinto medieval fortificado que se conserva en toda la costa catalana: un laberinto de callejuelas empedradas y casas de piedra cubiertas de flores, con miradores sobre la Playa Gran. Sube por el centro y baja por el Passeig de la Vila Vella para tener las dos perspectivas, y llega hasta el faro, hoy museo de señales marítimas, con vistas de escándalo al Mediterráneo.

Busca la estatua de Ava Gardner, recuerdo del rodaje de Pandora y el holandés errante. El atardecer desde la muralla es el mejor momento del día.

Día 5 · Pals

Subimos al Baix Empordà, tierra adentro. Pals es de los cascos medievales más redondos de la zona: encaramado en una colina, con casas de piedra dorada y arcos góticos. Se accede a las antiguas murallas bajo esos arcos desde la Plaza Mayor; dentro esperan la iglesia de Sant Pere (con base románica y añadidos góticos y barrocos) y la Torre de les Hores, torre circular que fue del castillo y desde la que se abren las mejores vistas del pueblo y del Empordà. Pasea la Calle Mayor, la más fotogénica, y arranca la visita junto a Ca la Pruna.

El recinto es diminuto y peatonal: la gracia está en perderse. Para las anécdotas que se escapan por tu cuenta, un free tour por Pals sitúa los monumentos clave en poco más de una hora.

Día 6 · Estartit

Aquí la ruta cambia de registro: Estartit es un antiguo pueblo de pescadores que hoy funciona como puerta de entrada a las Islas Medas y al Parque Natural del Montgrí. El casco es pequeño y llano, pero lo que manda es el mar y el paisaje: el macizo del Montgrí coronado por su castillo del siglo XIV domina toda la bahía, y el paseo marítimo, con las Medas enfrente, es donde late la vida local al atardecer.

Buena parte de lo mejor solo se ve desde el agua. Un paseo en barco con snorkel por las Islas Medas combina la travesía con un baño en aguas cristalinas y es la mejor forma de entender por qué este archipiélago tiene fama de paraíso sumergido.

Día 7 · Cadaqués

Terminamos en el rincón más aislado y, para muchos, el más bonito. A Cadaqués solo se llega por una carretera serpenteante que cruza el Cap de Creus, y eso lo mantiene aparte. Su casco antiguo medieval es un laberinto de callejones empedrados donde la roca rompe literalmente la acera, coronado por la Iglesia de Santa María, que es a la vez el mejor mirador sobre el pueblo. Piérdete por la calle Des Call, llena de galerías, y baja al paseo marítimo modernista: el Casino de l'Amistat, Sa Casa Blaua, el Edificio Colom de aire colonial.

Si te quedan fuerzas, camina hasta Portlligat, la bahía donde vivió Dalí. Para arrancar con contexto, un free tour por el centro histórico de Cadaqués te sitúa en un par de horas antes de explorar a tu ritmo. Lleva sandalias de agua: las calas son de piedra.

Consejos prácticos para esta ruta de pueblos con encanto

La clave de estos pueblos es la hora a la que los pisas: a primera hora y al caer la tarde las calles se vacían y la piedra gana. Reserva las horas centrales del día para comer, para el mar o para trayectos entre paradas, no para fotografiar cascos históricos abarrotados.

Casi todos los centros son peatonales y empedrados, así que asume que dejarás el coche en la entrada del pueblo y caminarás: calzado cómodo, siempre. No intentes meter dos pueblos grandes en un mismo día pensando que "están cerca"; el encanto se disfruta despacio, y cada casco pide su rato. Cadaqués merece ir de los últimos y sin prisa, porque su acceso es el más lento de toda la ruta. Y si un día visitas un pueblo con guía (Besalú y su miqvé, por ejemplo), déjalo para primera hora y guárdate la tarde libre para callejear por tu cuenta.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor época para recorrer estos pueblos con encanto?

La primavera y el principio del otoño son ideales: los cascos históricos se disfrutan mejor con temperaturas suaves y sin las aglomeraciones del pleno verano. Ten en cuenta que en julio y agosto los pueblos costeros como Tossa, Cadaqués o Estartit se llenan y aparcar en las entradas se complica; si vas en esa época, madruga. En invierno los interiores como Besalú o Pals están tranquilos, aunque algunos servicios reducen horario.

¿A qué hora conviene visitar los cascos antiguos para verlos sin gente?

A primera hora de la mañana y al atardecer. En Besalú, cruzar el puente románico temprano marca la diferencia; en Tossa, el paseo por la Vila Vella y el faro al atardecer es el mejor momento; y en Gerona las casas del Onyar y la escalinata de la catedral lucen más con luz de mañana o de tarde. Las horas centrales, especialmente en verano, son las más concurridas.

¿Merece la pena hacer visitas guiadas en pueblos tan pequeños?

En algunos casos, sí. En Besalú, el miqvé del barrio judío solo se visita con guía, así que ahí es obligado. En Gerona, Pals o Cadaqués un free tour te ordena el casco antiguo el primer día y te descubre anécdotas que por tu cuenta se te escaparían. En pueblos donde el atractivo es simplemente pasear y perderse, puedes dejarlo a tu ritmo.

¿Se pueden combinar los pueblos de interior con los de costa en la misma ruta?

Sí, y es justo lo que hace atractiva esta ruta: alterna el ambiente medieval de interior (Besalú, Gerona, Pals) con el sabor marinero de la Costa Brava (Lloret, Tossa, Estartit, Cadaqués). El orden propuesto está pensado para que cada parada quede cerca de la anterior y no des rodeos; conviene respetarlo para no repetir trayectos entre el interior y la costa.