Rutas de naturaleza y turismo rural · España · 7 días
Ruta de naturaleza por Cantabria en 7 días
Esta ruta de naturaleza por Cantabria en 7 días está pensada para quien viaja buscando el paisaje antes que el museo: marismas llenas de aves, acantilados sobre agua turquesa, playas dentro de parques naturales, valles encajonados y la alta montaña de los Picos de Europa. La región se recorre casi de este a oeste y luego hacia el interior, así que el itinerario aprovecha ese trazado para ir sumando ecosistemas sin dar rodeos.
A diferencia de una ruta general por Cantabria, aquí el hilo conductor son los espacios protegidos y el mundo rural: dónde ver aves, dónde caminar entre prados y bosque, y cuándo asomarse al mar o a la montaña con la mejor luz. Las ciudades y los pueblos monumentales aparecen, sí, pero como base cómoda entre tramo natural y tramo natural.
Empezamos en la costa oriental, en Santoña, y terminamos en lo más alto, en Fuente Dé, subiendo poco a poco del nivel del mar a la roca caliza. Un plan redondo para quien quiere aire libre de verdad.
Día 1 · Santoña
Arrancamos donde el mar y la marisma se dan la mano. Santoña es una de las reservas de aves más importantes del norte de España, así que si viajas con prismáticos aquí es donde empiezas a usarlos: las marismas concentran una vida enorme y son la mejor carta de presentación de esta ruta. Por encima manda el Monte Buciero, con sus acantilados, su bosque y sus fuertes escondidos, y el célebre Faro del Caballo colgado sobre agua turquesa.
Para conocer el litoral sin esfuerzo, un paseo en barco por la costa de Santoña deja ver marismas, acantilados y faro desde el agua. Si prefieres algo más activo y de brazos, el tour en kayak hasta el Faro del Caballo es de los planes más fotogénicos del viaje. Ten en cuenta que en verano el acceso a pie al faro se regula con cita previa.

Día 2 · Santander
La capital es la parada más urbana, pero incluso aquí el eje sigue siendo el paisaje de costa. La Península de la Magdalena es un gran parque abierto al mar, con acantilados y senderos, y desde el Sardinero puedes enlazar la senda de Mataleñas hasta el Faro de Cabo Mayor, con calas y vistas de océano abierto por el camino. Es un buen día para estirar las piernas junto al agua sin salir de la ciudad.
Santander funciona además como campamento base para dos tiros de naturaleza pura si te sobra tiempo: una excursión a los Picos de Europa anticipa lo que verás al final de la ruta. Reserva la mañana para las playas y la senda del faro, cuando la luz rasante saca lo mejor del acantilado.
Día 3 · Santillana del Mar
El desvío hacia el interior nos deja en Santillana del Mar, y aquí toca ser honesto: esta parada es puro casco histórico de piedra y casonas, no un espacio natural. Su valor en una ruta de naturaleza es otro: es el pueblo rural montañés por excelencia, rodeado de prados, y el punto perfecto para entender cómo el paisaje agrícola cántabro sostiene esta arquitectura. Se recorre entero a pie y sin prisa.
Para situarte rápido y seguir camino, un free tour por Santillana del Mar te cuenta el pueblo en un par de horas. Aprovecha para dedicar la tarde a rodar entre prados y vaquerías hacia la costa occidental.
Día 4 · Comillas
Volvemos al mar en Comillas, una villa marinera con playas de agua cristalina y buenos miradores sobre el litoral. Aunque su fama la dan el Capricho de Gaudí y los palacios indianos, para esta ruta lo interesante es su balcón sobre la costa occidental cántabra y el arranque de un tramo de litoral cada vez más salvaje conforme avanzamos hacia el oeste.
Si quieres combinar paisaje y patrimonio, la entrada al Capricho de Gaudí merece reservarse con hora fija para no perder la mañana en colas y dejar libre la tarde para la playa y el faro. Un día tranquilo antes de meternos de lleno en el parque natural.
Día 5 · San Vicente de la Barquera
Este es uno de los días grandes de naturaleza. San Vicente de la Barquera se asienta en la desembocadura de su ría, dentro del Parque Natural de Oyambre, un mosaico de marismas, playas y prados que quita el hipo. Cruzar a pie el Puente de la Maza para pasar al otro lado de la ría y llegar a las playas es el plan estrella, y al atardecer, con la marea alta, la estampa con los Picos de Europa al fondo es de las que se quedan grabadas.
Desde aquí ya se palpa la montaña. Puedes acercarte a la Cueva de El Soplao para ver el mundo subterráneo de la zona, o si buscas adrenalina en plena naturaleza, el barranquismo en La Hermida te mete en el agua de los cañones que dan paso a Liébana.
Día 6 · Potes
Dejamos la costa y entramos en el interior por el Desfiladero de la Hermida, un cañón excavado por el río Deva entre paredes verticales que ya es un espectáculo antes de llegar. Potes, capital del Valle de Liébana, es la puerta de los Picos de Europa: un pueblo de piedra encajonado entre montañas, con una senda fluvial junto a los ríos Deva y Quiviesa perfecta para un paseo suave. Antes de llegar conviene parar en el Centro de Visitantes Sotama, en Tama, para hacerse una idea de la fauna y la flora del Parque Nacional.

Para exprimir el entorno, el senderismo por los Picos de Europa con guía te lleva al monte con criterio, y la excursión al monasterio de Liébana combina paisaje y cultura del valle.
Día 7 · Fuente Dé
El broche es lo más alto de la ruta. Desde Potes, la carretera del valle sube hasta Fuente Dé, en pleno corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa. El teleférico salva el desnivel entre los prados verdes y el mundo de roca caliza de El Cable, a más de 1.800 metros, donde el mirador se asoma literalmente al vacío sobre el macizo central. Arriba te esperan también los Puertos de Áliva, prados de alta montaña donde en verano pasta el ganado en libertad: la estampa perfecta para cerrar un viaje de naturaleza.
Compra la entrada del teleférico de Fuente Dé con antelación, porque el aforo es limitado y en temporada alta se forman colas. Y otra forma de vivir la alta montaña es el paseo a caballo por los Picos de Europa. Antes de subir, revisa siempre la previsión: con niebla arriba no se ve nada.
Consejos prácticos para esta ruta de naturaleza
La ruta gana muchísimo de finales de primavera a principios de otoño: las marismas de Santoña y Oyambre están en plena actividad de aves, los prados de Áliva verdes y el teleférico opera con más margen de buen tiempo. En pleno verano, en cambio, se llenan tanto la costa como los Picos, así que madruga para las sendas y los miradores.
Lleva capas y buen calzado siempre, aunque haga sol en la costa: en alta montaña la temperatura cae y el tiempo cambia rápido. En la parte final, la de Liébana y Fuente Dé, revisa la previsión antes de subir a cualquier cota; la niebla es habitual y no merece la pena gastar una jornada de montaña con visibilidad nula. Y no intentes meter el macizo entero en un día: esta ruta funciona precisamente porque va del nivel del mar a la roca poco a poco.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor época para hacer esta ruta centrada en la naturaleza?
De finales de primavera a principios de otoño es lo ideal. Encontrarás las marismas de Santoña y el Parque Natural de Oyambre con mucha vida de aves, los prados de los Puertos de Áliva verdes y el ganado subido a los pastos de alta montaña, y más probabilidades de buen tiempo para el teleférico de Fuente Dé. En verano hay más afluencia tanto en la costa como en los Picos, así que conviene madrugar.
¿Qué espacios naturales protegidos toca esta ruta?
Varios de los grandes de Cantabria: las marismas de Santoña, uno de los humedales de aves más importantes del norte; el Parque Natural de Oyambre en San Vicente de la Barquera; y el Parque Nacional de los Picos de Europa, al que se accede por el Valle de Liébana desde Potes y se corona en Fuente Dé. También pasas por el Desfiladero de la Hermida, un cañón fluvial espectacular.
¿Merece la pena subir al teleférico de Fuente Dé si el día está nublado?
No. Con niebla en alta montaña, que es muy habitual en los Picos, arriba no se ve prácticamente nada y desaprovecharías el mirador de El Cable y las panorámicas del macizo. Revisa siempre la previsión y la webcam de la estación antes de subir, y compra la entrada con antelación porque el aforo es limitado y se forman colas en temporada alta.
¿Puedo ver aves y fauna durante el recorrido?
Sí, es uno de los alicientes. Las marismas de Santoña y las de Oyambre son magníficas para la observación de aves acuáticas, sobre todo en épocas de paso migratorio. En la parte de montaña, los Puertos de Áliva son buen lugar para ver ganado en libertad y el entorno del Parque Nacional alberga fauna como el oso pardo cantábrico, del que aprenderás en la Casa del Oso de Potes y en el Centro de Visitantes Sotama.
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