Rutas con niños · España · 7 días
Ruta con niños por las Islas Baleares en 7 días
Esta ruta con niños por las Islas Baleares en 7 días une las tres grandes islas —Ibiza, Mallorca y Menorca— sin caer en la trampa de intentar verlo todo. Cuando se viaja con peques, meter menos en la mochila del día es lo que salva las vacaciones: una playa por la mañana, siesta o tiempo muerto, y un plan corto por la tarde.
Frente a una ruta clásica por Baleares, aquí priorizamos lo que engancha a los niños de cada parada: arenales tranquilos, paseos en barco, murallas por las que corretear, cuevas y pueblos peatonales donde no hay que estar pendiente del tráfico. Las islas se conectan en ferry, así que buena parte del viaje ya es, en sí, una aventura.
Sirve para familias que quieren mar y algo de cultura sin agobios. Ojo: siete días para tres islas dan de sí, pero obligan a elegir. Nada de encadenar cinco calas en un día; con niños, el que va sobrado gana.
Día 1 · Playa d'en Bossa
Empezamos con el aterrizaje más fácil de todo el viaje: Playa d'en Bossa está a pocos minutos del aeropuerto de Ibiza, así que en cuanto llegáis casi tenéis los pies en la arena. Es la playa más larga de la isla, un arenal interminable de arena fina y agua cristalina donde los niños pueden hacer castillos sin apreturas. Su paseo marítimo se recorre entero a pie, perfecto para pasear con calma tras el viaje.
Para no complicar el primer día, olvidaos del coche: si venís cargados de maletas y carritos, reservar los traslados puerta a puerta desde el aeropuerto os evita esperas con los peques cansados. Dejad la tarde para el chapuzón y poco más.

Día 2 · Excursión en barco a Formentera
Desde el puerto de Playa d'en Bossa salen barcos directos hacia Formentera, y una travesía en barco suele ser de esos planes que los niños recuerdan más que ninguna playa. Podéis cruzar en el rápido y pasar el día entre calas de agua transparente, ideales para el primer baño con manguitos. La excursión en barco a Formentera es la manera cómoda de hacerlo sin conducir.
Si los peques aguantan bien el mar, la versión que recorre las calas de Formentera con paradas para nadar añade snorkel en aguas tranquilas. Volved con tiempo para cenar temprano: al día siguiente cambiáis de isla.
Día 3 · Palma de Mallorca
Cruzáis a Mallorca y os plantáis en Palma, cuya gran ventaja con niños es que casi todos los imprescindibles del casco antiguo están a pocos minutos a pie unos de otros. La estampa de la Catedral de Santa María (La Seu) junto al mar impresiona a cualquier edad, y el frente marítimo y el Parque del Mar dan margen para que los peques se estiren al atardecer.
El plato fuerte para ellos es el Castell de Bellver, un castillo gótico de planta circular único en España, con murallas y vistas de la bahía; subir a un castillo de verdad siempre funciona. Para situaros el primer día sin cansar demasiado, un free tour por Palma arranca en la Plaza de España y en un par de horas os pone en el mapa con anécdotas que enganchan a los más curiosos.
Día 4 · Alcúdia y las Cuevas del Drach
Subís al norte, a Alcúdia, con su casco histórico amurallado de origen romano. Recorrer el kilómetro y medio de muralla, con sus torres de vigilancia que protegían la ciudad de los piratas, es un paseo que a los niños les entra por los ojos: subir a la parte alta por la Porta de Vila Roja tiene su punto de aventura. Al lado, las ruinas de la ciudad romana de Pollentia dejan ver el teatro y el foro para quien quiera un poco de historia.
La bahía de Alcúdia es de playas kilométricas de arena blanca y agua poco profunda, muy agradecidas con los peques. Y si buscáis un plan que les fascine, la excursión a las Cuevas del Drach combina lago subterráneo y estalactitas: un mundo distinto bajo tierra. Alternativamente, un paseo en catamarán por la bahía es más relajado si el día pide calma.
Día 5 · Ciudadela (Menorca)
Desde el puerto de Alcúdia sale el ferry a Menorca, que atraca en la propia Ciudadela. El viaje en barco entre islas ya es medio plan del día, así que llegad y tomáoslo con tranquilidad. El casco antiguo es casi totalmente peatonal —un alivio con niños—, con callejuelas donde perderse sin miedo al tráfico, el paseo porticado de Ses Voltes y la plaza del Born para sentarse en una terraza.
A la entrada del puerto, el castillo de Sant Nicolau, un bastión octogonal del siglo XVII, ofrece panorámicas y la entrada es gratuita; y hasta el faro de Sa Farola se llega en un paseo corto desde el centro. Si a los peques les tira el fondo marino, hay paseos en barco por la costa de Menorca con paradas en calas tranquilas.
Día 6 · Mahón
Cruzáis a Mahón, la capital, asomada a uno de los puertos naturales más grandes del mundo. Aviso para familias: la ciudad se levanta sobre un terreno con cuestas, pero hay ascensores urbanos cerca del Mirador de San Pi que ahorran muchas escaleras con niños o carrito. El puerto es el gran protagonista y se disfruta mejor desde el agua: un paseo en barco con visión submarina deja ver el fondo desde dentro, un plan que suele dejar a los peques con la nariz pegada al cristal.
En la Iglesia de Santa María guardan un órgano colosal de más de 3.000 tubos; salvo los domingos suele ofrecerse un breve recital por la mañana que sorprende a quien no se lo espera. El Mercat des Claustre, en un antiguo claustro, es fotogénico y práctico para picar algo sin cocina de por medio.
Día 7 · Binibeca
Cerráis en Binibeca (Binibèquer Vell), un laberinto de casitas blancas, arcos encalados y chimeneas esbeltas que parece sacado de un cuento. Es peatonal y muy pequeño, así que los niños pueden corretear por sus callejones mientras buscáis puertas talladas y escaleras de casas de hadas. Un buen broche tranquilo tras días de barcos y castillos.
Dos avisos importantes: es una urbanización privada habitada por vecinos, con carteles pidiendo silencio, y desde 2023 solo se puede visitar de 10:00 a 22:00; aparcad fuera del núcleo y entrad andando. Madrugad, porque a partir de la primavera se masifica y a primera hora lo tendréis casi para vosotros. Si os queda gasolina, un paseo en barco por el este de Menorca es un último baño memorable antes del vuelo.
Consejos prácticos para esta ruta con niños
Tres islas en siete días implican dos travesías en ferry: son parte de la diversión, pero comen medio día cada una, así que planificad esos días sin ambiciones. No intentéis encadenar varias calas ni ciudades en la misma jornada; con peques, una playa por la mañana y un paseo corto por la tarde es el equilibrio que funciona.
Los cascos antiguos de Ciudadela, Mahón, Palma y Alcúdia son peatonales o muy caminables, lo que facilita moverse con niños sin pelearse con el tráfico. En verano el calor aprieta: reservad las horas centrales para playa o siesta y dejad los paseos por pueblos para primera hora o el atardecer. Y madrugad en los sitios que se masifican, como Binibeca: se disfrutan otra cosa vacíos.
Preguntas frecuentes
¿Qué isla es mejor para el primer contacto de los niños con el mar?
Playa d'en Bossa, en Ibiza, es un arenal larguísimo de arena fina y agua cristalina, cómodo para los primeros chapuzones. En Mallorca, la bahía de Alcúdia tiene playas kilométricas de arena blanca, y en Menorca las calas a las que se llega en barco suelen ser tranquilas. Elegid según la edad: cuanto más pequeños, más agradecidas son las playas amplias y de poca pendiente.
¿Aguantan bien los niños las travesías en ferry entre islas?
Depende de cada niño y del estado del mar, algo que no se puede prever de antemano. Los trayectos entre Ibiza, Mallorca y Menorca forman parte de la aventura y a muchos peques les encanta ir en barco. Llevad agua, algo de picar y algo para entretenerse, y sentaos en la zona más estable si alguien es propenso al mareo. Consultad siempre las condiciones antes de embarcar.
¿Qué plan de esta ruta suele gustar más a los niños?
Los que combinan barco o algo distinto de la playa: la excursión a Formentera cruzando en barco, las Cuevas del Drach con su lago subterráneo, subir a las murallas de Alcúdia o al Castell de Bellver de Palma, y el paseo con visión submarina en el puerto de Mahón. Callejear por el pueblo peatonal de Binibeca también funciona porque pueden moverse libres.
¿Es Binibeca un buen sitio para ir con niños pequeños?
Es peatonal y muy pequeño, así que los peques pueden caminar sin miedo al tráfico. Pero tened presente que es una urbanización privada con vecinos, con carteles pidiendo silencio y horario de visita de 10:00 a 22:00 desde 2023. Es más un paseo tranquilo de un par de horas que un plan de día entero; ideal para cerrar el viaje sin agobios y a primera hora, antes de que se llene.