Rutas con niños · España · 7 días

Ruta con niños por Asturias en 7 días

Ruta con niños por Asturias en 7 días
  1. 1Llanes
  2. 2Celorio
  3. 3Ribadesella
  4. 4Colunga
  5. 5Lastres
  6. 6Gijón
  7. 7Luarca

Esta ruta con niños por Asturias está pensada para que el viaje no se convierta en una carrera de monumentos, sino en una sucesión de playas donde se puede pasar la mañana entera, huellas de dinosaurio de verdad, cuevas pintadas y pueblos que se recorren a pie sin agobios. Siete días dan margen para el ritmo lento que necesitan los peques: dormir cerca del sitio, dejar la tarde libre y no encadenar tres paradas antes de comer.

Frente a la ruta general de la costa oriental, aquí priorizamos lo que engancha a un niño en cada parada —arenales con charcos en bajamar, museos que se tocan, paseos en barco o en tren turístico— y avisamos cuando una etapa pide más piernas de la cuenta. No es un listado de imprescindibles: es un orden que se puede conducir con la sillita atrás y parar cuando toque.

El recorrido va de este a oeste, de Llanes a Luarca, cada parada pegada a la anterior. Puedes hacerlo tal cual o quedarte más días en las paradas de playa si el calor acompaña.

Día 1 · Llanes

Empezar por Llanes es acertar con los niños: el casco medieval es pequeño y llano, se enlaza el puerto, la muralla y la playa del Sablón dando un paseo corto, y los Cubos de la Memoria —los bloques de la escollera pintados de colores— son de esas cosas que a un niño le entran por los ojos sin necesidad de explicar nada. En temporada alta circula un tren turístico, réplica del que llegó a la villa en 1905, que suele ser un buen recurso cuando las piernas cortas ya no quieren andar más.

Si el primer día queréis situaros sin cargar a los peques de datos, un free tour por Llanes resuelve la mañana. Y para gastar energía, el laberinto de Llanes es un plan de tarde que se explica solo.

Los Cubos de la Memoria del puerto de Llanes, un clásico que engancha a los peques.
Los Cubos de la Memoria del puerto de Llanes, un clásico que engancha a los peques. Foto: Carmenmoran · CC BY 4.0

Día 2 · Celorio

A un paso de Llanes, Celorio es la jornada de playa tranquila de la ruta. Las playas de Palombina y Borizu, unidas en bajamar, son de arena fina y aguas calmadas. Pero la que suele triunfar con niños es la playa de Poo: con marea baja se llena de charcos poco profundos donde se pasan las horas, y la de Cué, sin apenas oleaje, forma un pasillo de arena hacia la Isla Grande. Cerca queda Gulpiyuri, esa playa de interior diminuta que parece un truco de magia y que luce mejor con marea alta.

Un consejo que aquí importa de verdad: mirad la tabla de mareas antes de elegir playa, porque en pocas horas el mismo arenal cambia por completo y podéis plantaros con la marea equivocada. Si los peques ya nadan bien y os apetece algo activo, un tour en kayak por la costa es un plan de mañana.

Día 3 · Ribadesella

En Ribadesella el mar y las montañas se dan la mano, y hay un par de cosas hechas a medida para niños. Desde la Plaza Nueva sale un tren turístico que da una vuelta corta por el pueblo, y en el barrio de pescadores está «La escalera de colores», más de cincuenta escalones pintados con frases que se van leyendo mientras se sube. El paseo marítimo hacia la playa de Santa Marina es llano y da para correr.

La visita estrella es la cueva de Tito Bustillo, con pinturas de miles de años, pero las plazas son muy limitadas: si os interesa, reservad con antelación la entrada al centro de arte rupestre, que además tiene un centro de interpretación por si no entráis a la cueva original. El mítico Descenso del Sella en piragua existe como actividad, pero valorad la edad de vuestros hijos antes de meteros: es una jornada larga en el agua.

Día 4 · Colunga

Si hay una parada que justifica sola una ruta con niños por Asturias, es Colunga. Al final de la playa de La Griega, tras un camino de tierra bien habilitado, hay un yacimiento de huellas de dinosaurio reales, algunas de más de un metro: ver las pisadas fosilizadas en la roca impresiona a cualquier edad. Para entender lo que se está mirando, la ruta guiada por las huellas de dinosaurios le pone contexto y recorre paisajes de costa.

A pocos minutos está el Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), uno de los mejores planes de la zona con peques; podéis dejarlo para la tarde con la entrada al museo reservada. La playa de La Griega, con servicios y aparcamiento, remata el día sin tener que moverse mucho.

Día 5 · Lastres

Aviso claro con los niños: Lastres es precioso pero es puro sube y baja. Las casas cuelgan del acantilado y todo son escaleras y cuestas, así que es una etapa incómoda con carrito y agotadora para piernas pequeñas. Se disfruta tomándoselo con calma: dejar el coche en el puerto, ver los barcos, la gran ancla y los cañones de la antigua fortaleza, y no obsesionarse con subir a todo.

La recompensa fácil está abajo: la playa de El Escanu, junto al puerto, es un arenal pequeño para un chapuzón, y a poca distancia queda de nuevo La Griega, donde en bajamar se forman piscinas naturales estupendas para los niños. Si queréis conocer el pueblo sin cargar con un itinerario largo, un tour privado por Lastres permite marcar vosotros el ritmo y las paradas.

Día 6 · Gijón

La ciudad de la ruta, Gijón, es cómoda con niños porque casi todo está pegado y se anda bien. La playa de San Lorenzo es un kilómetro y medio de arena en pleno centro, con su paseo del Muro para correr y las Letronas gigantes de «GIJÓN» para la foto de rigor. En el cerro de Santa Catalina, el Elogio del Horizonte de Chillida tiene un truco que encanta a los peques: metiéndose dentro se oye el rumor del mar amplificado.

La ciudad tiene planes más de niños repartidos, como el Museo del Ferrocarril o el Acuario, a los que se llega en autobús urbano. Y para orientaros el primer rato, el free tour de misterios y leyendas suele funcionar bien con niños ya mayorcitos, porque las historias enganchan más que las fechas.

Día 7 · Luarca

El último salto es largo, del oriente al occidente, así que planteadlo como día de trayecto tranquilo con premio al final. Luarca, la Villa Blanca, es un anfiteatro de casitas blancas sobre el puerto, con barcos de colores y gaviotas por todas partes. El casco es pequeño y se recorre a pie, aunque para subir a los miradores altos toca hacer escaleras: dosificad.

A los niños les suelen entrar bien las leyendas de piratas y corsarios de la villa, y un free tour por Luarca las cuenta paseando por los pasadizos marineros. Si sobra tiempo y buscáis algo verde para estirar las piernas sin cuestas, el jardín botánico de la Fonte Baxa es una opción de paseo.

Consejos prácticos para esta ruta con niños

Lo primero: no intentéis meter más de una parada grande por día. La ruta funciona porque cada tramo es corto, y con niños el margen se va en meriendas, siestas y baños que se alargan. Mejor una playa exprimida que tres pueblos a medias.

Segundo, y clave en toda la costa: consultad la tabla de mareas. Muchas de las playas de Celorio, Colunga y Lastres cambian por completo entre pleamar y bajamar, y los charcos y piscinas naturales que hacen las delicias de los peques solo aparecen con marea baja. Llegar en el momento equivocado es la típica decepción evitable.

Tercero, calzado cómodo para todos: Lastres, Luarca y las partes altas de casi todos los pueblos son de escaleras y cuestas, y el carrito ahí estorba más que ayuda. Y por último, el verano concentra a mucha gente en las playas pequeñas y los aparcamientos se llenan pronto; madrugar un poco os ahorra la peor parte del calor y de las colas.

Preguntas frecuentes

¿Qué paradas enganchan más a los niños en esta ruta?

Colunga es la ganadora casi segura: las huellas de dinosaurio reales en la playa de La Griega y el Museo del Jurásico son planes que funcionan a cualquier edad. Después, las playas de charcos y piscinas naturales de Celorio (Poo, Cué) y Lastres, y los detalles visuales como los Cubos de la Memoria de Llanes o las Letronas de Gijón. Ribadesella y Gijón añaden trenes turísticos y museos según la temporada.

¿Hay etapas duras para peques o para ir con carrito?

Sí. Lastres es puro sube y baja, con casas colgadas del acantilado y muchas escaleras; con carrito es incómodo y para piernas cortas, agotador. Luarca también tiene escaleras para subir a los miradores altos. En ambos conviene tomárselo con calma, quedarse por la zona baja del puerto y no obsesionarse con verlo todo. El resto de paradas se llevan mejor a pie.

¿Puedo hacer el Descenso del Sella con niños?

El Descenso del Sella en piragua existe como actividad en Ribadesella, pero es una jornada larga en el agua y su idoneidad depende mucho de la edad y de si vuestros hijos nadan con soltura. No podemos confirmar edades mínimas ni condiciones concretas, así que valoradlo según vuestros peques y consultad los detalles al reservar antes de comprometeros.

¿Cómo organizo los baños con las mareas?

En esta costa la marea manda. Playas como Poo y Cué (Celorio) o La Griega (Colunga y Lastres) forman en bajamar charcos y piscinas naturales poco profundas, ideales para niños; Gulpiyuri, en cambio, luce con marea alta. Mirad la tabla de mareas la noche anterior y elegid la playa según la hora, para no plantaros con el mar en el momento que no os interesa.