Rutas de museos y arte · España · 7 días
Ruta de museos por Asturias en 7 días
Esta ruta de museos por Asturias recorre el Principado poniendo el foco en lo que muchas veces queda en segundo plano cuando uno viene a por playas y montaña: el arte rupestre milenario, la pintura reunida en Bellas Artes, la arquitectura de vanguardia frente a la ría y ese arte de calle que aquí está por todas partes. Siete días para enlazar, de este a oeste, los espacios que de verdad justifican una parada por su contenido cultural.
A diferencia de la ruta general por Asturias —esa que va a Covadonga, a las playas y a las sidrerías—, aquí el hilo conductor es lo que se cuelga de una pared o se guarda en una cueva. Te sirve si vienes con ganas de museos y arte, y también si viajas en familia y quieres alternar naturaleza con visitas que aguanten un día de lluvia.
Respetamos el orden geográfico de las paradas para que se pueda conducir sin dar rodeos. De cada villa te cuento qué merece la pena por su lado artístico y qué visitas guiadas o entradas puedes reservar; lo demás (playas, rutas, sidra) lo tienes en las guías de cada destino.
Día 1 · Llanes
Empezamos por el oriente, en Llanes, donde el arte no está tras un cristal sino a la intemperie: los Cubos de la Memoria son la gran obra de la villa. El artista vasco Agustín Ibarrola —el mismo del Bosque de Oma— intervino los bloques de hormigón de la escollera del puerto entre 2001 y 2006, y convirtió una fría dársena pesquera en una explosión de color geométrico que se ve gratis desde el paseo del puerto. Es el aperitivo perfecto para una ruta de arte, y encaja con un paseo por el casco medieval: la Basílica de Santa María del Concejo, el Torreón del siglo XIII y los palacios señoriales.
Para situarte con contexto e historias antes de ir por libre, un free tour por Llanes es una manera estupenda de arrancar. Dedica la tarde al paseo tranquilo: es un día suave para calentar motores.

Día 2 · Ribadesella
La parada más importante de toda la ruta en clave museística. Ribadesella guarda la cueva de Tito Bustillo, uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de Europa y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, con pinturas de miles de años. Aquí va el aviso clave: las plazas para entrar en la cueva original son muy limitadas, así que conviene reservar con bastante antelación la entrada al Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo. Y aunque no consigas acceso a la cueva, el centro de interpretación merece la visita por sí solo.
Redondea el día con el arte urbano de la villa: la «escalera de colores» del barrio de Portiellu, con más de cincuenta escalones pintados, y los paneles cerámicos de Mingote en el paseo marítimo, que narran la historia de Ribadesella desde la prehistoria. Arte de calle sin coste y muy fotogénico.
Día 3 · Cangas de Onís
Seamos honestos: Cangas de Onís no es una parada de grandes museos, sino de patrimonio e historia del primer reino asturiano. La villa ofrece pequeños espacios dedicados a la historia del reino y a la tradición quesera, más el Puente Romano (en realidad medieval) y la Capilla de Santa Cruz, levantada sobre un dolmen prehistórico. Como día de transición cultural funciona bien: se ve el pueblo por la mañana y la tarde queda libre para respirar montaña antes de la parte urbana de la ruta. Si te sobra energía y buen tiempo, este es el punto donde la ruta general se va a Covadonga y los Lagos; nosotros seguimos hacia la costa.
Día 4 · Gijón
En Gijón la oferta se dispara. En el barrio de Cimavilla tienes la Casa Natal de Jovellanos, museo dedicado al ilustrado gijonés con una interesante colección de pintura costumbrista asturiana, y las Termas Romanas de Campo Valdés, testimonio del origen romano de la ciudad. A un paso, coronando el cerro de Santa Catalina, está el Elogio del Horizonte de Eduardo Chillida: métete dentro y escucha el rumor del mar amplificado, una de las obras de arte público más icónicas del norte. Y para distancias mayores, el Museo del Ferrocarril completa la jornada.
Para empezar entendiendo la ciudad y su historia marinera, un free tour por Gijón te orienta bien antes de repartir el día entre museos.
Día 5 · Oviedo
La capital es parada obligada para cualquier amante del arte. El Museo de Bellas Artes de Asturias, junto a la catedral, es una auténtica sorpresa y una de las mejores pinacotecas del norte, además con acceso libre a sus salas. A su lado, la Catedral de San Salvador guarda la Cámara Santa, Patrimonio de la Humanidad, con los grandes símbolos del reino asturiano; para exprimirla merece la pena una visita guiada que recorra el casco histórico y te ponga en contexto. Suma las joyas del prerrománico en el monte Naranco —Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, del siglo IX— y la ruta de estatuas que convierte el centro en un museo al aire libre, con Woody Allen, Mafalda o el Culis Monumentalibus. Día completo, sin duda.
Día 6 · Avilés
La gran cita de vanguardia de la ruta está en Avilés: el Centro Niemeyer, la obra del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer frente a la ría, un complejo cultural de líneas blancas y curvas que contrasta de maravilla con el casco histórico medieval. Es cine, música, exposiciones y arquitectura como espectáculo en sí mismo. Después, baja al casco antiguo peatonal: la calle Galiana con sus soportales, el Palacio de Valdecarzana (edificio civil más antiguo de la villa) y el Teatro Palacio Valdés, joya de finales del XIX.
Para hilar la ciudad medieval con la contemporánea, un recorrido guiado por Avilés ayuda a entender el salto entre los dos Avilés.
Día 7 · Luarca
Cerramos en el occidente, en Luarca, la Villa Blanca. Aquí el plato fuerte no es un museo al uso sino el Jardín de Fonte Baxa, un espacio botánico y paisajístico que se recorre en visita guiada y pone el broche verde a la ruta; reserva la visita guiada al Jardín de Fonte Baxa con antelación. En el casco histórico, blanco y colgado sobre el puerto, destacan la Iglesia de Santa Eulalia —con su órgano declarado Bien de Interés Cultural— y el cementerio sobre el Cantábrico, de los más bellos del norte. Un free tour por Luarca te descubre las leyendas de piratas y la Mesa de Mareantes para despedir el viaje con historia marinera.
Consejos prácticos para esta ruta de museos
El consejo número uno: reserva Tito Bustillo con mucha antelación. Las plazas para la cueva son escasísimas y es lo único de la ruta que puede dejarte fuera si improvisas. Comprueba también antes de cada visita los días y horarios de apertura de cada museo, porque muchos cierran una jornada a la semana y no queremos que te plantes en la puerta cerrada.
No intentes meter Tito Bustillo y una visita larga en el mismo día que otra ciudad grande: son experiencias que piden calma. Reparte bien Gijón y Oviedo, que son los días más cargados de museos. Y ten en cuenta que buena parte del arte de esta ruta está al aire libre —los Cubos de Llanes, las escaleras de Ribadesella, el Chillida de Gijón, las estatuas de Oviedo—, así que un día de lluvia lo puedes reorientar hacia interiores sin perder el hilo. No inventes horarios ni gratuidades: confírmalo todo en las webs oficiales antes de salir.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la visita más difícil de conseguir en esta ruta?
Sin duda la cueva original de Tito Bustillo, en Ribadesella: es Patrimonio de la Humanidad y las plazas son muy limitadas, así que hay que reservar con bastante antelación. Si no encuentras hueco para la cueva, el Centro de Arte Rupestre merece igualmente la parada. El resto de museos de la ruta suelen ser más accesibles, aunque conviene mirar días de apertura.
Si viajo con niños, ¿qué paradas de arte funcionan mejor?
El arte al aire libre es perfecto para peques: los Cubos de la Memoria de Llanes, la escalera de colores de Ribadesella, el Elogio del Horizonte de Chillida en Gijón (que amplifica el sonido del mar) y la ruta de estatuas de Oviedo, con Mafalda o Woody Allen. El Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo y el Museo del Ferrocarril de Gijón también suelen enganchar a los más curiosos.
¿Qué museos puedo ver sin pagar entrada?
Buena parte del arte de la ruta está en la calle y es gratuito: los Cubos de Llanes, los paneles de Mingote y la escalera de Ribadesella, el Chillida de Gijón y las estatuas de Oviedo. Entre los museos, algunos como el Museo de Bellas Artes de Asturias o la Casa Natal de Jovellanos han tenido acceso libre a sus colecciones, pero te recomiendo confirmarlo en su web antes de ir, porque las condiciones cambian.
¿Merece la pena contratar visitas guiadas para los museos?
Para el patrimonio con mucha historia detrás —la Cámara Santa y el prerrománico en Oviedo, o el contraste entre el casco medieval y el Centro Niemeyer en Avilés— una visita guiada aporta contexto que multiplica la experiencia. En el Jardín de Fonte Baxa de Luarca la visita guiada es directamente la forma habitual de recorrerlo. Para arte urbano como los Cubos de Llanes te basta con pasear por tu cuenta.
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