Rutas de pueblos con encanto · España · 5 días

Ruta de pueblos con encanto por Bizkaia en 5 días

Ruta de pueblos con encanto por Bizkaia en 5 días
  1. 1Bermeo
  2. 2Mundaka
  3. 3Guernica
  4. 4Bilbao
  5. 5Getxo

Esta ruta de pueblos con encanto por Bizkaia se recorre en cinco días siguiendo la costa y la ría de Urdaibai, con la mirada puesta en lo que de verdad importa aquí: los puertos viejos de casas apiñadas, las callejuelas empinadas y encaladas, las plazas con historia y los miradores sobre el Cantábrico. Nada de correr de sitio en sitio: el plan es callejear, pararse a mirar y comer bien.

A diferencia de una ruta general por la provincia, que te llevaría a repartir el tiempo entre naturaleza, museos y grandes reclamos, aquí el hilo es el casco histórico de cada parada. Por eso, incluso en una ciudad tan reconocida por su arquitectura de vanguardia como Bilbao, nos quedamos con las Siete Calles y la Plaza Nueva, y en Getxo con el Puerto Viejo de Algorta antes que con la playa.

Las paradas van en orden geográfico real, de Bermeo a Getxo, así que la ruta se puede conducir de un tirón sin dar rodeos. Sirve tanto para quien viene en coche como para quien quiera combinarla con transporte público, y funciona bien tomándose Bilbao como base o durmiendo por el camino.

Día 1 · Bermeo

Empezamos por el que quizá sea el pueblo más marinero de toda la ruta. Bermeo gira en torno a su Puerto Viejo, con esa forma de arco abierto y las fachadas estrechas y coloridas que parecen abrazar a las barcas. Sube por las escaleras hacia el casco viejo hasta la Torre Ercilla, un edificio del siglo XV que hoy alberga el Museo del Pescador, y no te pierdas la fuente de "Tres Caños", la más antigua de Vizcaya. El pueblo está salpicado de esculturas de hierro y bronce —"El Regreso", "Olatua", "La Lechera"— que cuentan su alma pescadora mejor que cualquier cartel.

Para situarte el primer día y entender por qué Bermeo fue capital de Vizcaya, va muy bien empezar con una visita guiada por Bermeo que recorre el puerto marinero y sus edificios medievales. Deja el coche junto al puerto, que es la parte llana, y sube caminando: todo se ve a pie.

El Puerto Viejo de Bermeo, con sus casas apiñadas junto a las barcas.
El Puerto Viejo de Bermeo, con sus casas apiñadas junto a las barcas. Foto: United Kingdom Hydrographic Office

Día 2 · Mundaka

A un paso, siguiendo la ría de Urdaibai, aparece Mundaka, un pueblo diminuto que se recorre entero sin esfuerzo. Su postal es la ermita de Santa Katalina, alzada sobre una pequeña península batida por el mar; por detrás quedan los restos de un antiguo fortín y unas vistas estupendas a los acantilados y a la isla de Izaro. El puerto, con casitas de colores y barcas de recreo, es el alma del pueblo, y desde los diques sacarás la mejor foto.

Piérdete después por el casco antiguo hasta la Cruz del Calvario, una cruz penitencial de 1611, y fíjate en la casa Simitur, con sus curiosas pinturas en la fachada, y en la iglesia de Santa María, sorprendentemente grande para lo pequeño que es el pueblo. Merece la pena quedarse al atardecer en el puerto. Si quieres exprimir los detalles que pasan desapercibidos, un tour privado por Mundaka te lo cuenta con calma.

Día 3 · Guernica

Tierra adentro, en el corazón de la ría del Oka, Guernica es la parada con más carga simbólica de la ruta. Es una villa compacta y llana que se recorre a pie: el Árbol de Guernica y la Casa de Juntas, con su vitral impresionante y su ambiente solemne, marcan el centro histórico, y muy cerca queda el Parque de los Pueblos de Europa, con esculturas de Chillida y Moore.

Aquí el casco no es de callejuelas de postal como en los pueblos costeros, y conviene decirlo: lo que da sentido a la parada es la memoria del lugar. Por eso vale la pena empezar con un free tour por Guernica, que pone en contexto los fueros y el bombardeo de 1937, y completar con el Museo de la Paz. Si coincides con el día de mercado, verás la villa en su ambiente más animado.

Día 4 · Bilbao

La capital vizcaína no es un pueblo, pero su Casco Viejo merece plenamente esta ruta. Las famosas Siete Calles (Zazpikaleak) son el corazón tradicional de la ciudad: pasea bajo las arcadas de la Plaza Nueva, asómate a la Catedral de Santiago y busca la estampa de la Iglesia de San Antón junto al puente, una de las imágenes más icónicas de Bilbao. El Mercado de la Ribera, uno de los mayores mercados cubiertos de Europa, es perfecto para empaparte de la vida cotidiana entre puestos de producto fresco.

Un free tour por Bilbao te sitúa en un par de horas y te descubre rincones del Casco Viejo que pasarías por alto. Dedica la jornada a callejear a pie —del casco a la ría se va andando— y deja el Guggenheim como capricho aparte si te sobra tiempo.

Día 5 · Getxo

Cerramos en la Bahía del Abra, en Getxo, donde el rincón con más alma es el Puerto Viejo de Algorta: un antiguo barrio de pescadores de callejuelas empinadas, casitas encaladas de colores y balcones repletos de flores que desemboca en un pequeño puerto. Es el lugar perfecto para perderse y tomar unos potes con sabor a mar.

La gran estrella es el Puente de Bizkaia o Puente Colgante, que une Las Arenas con Portugalete desde 1893 y es Patrimonio de la Humanidad; su barquilla sigue cruzando personas y vehículos de una orilla a otra. Pasea por el muelle de Churruca y, si quieres otra perspectiva, súbete a un barco por la ría de Bilbao y la Bahía del Abra, que enlaza Getxo, Portugalete y Santurtzi. Para acabar, el Paseo de las Grandes Villas de Neguri, con sus palacetes de principios del siglo XX.

Consejos prácticos para esta ruta de pueblos con encanto

Calza zapato cómodo: los cascos de Bermeo, Mundaka y el Puerto Viejo de Algorta son de callejuelas empinadas y escaleras, y ahí está buena parte de su encanto. El clima es atlántico, así que lleva siempre algo de abrigo o chubasquero aunque vayas en verano.

No intentes meter todos los pueblos en un mismo día por parecer cercanos: la gracia está en el atardecer en el puerto, en pararte a mirar las fachadas y en callejear sin prisa. Aparca a la entrada de cada pueblo, en las zonas llanas junto a los puertos, y muévete a pie. Y ten en cuenta que Guernica juega en otra liga: no vengas buscando estampa marinera, sino memoria e historia.

Preguntas frecuentes

¿Cuál de estas paradas tiene el casco histórico más bonito para pasear?

Para callejeo puro con sabor marinero, el Puerto Viejo de Bermeo y el Puerto Viejo de Algorta en Getxo son los más agradecidos, con sus callejuelas empinadas y casas encaladas de colores. Mundaka enamora por su tamaño diminuto y su puerto al atardecer. Guernica, en cambio, brilla más por su carga simbólica que por su trazado, así que ajusta expectativas según lo que busques.

¿Merece la pena dormir en los pueblos o mejor tener base en Bilbao?

Depende del ritmo. Dormir en Mundaka o Bermeo te permite disfrutar del puerto al atardecer y por la mañana temprano, cuando no hay nadie, que es cuando estos pueblos dan lo mejor de sí. Si prefieres comodidad y variedad para cenar, Bilbao funciona muy bien como base al estar bien conectada con la comarca.

¿Qué pueblo de la ruta es más marinero y cuál es más monumental?

El más marinero es Bermeo, con su Museo del Pescador, sus esculturas dedicadas al mar y el Puerto Viejo que fue el más importante de Vizcaya. En el otro extremo, Guernica es la parada más monumental e histórica por el Árbol, la Casa de Juntas y el Museo de la Paz. Getxo mezcla ambos mundos: el Puente de Bizkaia como icono de ingeniería y el Puerto Viejo de Algorta como estampa pescadora.

¿Es una ruta apta para ir con niños o carrito?

Las zonas de puerto suelen ser llanas y accesibles —en Bermeo el aparcamiento junto al puerto es cómodo para carritos—, pero los cascos antiguos se suben por callejuelas con escaleras y cuestas. Getxo destaca por su cantidad de ascensores públicos, que ayudan a salvar los desniveles. En general se disfruta con niños, pero cuenta con que habrá tramos que toque hacer a pie y en subida.