Rutas del vino · Europa · 6 días

Ruta del vino por Italia en 6 días

Ruta del vino por Italia en 6 días
  1. 1Roma
  2. 2Florencia
  3. 3Bolonia
  4. 4Venecia
  5. 5Verona
  6. 6Turín

Esta ruta del vino por Italia recorre en seis días algunas de las regiones vitícolas más célebres del país, hilando ciudades de arte con sus paisajes de viñedo: del sur del Lacio al Piamonte, pasando por la Toscana, Emilia-Romaña y el Véneto. No es un itinerario de bodega en bodega, sino un viaje que usa cada parada como puerta de entrada a su denominación y a sus catas.

Se diferencia de una ruta general por Italia en el enfoque: aquí lo que manda es la copa. En lugar de encadenar solo monumentos, dejamos espacio para entender qué se bebe en cada zona, por qué sabe así y dónde probarlo con criterio. Sirve tanto para el aficionado que ya distingue un Sangiovese de un Nebbiolo como para el viajero curioso que quiere volver a casa sabiendo algo más de vino.

El orden respeta la lógica geográfica del recorrido, de Roma hacia el norte, para que se pueda encadenar sin dar rodeos. A cada ciudad le dedicamos lo esencial y, sobre todo, su vino.

Día 1 · Roma y los vinos del Lacio

Empezamos en la capital, y no solo por su historia. El campo que rodea Roma —los Castelli Romani, al sur de la ciudad— es tierra de blancos frescos y ligeros, el tipo de vino que se bebe joven en las trattorias romanas acompañando pasta y fritos. Dedica la mañana a lo imprescindible del centro, que es compacto y se recorre andando, y reserva la tarde-noche para el hilo enológico: cenar por el centro histórico probando vinos de la zona es la mejor introducción posible.

Si es tu primer día y quieres orientarte, un free tour por Roma te sitúa y te deja recomendaciones locales; y para no cargar con maletas nada más aterrizar, viene bien tener resueltos los traslados desde el aeropuerto. Si te sobra tiempo, la visita guiada por la Roma antigua da contexto a las ruinas antes de subir hacia el norte.

Los viñedos de la Toscana, uno de los paisajes que marcan esta ruta.
Los viñedos de la Toscana, uno de los paisajes que marcan esta ruta.

Día 2 · Florencia, corazón de la Toscana

Florencia es la puerta de entrada al vino toscano por excelencia. Estás en el epicentro del Chianti y a un paso de comarcas como las que rodean San Gimignano y Siena, donde el Sangiovese manda y los blancos como la Vernaccia tienen fama propia. Dedica la mañana a lo irrenunciable de la ciudad —el Duomo, el Ponte Vecchio— y plantéate salir al campo para ver el viñedo de verdad.

La mejor forma de combinar paisaje y catas es el tour a Pisa, San Gimignano y Siena, que atraviesa esas colinas de cipreses y viñas que son medio cliché medio sueño. Para ubicarte el primer día en la ciudad, un free tour por Florencia cumple de sobra. Consejo: no pretendas ver los Uffizi a fondo y hacer campo el mismo día; elige.

Día 3 · Bolonia y el Lambrusco de Emilia-Romaña

Cruzamos a Emilia-Romaña, tierra de la «Grassa», la grasa, por su cocina. Aquí el vino estrella es el Lambrusco, tinto ligero y con burbuja que marida como pocos con los embutidos y la pasta rellena de la zona. En Bolonia el enoturismo se vive sobre todo en la mesa: no hay mejor manera de entenderlo que a través de su gastronomía.

Por eso aquí lo redondo es un tour gastronómico por Bolonia, donde el vino local acompaña los productos de la región. Y para pasear bajo sus pórticos con contexto, el free tour por Bolonia arranca en la Piazza Maggiore y te pone en situación en un par de horas.

Día 4 · Venecia y los vinos del Véneto

El Véneto es una de las grandes potencias vitícolas de Italia, y Venecia es su escaparate urbano. Es la región del Prosecco, del Soave blanco y del Valpolicella tinto, vinos que encontrarás en cualquier bácaro de la ciudad. El clásico veneciano es la ronda de cicchetti (tapas) con una copa de vino de la zona, y esa es tu cata callejera del día.

Venecia se camina, pero acabarás sobre el agua: si vas a moverte por la laguna, sale a cuenta una tarjeta de transporte de Venecia. Para orientarte entre callejones, el free tour por Venecia es la mejor toma de contacto antes de lanzarte a la ronda de bácaros.

Día 5 · Verona, Valpolicella y el lago de Garda

Verona es, para un amante del vino, quizá la parada más golosa del Véneto: a sus puertas están las colinas del Valpolicella, cuna del Amarone —ese tinto potente elaborado con uvas pasificadas—, y del Bardolino, en la ribera del lago de Garda. La ciudad en sí se recorre a pie desde Piazza Bra, con la Arena romana como telón de fondo.

La excursión que mejor casa con el hilo enológico es la excursión al lago de Garda, que atraviesa el paisaje de viñedo del Bardolino junto al agua. Si prefieres quedarte en la ciudad, empieza con el free tour por Verona y reserva la tarde para una cena con vinos del Valpolicella.

Día 6 · Turín y el gran Piamonte

Cerramos a lo grande. El Piamonte es, para muchos, la cima del vino italiano: aquí nacen el Barolo y el Barbaresco, ambos de uva Nebbiolo, además del Barbera y del Dolcetto. Las Langhe, al sur de Turín, son el corazón de esas denominaciones. La ciudad, además, es la patria del vermú, así que el aperitivo turinés —el famoso aperitivo con vermut— es una cata en sí misma.

Turín es elegante y muy caminable; para situarte, un free tour por Turín te lleva de Piazza Castello a Piazza San Carlo, donde están los cafés históricos ideales para el ritual del vermú. Termina el viaje brindando con un Nebbiolo: no hay mejor punto final para una ruta del vino por Italia.

Consejos prácticos para esta ruta del vino

La mejor época para vivir el viñedo en su esplendor es el final del verano y el principio del otoño, cuando llega la vendimia y el campo está en plena actividad; la primavera también es agradable y con menos gente. Ten en cuenta que la ruta va de sur a norte y salva distancias largas entre ciudades, así que plantéala con calma: seis días dan para lo esencial, pero no intentes meter una visita seria a bodega en cada parada o acabarás corriendo.

Si vas a catar, organiza los desplazamientos entre ciudades de forma que no tengas que conducir después de una degustación; el norte de Italia está muy bien comunicado por tren y eso te libera para disfrutar sin preocupaciones. Y una regla de oro: reserva con antelación cualquier excursión al viñedo o tour gastronómico, especialmente en temporada de vendimia, cuando la demanda se dispara.

Preguntas frecuentes

¿Qué vinos famosos voy a poder probar en esta ruta?

Recorres varias de las grandes regiones vitícolas de Italia: los blancos ligeros del Lacio en Roma, el Sangiovese y el Chianti de la Toscana en Florencia, el Lambrusco de Emilia-Romaña en Bolonia, el Prosecco, Soave y Valpolicella del Véneto en Venecia y Verona (incluido el Amarone), y para cerrar el Barolo, Barbaresco y Barbera del Piamonte en Turín, además del vermú turinés.

¿Es mejor catar en la ciudad o salir a las bodegas del viñedo?

Depende del tiempo que tengas. En ciudades como Bolonia, Venecia y Turín la cultura del vino se vive en la mesa y en el aperitivo, y basta con sentarse en una buena trattoria o bácaro. Para ver el paisaje de viñedo de verdad conviene salir al campo: en Florencia con la excursión por la Toscana y en Verona con la escapada hacia el lago de Garda y el Valpolicella.

¿Puedo hacer catas si voy conduciendo entre ciudades?

Por seguridad y sentido común, no combines cata y volante el mismo día. Lo ideal en esta ruta es moverse entre ciudades en transporte público, que en el norte de Italia funciona muy bien, y dejar el vino para cuando ya no tengas que conducir. Si haces alguna salida al viñedo en coche, reparte los roles o elige un tour organizado con desplazamiento incluido.

¿Coincide la ruta con la vendimia?

Si viajas a finales del verano o a principios del otoño es muy posible que pilles la vendimia en varias zonas, sobre todo en la Toscana, el Valpolicella y el Piamonte. Es la época más bonita para ver el viñedo en acción, pero también la de más demanda, así que reserva cualquier visita o cata con bastante margen.