Rutas del vino · Europa · 6 días

Ruta del vino por Suiza en 6 días

Ruta del vino por Suiza en 6 días
  1. 1Lucerna
  2. 2Zermatt
  3. 3Veytaux
  4. 4Montreux
  5. 5Lausana
  6. 6Ginebra

Esta ruta del vino por Suiza recorre en seis días una cara del país que suele quedar en segundo plano frente a los picos y los relojes: la del viñedo. Suiza produce vinos que casi no exporta —se los bebe casi todos ella misma—, así que catarlos aquí, junto a las cepas que los dan, es la única forma real de conocerlos. El hilo conductor son dos zonas de peso: el Valais, el cantón más vinícola del país, en el valle que sube hacia Zermatt, y el Lemán, con las terrazas de Lavaux y los blancos de Chasselas que se descuelgan sobre el lago.

A diferencia de la ruta general de Suiza, que persigue montañas y postales, aquí la brújula es la copa: dónde nace cada vino, cómo es el paisaje de viñedo que lo produce y en qué momento del día conviene reservar una cata para no ir con prisas. Es una ruta para quien disfruta tanto del paisaje como de lo que se sirve después, y que además encaja bien con quien viaja sin exigirse cumbres a 3.000 metros cada día.

Va de este a oeste, en el orden geográfico real de las paradas, terminando en Ginebra, cómoda para volar de vuelta. Ojo: Suiza es cara, y el vino no es la excepción, así que merece la pena elegir bien dónde catar en lugar de improvisar.

Día 1 · Lucerna

Empezamos en Lucerna, más ciudad de lago y puentes de madera que de viñedo: la Suiza central no es una gran comarca vinícola y conviene saberlo desde el principio para no buscar aquí lo que sí darán las paradas siguientes. Aun así, hay un guiño perfecto para arrancar una ruta como esta: la Weinmarkt, la Plaza del Vino, una de las más bonitas del casco antiguo, con sus casas gremiales de fachadas pintadas. Un buen sitio para tomar la primera copa y hacerse a la idea de los precios suizos.

Dedica el día a pasear el Kapellbrücke, la muralla Museggmauer y el Rathausquai, y aprovecha la tarde para orientarte. Si quieres exprimir la jornada con alguien que te cuente la ciudad, un tour privado por Lucerna te deja luego tiempo libre para las terrazas junto al Reuss.

Día 2 · Zermatt (Valais)

El trayecto hacia Zermatt atraviesa el corazón del Valais, el cantón que concentra la mayor superficie de viñedo de Suiza. Es la tierra del Fendant (blanco de Chasselas) y de tintos como la Dôle, cultivados en laderas muy soleadas del valle del Ródano por el que se sube hacia el Matterhorn. El paisaje de vides colgadas de la montaña es, en sí mismo, parte del espectáculo.

Recuerda que a Zermatt no se llega en coche de combustión: se deja el vehículo en Täsch y se sube en tren. El pueblo es peatonal y perfecto para acabar el día con una copa de vino del Valais mirando al Cervino. Reserva la mañana para el tren cremallera al Gornergrat y guarda la tarde, ya relajada, para la cata.

Las terrazas de viñedo de Lavaux, Patrimonio de la Humanidad, sobre el lago Lemán.
Las terrazas de viñedo de Lavaux, Patrimonio de la Humanidad, sobre el lago Lemán. Foto: Lorenz Poffet · CC BY-SA 4.0

Día 3 · Veytaux

Bajamos hacia el Lemán y hacemos parada en Veytaux, cuya joya es el Castillo de Chillón, alzado sobre una roca a orillas del lago. Estamos ya en el cantón de Vaud, la puerta de las terrazas de Lavaux, ese anfiteatro de viñedos declarado Patrimonio de la Humanidad donde manda el Chasselas, el blanco emblemático de la región.

El pueblo es diminuto y se recorre andando; lo mejor es el paseo llano junto al agua que lo une con Montreux. Para entrar sin colas, compra con antelación la entrada al Castillo de Chillón y dedica la tarde a la orilla, con las viñas de Lavaux recortándose al oeste.

Día 4 · Montreux

A un paso está Montreux, con su paseo florido, la estatua de Freddie Mercury y los grandes hoteles de toldos amarillos. Desde aquí las terrazas de Lavaux quedan a tiro, y la mejor manera de entender por qué el viñedo se descuelga literalmente sobre el lago es verlo desde el agua: un paseo en barco por el lago Lemán regala la panorámica de las vides en pendiente con los Alpes de fondo.

Es una jornada para tomárselo con calma: pasear la ribera, disfrutar del ambiente y reservar una copa de Chasselas al atardecer, cuando la luz sobre el lago está en su mejor momento. Si eres de los que aprovecha cada rincón, un tour privado por Montreux ayuda a situarlo todo.

Día 5 · Lausana

Seguimos la orilla hasta Lausana, capital de Vaud y ciudad de fuertes cuestas que baja desde la catedral gótica hasta el puerto de Ouchy. Es la base natural para adentrarse en Lavaux: desde su ribera se ven perfectamente los viñedos en terraza, y el barrio de Ouchy es ideal para pasear al atardecer con una copa en la mano.

La forma más bonita de rematar la relación con el viñedo lemánico es, otra vez, desde el agua: el paseo en barco por el lago Lemán deja ver las terrazas de Lavaux desde la orilla. Y si te sobra jornada y quieres un contraste gastronómico, la excursión a Gruyères añade el otro gran producto suizo, el queso, que casa de maravilla con estos blancos.

Día 6 · Ginebra

Cerramos en Ginebra, en el extremo del lago. El cantón de Ginebra es, además, una zona vinícola por derecho propio —de las más extensas del país—, aunque discreta y muy consumida en local. La ciudad, cosmopolita y caminable, invita a un último paseo por la Vieille Ville en torno a la Place du Bourg-de-Four, subir a la Catedral de San Pedro y despedirse frente al Jet d'Eau.

Es buen punto final porque el aeropuerto queda muy cerca del centro. Si te queda margen, la excursión a Annecy, ya en la Saboya francesa, prolonga el viaje al otro lado de la frontera antes de volver a casa.

Consejos prácticos para esta ruta del vino

La mejor época es de finales de verano a principios de otoño: coincide aproximadamente con la vendimia, el viñedo de Lavaux se tiñe de dorado y las terrazas junto al lago están en su punto. La primavera también es agradable, con menos gentío.

Ten presente que los vinos suizos apenas se encuentran fuera del país, así que aquí es donde tiene sentido probarlos: prioriza el Chasselas en el Lemán y los tintos y el Fendant del Valais. No intentes encadenar cata y alta montaña en un mismo día apurado; el vino pide sobremesa, y las excursiones alpinas comen la jornada entera. Y una advertencia obvia pero importante: si conduces entre paradas, deja las catas para cuando ya no vayas a coger el volante. La red de trenes y barcos suiza es excelente y encaja perfectamente con una ruta enológica.

Preguntas frecuentes

¿Qué vinos suizos merece la pena probar en esta ruta?

Sobre todo el Chasselas, el blanco fresco y mineral que domina las terrazas de Lavaux, en la zona de Veytaux, Montreux y Lausana. En el tramo del Valais, camino de Zermatt, busca el Fendant (Chasselas del Valais) y tintos locales como la Dôle. Son vinos que casi no se exportan, así que catarlos aquí es prácticamente la única oportunidad de conocerlos.

¿Dónde está el viñedo más espectacular de la ruta?

En Lavaux, el anfiteatro de terrazas que cae sobre el lago Lemán entre Montreux y Lausana, declarado Patrimonio de la Humanidad. La mejor forma de apreciarlo es desde el agua, en un paseo en barco por el Lemán, con las vides en pendiente y los Alpes al fondo. En el Valais, camino de Zermatt, el viñedo trepa por las laderas soleadas del valle del Ródano.

¿Puedo catar vino y conducir el mismo día?

Mejor no arriesgarse: si te desplazas en coche entre paradas, reserva las catas para el final de la jornada, cuando ya no vayas a volver al volante. La alternativa más cómoda es moverse en tren y barco, que en Suiza son puntuales y cubren toda la ruta, y así disfrutar de las catas sin preocupaciones.

¿Encontraré catas y bodegas para visitar en todas las paradas?

El vino pesa mucho más en unas paradas que en otras. El Valais (en torno a Zermatt) y la región del Lemán (Veytaux, Montreux, Lausana y Ginebra) son las zonas realmente vinícolas; Lucerna, en cambio, es más de lago y casco antiguo, aunque tiene guiños como la Weinmarkt. Conviene organizar las catas con antelación y adaptar cada día a lo que ofrece la zona.