Rutas de naturaleza y turismo rural · Europa · 6 días

Ruta de naturaleza por Albania en 6 días

Ruta de naturaleza por Albania en 6 días
  1. 1Saranda
  2. 2Gjirokastra
  3. 3Vlorë
  4. 4Berat
  5. 5Tirana
  6. 6Shkodra

Esta ruta de naturaleza por Albania en 6 días está pensada para quien quiere ver el país por su paisaje: la costa turquesa del sur, los cañones y valles del interior, un parque marino al que solo se llega en barco y, al final, la puerta de los Alpes albaneses junto a un gran lago. No es la ruta de monumentos y capitales al uso; aquí el hilo es lo que se ve desde fuera, el agua, la piedra y la montaña.

El recorrido va de sur a norte, en orden geográfico real, así que cada parada encaja con la siguiente sin dar rodeos. Empieza frente a Corfú, en Saranda, y termina en Shkodra, desde donde salen las furgonetas hacia Theth y el lago Koman. Entre medias, ciudades de piedra rodeadas de valles y una riviera que es puro Mediterráneo salvaje.

Te sirve si viajas buscando calas, miradores, ruinas entre naturaleza y pueblos pequeños, y si prefieres madrugar para tener las playas y las cimas para ti antes de que llegue el gentío del verano.

Día 1 · Saranda

Arrancamos en Saranda, la base natural para explorar la Riviera Albanesa. La ciudad en sí no es de postal, pero su ubicación frente a la costa jónica y los islotes de Ksamil la convierte en el mejor punto de partida para un viaje de paisaje. Baja a alguna de sus playas de guijarros y, al final del día, sube al Castillo de Lëkurësi: desde la colina se abre la panorámica de la costa, la bahía y los islotes, con la mejor luz al atardecer.

Muy cerca tienes el Parque Nacional de Butrinto, un yacimiento rodeado casi por completo de agua donde las ruinas y la naturaleza se mezclan: calcula un buen rato de paseo entre árboles, lagunas y piedra milenaria. Si quieres entender lo que ves sin perder tiempo, la excursión a Butrinto con guía en español te lo pone fácil. Y para exprimir la costa, el tour por la Riviera Albanesa encadena calas y miradores que en coche propio cuesta encontrar.

La costa jónica de la Riviera Albanesa, el arranque natural de la ruta.
La costa jónica de la Riviera Albanesa, el arranque natural de la ruta. Foto: godo godaj · CC BY 2.0

Día 2 · Gjirokastra

Subimos al interior hacia Gjirokastra, la «ciudad de piedra» encaramada a los pies del monte Mali i Gjerë, en el valle del Drin. Aquí el atractivo natural es el entorno: el casco otomano trepa por la ladera y, desde lo alto del castillo, la vista se abre al valle y a las montañas Lunxhëria. Es una parada de transición perfecta entre la costa y el corazón del país, con ese aire de montaña que ya se nota en el aire.

Para ubicarte entre las calles empedradas y las cuestas, un free tour por Gjirokastra viene bien el primer día. Reserva un rato para asomarte al valle desde las murallas: es el mejor mirador de la etapa.

Día 3 · Vlore

Bajamos de nuevo al mar por el mítico paso de Llogara, una de las rutas panorámicas más bonitas del país, para llegar a Vlore, donde el Adriático se encuentra con el Jónico. Aquí lo mejor no está en tierra: la joya es el Parque Nacional Marino Karaburun-Sazan, un paraíso de aguas turquesas, cuevas y playas casi vírgenes al que solo se accede navegando.

La isla de Sazan, cerrada al público durante décadas por su pasado militar, y la península de Karaburun se recorren en la excursión en lancha rápida a Sazan y Karaburun. Si prefieres centrarte en las calas escondidas y en la cueva marina del pirata Haxhi Ali, con esos tonos increíbles del agua entre acantilados, la excursión a Karaburun y la cueva de Haxhi Ali es la opción. Dedica el día entero al mar y deja el paseo del Lungomare para el atardecer.

Día 4 · Berat

Tierra adentro otra vez, hacia Berat, la «ciudad de las mil ventanas», tendida a orillas del río Osum. El casco blanco trepando por la ladera y el río serpenteando por el valle son ya de por sí un paisaje, pero lo que justifica la parada en clave de naturaleza es su entorno: desde aquí se accede al cañón del Osum, un tajo de roca espectacular, y a la cascada de Bogove.

La excursión al cañón del Osum y la cascada de Bogove es el gran plan de campo de esta etapa. En la ciudad, sube al castillo aún habitado a primera hora o al atardecer para esquivar el calor y quedarte con la panorámica del valle desde lo alto de la colina.

Día 5 · Tirana

La capital, Tirana, es la parada más urbana de la ruta, pero también funciona como campamento base para la montaña. A un lado de la ciudad está el monte Dajti, al que se sube en teleférico para cambiar el bullicio por bosque y vistas del valle. Es un buen día para descansar de carretera antes del tramo final.

Si quieres asomarte ya a lo mejor del norte salvaje, desde aquí sale el tour por los Alpes albaneses, un aperitivo de la montaña que remata la ruta al día siguiente. Aprovecha para reponer fuerzas: lo que viene es lo más agreste.

Día 6 · Shkodra

Terminamos en Shkodra, puerta de entrada a los Alpes albaneses y a orillas del lago Skadar, el mayor de los Balcanes. La ciudad es pequeña y llana, ideal para alquilar una bicicleta y bordear el lago cruzando el puente de Buna, como hacen los locales. Sube al castillo de Rozafa, sobre su colina rocosa: desde las murallas se ven la ciudad, el lago, los ríos Drin y Buna y, al fondo, la línea de los Alpes.

Desde Shkodra salen cada mañana las furgonetas hacia el norte, así que es el trampolín perfecto para adentrarse en la montaña. La excursión a Theth, en pleno valle alpino, y la navegación por el lago Koman, entre paredes de roca que recuerdan a un fiordo, son los dos grandes broches naturales del viaje. Si dispones de un día extra, cualquiera de las dos merece quedarse.

El lago Koman, encajonado entre montañas al norte de Shkodra.
El lago Koman, encajonado entre montañas al norte de Shkodra. Foto: Albinfo · CC BY 4.0

Consejos prácticos para esta ruta de naturaleza

La primavera y el principio del otoño son los momentos más agradecidos: la costa aún no está saturada, los valles y cañones bajan con agua y en la montaña del norte el clima es más amable. En pleno verano las playas de la Riviera y de Ksamil se llenan de hamacas casi hasta el agua, así que madruga para tenerlas tranquilas.

Las excursiones marítimas de Vlore y las salidas hacia Theth y Koman dependen de la temporada y del tiempo; conviene apoyarse en salidas organizadas, sobre todo para las zonas a las que solo se llega en barco o por pistas de montaña. No intentes meter el norte alpino en la misma jornada que Tirana: los Alpes piden calma y su propio día. Y ten siempre en cuenta que el interior y la montaña tienen su ritmo, distinto al de la costa.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor época para hacer esta ruta centrada en el paisaje?

La primavera y el comienzo del otoño son ideales: la costa jónica todavía respira, los cañones como el del Osum bajan con caudal y en el norte alpino el clima es más estable que en invierno. En verano tendrás mar cálido y playas perfectas, pero muy concurridas, así que toca madrugar. En pleno invierno, la parte de montaña del final (Theth, Koman) puede complicarse por el tiempo.

¿Qué zonas de esta ruta solo se pueden visitar en barco?

El gran ejemplo es el Parque Nacional Marino Karaburun-Sazan, en Vlore: tanto la isla de Sazan como las calas de la península de Karaburun y la cueva de Haxhi Ali solo se alcanzan navegando. Por eso las excursiones marítimas son casi obligatorias en esa parada. En el norte, la travesía del lago Koman también se hace en barco, entre paredes de roca.

¿Puedo combinar la costa del sur con la montaña de los Alpes albaneses?

Sí, y esta ruta está pensada justo para eso: arranca en la Riviera Jónica de Saranda y termina en Shkodra, la puerta natural de los Alpes. Ten en cuenta que son ambientes muy distintos y que la montaña del norte pide su propio tiempo; si quieres adentrarte en Theth o navegar el lago Koman con calma, reserva al menos un día extra al final.

¿Qué paradas ofrecen los mejores miradores naturales del recorrido?

El Castillo de Lëkurësi en Saranda regala la panorámica de la costa y los islotes al atardecer; el castillo de Gjirokastra abre las vistas al valle del Drin y las montañas Lunxhëria; desde el castillo de Berat se ve el río serpenteando por el valle; y el castillo de Rozafa, en Shkodra, domina el lago Skadar, los ríos y la silueta de los Alpes al fondo.