Rutas de naturaleza y turismo rural · España · 5 días

Ruta de naturaleza por Pontevedra en 5 días

Ruta de naturaleza por Pontevedra en 5 días
  1. 1Vigo
  2. 2Pontevedra
  3. 3Combarro
  4. 4Cambados
  5. 5El Grove

Esta ruta de naturaleza por Pontevedra está pensada para quien viaja siguiendo el hilo del paisaje: el Atlántico de las Rías Baixas, las islas del Parque Nacional das Illas Atlánticas, los arenales interminables y los pueblos marineros donde el granito llega hasta el agua. No es la típica escapada de museos y tapeo (que también la hay), sino un recorrido en el que cada parada aporta un pedazo distinto de costa gallega.

La secuencia es la lógica: empiezas en Vigo, la puerta de las Cíes; bajas a Pontevedra, capital de la ría; sigues por Combarro y sus hórreos sobre el mar; enlazas con Cambados, entre viñedos de albariño y la ría de Arousa; y cierras en El Grove, península rodeada de playas y senderos costeros. Cinco días para ir de sur a norte sin dar rodeos.

Si ya conoces la ruta general de Pontevedra, aquí verás lo mismo pero mirando siempre hacia el mar, los pinares, las marismas y las aves. Lo urbano queda de fondo; el protagonista es el paisaje.

Día 1 · Vigo y las islas Cíes

El arranque natural de esta ruta es Vigo, no tanto por la ciudad como por lo que tiene enfrente: las islas Cíes, dentro del Parque Nacional das Illas Atlánticas. La playa de Rodas, entre las dos islas mayores, es la imagen que todo el mundo asocia a Galicia, y el archipiélago es además refugio de aves marinas. Si el tiempo acompaña, dedica el día entero a la travesía en barco a las islas Cíes: es lo más parecido a un día de isla desierta que ofrece la provincia.

Antes o después, sube al Monte do Castro, el gran mirador urbano: desde sus jardines se abre la ría entera con las Cíes al fondo, un buen modo de entender la geografía que vas a recorrer estos días. El acceso a las Cíes es limitado en temporada alta, así que conviene organizar la travesía con antelación y dejar la jornada libre por si el mar decide otra cosa.

La playa de Rodas, en las islas Cíes, frente a la ría de Vigo.
La playa de Rodas, en las islas Cíes, frente a la ría de Vigo. Foto: Fernando Losada Rodríguez · CC BY-SA 4.0

Día 2 · Pontevedra y la isla de Ons

La segunda parada es Pontevedra, capital de su propia ría. El casco histórico es peatonal y se pasea sin prisa, pero para esta ruta lo interesante es que la ciudad es base perfecta para acercarse a la isla de Ons, la otra gran isla del Parque Nacional. Más agreste y menos concurrida que las Cíes, Ons combina acantilados, playas resguardadas y senderos que recorren la isla. La travesía en barco a la isla de Ons es la manera de vivirla.

Si prefieres reservar Ons para más adelante o el mar no colabora, aprovecha la tarde en la ciudad y asómate a los puentes sobre el río: el medieval Puente del Burgo recuerda que el propio nombre de la ciudad nace del agua. Como con todas las islas atlánticas, el acceso está regulado por temporadas, así que infórmate de las condiciones antes de plantar el día entero en el muelle.

Día 3 · Combarro

Pocos lugares resumen tan bien la relación entre Galicia y el mar como Combarro, en el municipio de Poio. Sus cerca de setenta hórreos de granito alineados frente a la ría forman una estampa única en el mundo, y aquí el paisaje se lee con la marea en la mano: con marea baja bajas a la playa y ves los hórreos desde abajo; con marea alta parecen flotar sobre el agua. Consultar la tabla de mareas antes de ir marca la diferencia entre una foto correcta y una inolvidable.

El casco es pequeño y peatonal, con la Rúa do Mar como columna vertebral, y la Playa do Padrón como mejor mirador del conjunto. Para verlo desde el otro lado, desde el agua, un paseo en barco por la ría con degustación de mejillones te acerca a las bateas, esas plataformas donde se cría el mejillón y que salpican toda la ría de Pontevedra. Madruga: en temporada alta el pueblo se llena pronto.

Día 4 · Cambados

Ya en la ría de Arousa, Cambados es la capital del albariño, y aquí el paisaje se hace de viñedo además de mar. La comarca do Salnés está tejida de parras, y la villa mezcla pazos con rincones al aire libre como las ruinas de Santa Mariña Dozo, una iglesia gótica sin techo, con los arcos abiertos al cielo, especialmente atmosférica a última hora de la tarde. Sube a la Torre de San Sadurniño, sobre un promontorio junto al mar, para tener las vistas de la ría.

Para entender por qué este suelo y este clima atlántico dan un vino tan particular, una visita a las bodegas Martín Códax conecta el paisaje del viñedo con la copa. Es la parada más «rural» de la ruta: aquí el campo y la costa se dan la mano.

Día 5 · El Grove y La Toja

El cierre es puro litoral. El Grove es una península rodeada por más de treinta playas y unida a tierra por el istmo de A Lanzada, uno de los arenales más largos de Galicia. Alrededor de esa playa se despliega el Sendero Mágico, que bordea marismas con observatorios de aves, y a su vera conviven la ermita de A Lanzada, un castro de la Edad de Hierro y una necrópolis. Otro paseo imprescindible es el Sendero de Pedras Negras, de pasarelas de madera entre rocas erosionadas, pequeñas calas y agua turquesa, ideal al atardecer.

No te vayas sin cruzar el puente centenario a la isla de La Toja, de pinares y balnearios, con su capilla forrada de conchas de vieira. Y si te sobra brío y el mar lo permite, la excursión a la isla de Sálvora te lleva a la tercera gran isla del Parque Nacional, la más salvaje de todas, para redondear el viaje.

Consejos prácticos para esta ruta de naturaleza

La primavera y el principio del otoño son épocas ideales: hay luz de sobra, el paisaje está verde y las islas y senderos aún no se saturan. El verano premia con mejor mar para las playas y las travesías, pero también concentra la afluencia, sobre todo en Cíes y Combarro; madrugar es tu mejor aliado. En invierno el litoral tiene su encanto crudo, pero muchas travesías a las islas reducen frecuencia o se suspenden por temporal.

Dos ideas de fondo: consulta siempre las mareas antes de Combarro y de los senderos costeros, y ten en cuenta que el acceso a las islas del Parque Nacional está regulado por temporadas. No intentes meter Cíes, Ons y Sálvora en el mismo viaje a la fuerza: elige según el tiempo que haga cada día y deja margen, porque el Atlántico manda. Calzado cómodo, cortavientos y agua son de rigor incluso en verano.

Preguntas frecuentes

¿Qué islas del Parque Nacional das Illas Atlánticas puedo incluir en esta ruta?

La ruta toca las tres grandes: las Cíes desde Vigo, Ons desde Pontevedra (o desde otros puertos de la ría) y Sálvora desde El Grove. No hace falta visitarlas todas; lo sensato es elegir una o dos según el tiempo que haga y tus ganas de barco. Las Cíes son las más famosas y concurridas, Ons algo más tranquila y agreste, y Sálvora la más salvaje. El acceso está regulado por temporadas, así que conviene informarse antes.

¿Cuál es la mejor época para hacer una ruta de naturaleza por las Rías Baixas?

Primavera y principio de otoño dan el mejor equilibrio: paisaje verde, buena luz y menos gente en islas y senderos. El verano ofrece el mejor mar para playas y travesías, pero también la mayor afluencia. En invierno el litoral es espectacular en su versión más cruda, aunque las travesías a las islas suelen reducirse o suspenderse por temporal.

¿Por qué importa tanto la marea en paradas como Combarro?

Porque cambia por completo lo que ves. En Combarro, con marea baja puedes bajar a la playa y ver los hórreos desde abajo, y con marea alta parecen flotar sobre el agua. En los senderos costeros de El Grove la marea también condiciona las calas y las marismas. Consultar la tabla de mareas del día antes de ir te ahorra sorpresas.

¿Hay opciones para observar aves y fauna en el recorrido?

Sí. Las islas del Parque Nacional son refugio de aves marinas, y en El Grove el Sendero Mágico que bordea A Lanzada cuenta con observatorios de aves sobre las marismas. Las rías, además, están salpicadas de bateas de mejillón, y un paseo en barco por la ría permite ver de cerca esa actividad marisquera tan característica del paisaje.