Rutas de playas y costa · España · 5 días
Ruta de playas por Castellón en 5 días
Esta ruta de playas por Castellón recorre la Costa del Azahar sin renunciar a lo que hace especial a esta provincia: que el mar y la montaña están a un paso. A diferencia de una ruta general por Castellón, aquí el hilo conductor es el litoral —el tipo de arena o roca de cada parada, lo que se ve desde la costa y qué se puede hacer en el agua—, pero sin perder de vista dos pueblos de interior que quedan de camino y que sería un pecado saltarse.
Está pensada para quien quiere combinar baño y cultura en cinco días con coche, alternando jornadas de playa pura con mañanas de casco antiguo. El orden respeta la geografía real: se empieza tierra adentro, en Morella, se baja a la costa por Peñíscola y se avanza hacia el sur hasta cerrar con el pueblo de piedra roja de Vilafamés.
Ojo con una cosa desde ya: Morella y Vilafamés no tienen playa. Están en la ruta porque quedan en el camino y merecen mucho la pena, no por su litoral. Lo aviso para que nadie llegue con la toalla bajo el brazo.
Día 1 · Morella
La ruta arranca lejos del mar, y a propósito. Morella está en el interior de Castellón, en la comarca de Els Ports, y es una ciudad totalmente amurallada coronada por un castillo que se alza sobre el peñasco de La Mola. Aquí no hay playa ni cala: lo que se ve desde lo alto de la Plaza de Armas es un mar de tejados rodeado de montañas, no el Mediterráneo. Empezar por dentro tiene su lógica, porque después la ruta ya no vuelve a subir a la montaña hasta el final.
Dedica la mañana a callejear por los soportales y a subir al castillo, y reserva un rato para las Torres de Sant Miquel. Como el terreno tiene mucho desnivel y las historias se pierden si vas por libre, una visita guiada por Morella ayuda a ubicarse el primer día. Recuerda dejar el coche fuera de las murallas: dentro solo entran los vecinos.
Día 2 · Peñíscola
Bajamos a la costa y aquí empieza el litoral de verdad. Peñíscola es la estampa clásica de la provincia: un casco antiguo encaramado a una península rocosa y coronado por el castillo del Papa Luna, esa fortaleza templaria que preside todo. La Playa Norte es de arena dorada y se abre en un arco largo justo al pie de la ciudad amurallada, con esa vista de postal del peñón que ha salido en medio rodaje que recuerdes.

Alterna baño y muralla: la mañana en la arena, con la luz de primera hora antes de que se llene, y la tarde subiendo al castillo, la Iglesia de Santa María y ese curioso Bufador, la grieta natural por donde entra el mar. Para no hacer colas en la fortaleza, va bien una visita guiada por Peñíscola con entrada al castillo. Y si te quedas a dormir, el free tour de misterios y leyendas le da un punto muy divertido a la noche.
Día 3 · Benicàssim
Seguimos hacia el sur hasta Benicàssim, y este es el día más playero de la ruta. Son unos seis kilómetros de playas de arena fina encadenadas: Heliópolis, Voramar, del Torreón, Almadraba y Els Terrers. La zona del Voramar, la Almadraba y el Torreón, junto a las villas modernistas, es la más recomendable. En ellas, según la guía, se puede alquilar kayak, paddle surf, patinetes o motos acuáticas, así que es la parada ideal para meterse al agua con algo más que la toalla.
No te quedes solo en la arena: el Paseo de las Villas, ese conjunto señorial que le dio el apodo de «Biarritz valenciano», se recorre entre el Hotel Voramar y el Torreón, y la Vía Verde —una antigua vía de tren reconvertida en camino junto a acantilados— conecta el Voramar con Oropesa. Para entender la historia de las mansiones, la visita guiada por las villas de Benicàssim te transporta a la Belle Époque en un paseo corto.
Día 4 · Castellón de la Plana
La capital, Castellón de la Plana, es tranquila y luminosa, con un centro histórico compacto y una playa a un paso. Aquí el litoral está en el Grao, el barrio marinero, al que se baja en tranvía, autobús o coche desde el casco antiguo en trayectos cortos. Es una playa urbana, más de ciudad que de escapada salvaje, perfecta para combinar mañana de museo y tarde de arena sin complicarte.
Empieza el día en la Plaza Mayor, con la Concatedral y el Fadrí —la torre campanario octogonal que se sube a pie por unos 200 escalones y regala las mejores vistas del centro—, pasa por el Mercado Central y termina en el Parque Ribalta. Para ordenar todo esto, un free tour por Castellón con guía local es la forma más cómoda de arrancar; si quieres que te lleven también al Grao y a las playas, hay un tour más completo que las incluye.
Día 5 · Vilafamés
Cerramos otra vez tierra adentro. Vilafamés, en la Plana Alta, no tiene mar —está a media hora larga de la costa—, así que aquí la toalla se queda en el coche. Está en la ruta porque queda de camino y porque es uno de los pueblos más bonitos de la Comunidad Valenciana: casas de piedra rojiza, callejuelas empedradas y esa Roca Grossa que parece desafiar la gravedad en pleno casco antiguo.
Sube al castillo de origen árabe por las vistas de la comarca, asómate a la Iglesia de la Sangre en la Plaza de la Sangre y termina tomando algo en la Plaza de la Font. Un free tour por Vilafamés es una manera económica de descubrir sus orígenes árabes antes de emprender la vuelta. Es un broche de interior perfecto para una ruta que ha vivido sobre todo del mar.
Consejos prácticos para esta ruta de playas
El coche es prácticamente imprescindible: varias paradas de interior y las calas de los alrededores no están bien comunicadas por transporte público, y el vehículo te da libertad para moverte a tu ritmo. En los pueblos amurallados —Morella y Vilafamés— deja siempre el coche abajo, en las zonas habilitadas a la entrada, y sube caminando.
Para el baño, la mejor luz y el menor gentío están a primera hora de la mañana; en pleno verano las playas de Peñíscola y Benicàssim se llenan, así que madrugar compensa. No intentes meter las dos paradas de interior el mismo día que una de playa larga: el ritmo de esta ruta funciona porque alterna jornadas de mar con jornadas de piedra, sin apretujar. Y lleva calzado cómodo: entre murallas, castillos y cuestas empedradas vas a caminar bastante más de lo que imaginas.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las paradas con playa de verdad en esta ruta?
El litoral está en tres de las cinco paradas: Peñíscola, con su Playa Norte de arena dorada al pie del castillo; Benicàssim, con seis kilómetros de arena fina encadenados; y el Grao de Castellón, una playa más urbana. Morella y Vilafamés son de interior y no tienen mar, aunque compensan de sobra por su patrimonio.
¿Dónde se puede hacer deportes acuáticos en la ruta?
Benicàssim es la parada más completa para meterse al agua: según su guía, en sus playas se puede alquilar kayak, paddle surf, patinetes o motos acuáticas. Es el mejor sitio para dedicar una jornada a actividades náuticas, mientras que Peñíscola y el Grao son más de baño y paseo.
¿Merece la pena combinar playa con los pueblos de interior?
Mucho. La gracia de Castellón es precisamente que el mar y la montaña están cerca. Morella y Vilafamés quedan de camino y aportan un contraste enorme —castillos, murallas y casas de piedra— frente a las jornadas de arena. Alternar ambos ambientes evita que la ruta se haga monótona.
¿Cuál es la mejor época para hacer esta ruta de playas?
Para el baño, el verano es lo más seguro en cuanto a tiempo, pero también cuando más se llenan Peñíscola y Benicàssim; conviene madrugar para pillar sitio y la mejor luz. La primavera y el principio del otoño son ideales si priorizas los cascos antiguos y quieres esquivar la masificación, aunque el agua estará más fresca.