Rutas de museos y arte · Europa · 6 días
Ruta de museos por Islandia en 6 días
Esta ruta de museos por Islandia está pensada para quien viaja a la isla y no quiere quedarse solo en cascadas y campos de lava: aquí el hilo conductor son los espacios donde se cuenta cómo se ha vivido, navegado y sobrevivido en este pedazo de roca en mitad del Atlántico. Va de norte a sur, siguiendo el mismo orden geográfico de la ruta general, pero mirando cada parada con otros ojos.
Seré sincero desde el principio: Islandia no es un país de grandes pinacotecas, y en varios de estos puntos el plan cultural es modesto o directamente inexistente. Por eso esta ruta se apoya en unos pocos museos que sí merecen mucho la pena —el de las ballenas de Húsavik, el folclórico de Skógar cerca de Vík y el ramillete de museos de Reikiavik— y aprovecha los tramos de paisaje puro para lo que Islandia hace mejor.
Lo ideal es plantearla como complemento a un road trip: los museos son el refugio perfecto para los días de lluvia o viento, que aquí no faltan, y encajan bien entre etapa y etapa de conducción.
Día 1 · Húsavik
Arrancamos en el norte, en Húsavik, la capital ballenera de Islandia. Aquí el gran plan cultural es el Museo de las Ballenas (Whale Museum), en pleno pueblo y a pocos minutos del puerto: un espacio dedicado a estos gigantes del mar que ayuda a entender lo que luego verás flotando en la bahía. Es una visita muy recomendable antes o después de salir a navegar, porque le da contexto a todo.
Y ya que estás, no tiene sentido venir hasta aquí sin echarse al agua: la bahía de Skjálfandi es de las mejores del mundo para ver cetáceos. Reservar un avistamiento de ballenas en Húsavik es la forma redonda de cerrar el día; si viajas entre finales de primavera y verano, la opción que combina ballenas y frailecillos añade las islas donde anidan los puffins. Ve muy abrigado, que en el barco hace frío de verdad.

Día 2 · Lago Mývatn
El segundo día es el más paisajístico y, seré honesto, el que menos museos aporta. En la zona del Lago Mývatn no hay espacios expositivos reseñables: aquí el "museo" es el propio suelo. Pseudocráteres, el laberinto de lava de Dimmuborgir, el cono del Hverfjall y las fumarolas marcianas de Hverir se encadenan en muy pocos minutos de coche y llenan la jornada sin necesidad de nada más.
Como cierre perfecto tras un día al aire libre, reserva la entrada a los baños termales de Mývatn: no es un museo, pero es la versión norteña y más tranquila de la experiencia termal islandesa. Un consejo: no intentes meter aquí visitas culturales, porque no las hay; disfruta del volcán y guarda energía para lo que viene.
Día 3 · Akureyri
La capital del norte, Akureyri, es coqueta y muy paseable, con el barrio de Oddeyri, sus casas de madera de colores y la peculiar iglesia sobre el fiordo. En cuanto a museos, no hay grandes referencias documentadas en la ciudad, pero sí un ambiente cultural agradable en torno al centro cultural Hof y las calles del casco histórico, ideal para una mañana tranquila.
Akureyri funciona además como base para excursiones. Si el clima cierra los planes de exterior, o simplemente quieres una jornada más ligera, aprovecha para pasear el centro y, si el día acompaña, contrata un avistamiento de ballenas en Akureyri por el fiordo más largo del país. Termina el día en la piscina geotérmica Sundlaug Akureyrar, punto de encuentro de los locales.
Día 4 · Vík (y el museo de Skógar)
Toca cruzar hacia el sur hasta Vík, y aquí está una de las joyas culturales de la ruta: muy cerca, en Skógar, se encuentra el museo folclórico, uno de los más entrañables del sur de Islandia. Es un museo etnográfico con casas de turba recreadas al detalle, una iglesia de estilo medieval, la vieja escuela y objetos cotidianos de pesca y agricultura. Cosas como los zapatos hechos con piel de pescado o la lana que repele el agua te dejan con la boca abierta.
Es, además, el plan perfecto para los días de mal tiempo, que en esta costa abundan. Si el cielo despeja, dedica el resto de la jornada a la playa negra de Reynisfjara (siempre lejos del agua, es peligrosa) y a los acantilados de Dyrhólaey. Y para una aventura distinta, tienes el curioso acceso al avión DC-3 estrellado, uno de los rincones más fotografiados del sur.
Día 5 · Reikiavik
La capital, Reikiavik, es donde esta ruta de museos coge cuerpo de verdad. Cuando el tiempo acompaña poco —lo habitual—, los museos son un planazo: el Museo Nacional de Islandia repasa la historia del país desde los primeros colonos, y hay opciones más peculiares como el Museo Saga o el famoso Museo Falológico, que dan para una tarde entretenida. A ellos se suma Perlan, con su cúpula de cristal, que combina mirador panorámico y museo de la naturaleza islandesa.
Para situarte el primer día y entender la historia vikinga de la ciudad, va muy bien empezar con un free tour por Reikiavik, que en un par de horas te ubica entre Hallgrímskirkja, Harpa y el puerto viejo. Y si te queda energía nocturna, una excursión para ver auroras boreales pone el broche en temporada.
Día 6 · Grindavik
Cerramos en Grindavik, en la península de Reykjanes, la escala clásica de camino al aeropuerto. Aquí no hay museos como tal: el atractivo es geológico y termal, con la zona de Gunnuhver, el faro más antiguo del país y el puente entre continentes. Lo digo claro para que no organices el último día buscando salas de exposición que no existen.
Lo que sí es casi obligado es reservar con antelación tu entrada a la Laguna Azul, el balneario geotermal más famoso de Islandia, que funciona con reserva previa y se llena. Ojo: la actividad volcánica reciente puede provocar cierres temporales de carreteras en la zona, así que consulta siempre el estado de las vías antes de moverte.
Consejos prácticos para esta ruta de museos
Plantéatelo con realismo: Islandia brilla por su naturaleza, y los museos son aquí un complemento estupendo más que el eje único del viaje. Úsalos con cabeza, sobre todo como refugio en los días de lluvia o viento fuerte, que son muchos. Reserva por internet lo que puedas cerrar antes (baños termales, avistamientos, Laguna Azul), porque muchas experiencias funcionan con plaza limitada.
No intentes encadenar varios museos grandes en un mismo día: fuera de Reikiavik están muy dispersos y las distancias entre paradas comen la jornada. Confirma siempre horarios y disponibilidad en las webs oficiales antes de plantarte en la puerta, ya que fuera de la capital muchos espacios pequeños tienen aperturas reducidas o estacionales. Y lleva siempre ropa de abrigo y cortavientos, incluso para las visitas de interior: entre museo y museo hay mucho exterior islandés.
Preguntas frecuentes
¿Qué museos son imprescindibles en esta ruta?
Si tuviera que quedarme con lo esencial: el Museo de las Ballenas de Húsavik, el museo folclórico de Skógar (junto a Vík) y, en Reikiavik, el Museo Nacional de Islandia y Perlan. Son los que aportan un plan cultural sólido; el resto de paradas de la ruta tiran más de paisaje y geología que de salas de exposición.
¿Merece la pena esta ruta de museos si viajo por libre en coche?
Sí, y de hecho es el escenario ideal. Los museos aquí están repartidos por el país y encajan de maravilla entre etapas de un road trip, sobre todo como refugio en los días de mal tiempo. Fuera de Reikiavik conviene confirmar aperturas antes de ir, porque muchos espacios pequeños tienen horarios reducidos.
¿Hay planes de arte y cultura para los días de lluvia?
Totalmente: es precisamente cuando más rentan. En Reikiavik tienes varios museos concentrados (Nacional, Saga, Falológico, Perlan) para llenar una tarde entera, y en el sur el museo folclórico de Skógar es una parada perfecta cuando el cielo se cierra. En la costa islandesa esos días son frecuentes, así que ténlos siempre como plan B.
¿Necesito reservar las entradas de museos con antelación?
No tengo datos oficiales de reserva de cada museo, así que lo prudente es comprobar cada web antes de ir. Lo que sí conviene reservar con tiempo son las experiencias asociadas a esta ruta que funcionan con plaza limitada, como los baños termales, los avistamientos de ballenas o la Laguna Azul, que trabaja con reserva previa y se llena en temporada alta.