Ruta · Europa · 7 días

Ruta por Islandia en 7 días: de Reikiavik a los fiordos del norte

Ruta por Islandia en 7 días: de Reikiavik a los fiordos del norte
  1. 1Reikiavik
  2. 2Vik
  3. 3Skaftafell
  4. 4Jökulsárlón
  5. 5Lago Myvatn
  6. 6Akureyri
  7. 7Hauganes

Esta ruta por Islandia en 7 días está pensada para quien quiere ver lo mejor del sur y asomarse al norte sin volverse loco conduciendo. Arranca en Reikiavik, baja por la costa sur hasta Vík y los glaciares, se planta ante la laguna de Jökulsárlón y remonta hacia el lago Mývatn, Akureyri y el pequeño Hauganes. En una semana da tiempo a mucho, pero no a todo: aquí prima ver bien lo que hay, no acumular kilómetros.

Es una ruta ideal para hacer con coche de alquiler (mejor un 4x4 si viajas en invierno), porque el encanto está justo en poder parar en cada cascada y cada mirador. Las paradas van en el orden geográfico real, así que puedes seguirla tal cual o adaptarla si dispones de algún día más.

Verás de todo: playas de arena negra, columnas de basalto, glaciares que se pueden pisar con guía, campos de lava humeantes y ballenas en un fiordo. Te cuento cómo encajarlo día a día, con enlaces a la guía de cada destino para que amplíes lo que más te interese.

Día 1 · Reikiavik

Empieza por la capital, que funciona como campamento base perfecto: colorida, compacta y fácil de recorrer a pie. Dedica el primer día a orientarte por el centro, entre la calle Laugavegur, el puerto viejo y la iglesia Hallgrímskirkja, cuya torre regala las mejores vistas de los tejados de colores. Acércate también a la Harpa, a la escultura del Viajero del Sol (Sólfar) y a la cuesta pintada de Skólavörðustígur. Si el tiempo no acompaña, el mirador de Perlan o el Museo Nacional salvan la tarde.

Para situarte de golpe y entender la historia vikinga de la ciudad, va muy bien empezar con un free tour por Reikiavik. Y si tu viaje cae en temporada de auroras, reserva una noche para salir a buscarlas fuera de la contaminación lumínica. Tienes todos los detalles en la guía de Reikiavik.

Los tejados de colores de Reikiavik desde la torre de Hallgrímskirkja.
Los tejados de colores de Reikiavik desde la torre de Hallgrímskirkja.

Día 2 · Vík

Baja por la costa sur hasta Vík, uno de los pocos pueblos con servicios de toda la zona y una de las paradas favoritas de casi todo el que hace esta ruta. El trayecto está sembrado de cascadas y miradores, así que sal con tiempo y no lo hagas del tirón. Al llegar, la iglesia luterana de tejado rojo, en lo alto, es el punto perfecto para orientarte con vistas al mar y a las rocas de Reynisdrangar.

La joya es la playa de arena negra de Reynisfjara, con sus columnas de basalto y la cueva de Hálsanefshellir. Ojo aquí: es una de las playas más peligrosas de Islandia por las «olas asesinas», así que mantente siempre lejos del agua y respeta las señales. Cerca están los acantilados de Dyrhólaey, con su gran arco de roca y, entre mayo y agosto, una enorme colonia de frailecillos. Si el día es de lluvia, el museo folclórico de Skógar es un plan estupendo.

Día 3 · Skaftafell

Sigues hacia el sureste hasta Skaftafell, hoy parte del gigantesco Parque Nacional Vatnajökull. Todo gira en torno al centro de visitantes, desde donde arrancan los senderos bien señalizados. El icono es la cascada Svartifoss, enmarcada por columnas hexagonales de basalto, a la que se llega tras una caminata desde el centro. El mirador de Sjónarnípa asoma sobre la lengua glaciar Skaftafellsjökull, y hay un sendero llano y familiar hasta el propio frente del glaciar.

Aquí está una de las experiencias grandes del viaje: caminar sobre el hielo del glaciar más grande de Europa. Solo se hace con guía y crampones, así que conviene reservar un trekking por el glaciar Vatnajökull para adentrarte con seguridad. En invierno, la variante con cueva de hielo azul es difícil de olvidar. Nunca te metas en el glaciar por tu cuenta: el hielo tiene grietas y las condiciones cambian rápido.

Día 4 · Jökulsárlón

Muy cerca te espera Jökulsárlón, la laguna glaciar más grande del país y uno de esos sitios que salen bien hasta en las fotos malas. Los icebergs se desprenden del glaciar y flotan lentamente hacia el mar, con azules imposibles; fíjate en el agua, porque es fácil ver focas asomando entre el hielo. Se recomienda dedicarle un buen rato, que se pasa volando.

Justo al otro lado de la carretera, esos bloques de hielo quedan varados sobre la arena volcánica en la Diamond Beach o playa de los Diamantes: el contraste del hielo transparente sobre la arena negra es de las imágenes más impactantes del viaje. Si te apetece verla desde dentro, un tour en kayak por la laguna te acerca a los icebergs de otra manera. Merece la pena dormir cerca para verla a distintas horas, sobre todo por la mañana, cuando el glaciar suele estar mejor iluminado.

Día 5 · Lago Mývatn

Este es el día de más carretera de la ruta, remontando hacia el noreste hasta el lago Mývatn, así que cuenta con margen y disfruta del camino. La recompensa es una zona donde el suelo parece tener vida propia, con las atracciones muy cerca unas de otras. Encadena los pseudocráteres de Skútustaðagígar, el laberinto de lava de Dimmuborgir, el cono volcánico de Hverfjall y la cueva de Grjótagjá, con su lago termal (hoy no se puede uno bañar). Termina en las fumarolas de Hverir, un paisaje casi marciano de tierra ocre y barro burbujeante.

Después de tanto andar, nada como relajarse en los baños termales de Mývatn, la alternativa del norte a las lagunas del sur y con mucha menos gente.

Día 6 · Akureyri

Pon rumbo a Akureyri, la segunda ciudad del país y el mejor campamento base del norte, a orillas del Eyjafjörður. Ten en cuenta que en el trayecto puedes cruzarte con el único peaje del país, un túnel que se paga por app. El centro es peatonal y se recorre en un paseo: el barrio de casas de colores de Oddeyri, la animada calle Hafnarstræti y la iglesia de Akureyri, cuyas escaleras suben a buenas vistas del fiordo. Cierra el día con un baño en la piscina geotérmica Sundlaug Akureyrar, punto de encuentro de los locales.

Desde aquí salen algunas de las mejores excursiones del norte. Si te queda tiempo, la excursión a la cascada Goðafoss es una parada redonda.

Día 7 · Hauganes

Termina la ruta en Hauganes, un pequeño pueblo pesquero escondido en el mismo fiordo de Eyjafjörður. Es minúsculo y se recorre a pie: el puerto, las casitas de colores y la costa. Pero la razón para venir es una: avistar ballenas. Al estar en mitad del fiordo, la navegación hasta encontrar las primeras es cortísima, y sin las aglomeraciones de otros puntos más famosos.

Lo habitual es salir en barcos tradicionales de pesca en una travesía de unas tres horas, con opciones de ver ballenas jorobadas, minke y, con suerte, delfines. Como en temporada alta las salidas se llenan, conviene reservar el avistamiento de ballenas en Hauganes con antelación. Un cierre perfecto para una semana de glaciares y lava.

Consejos prácticos para esta ruta

La forma natural de hacer este itinerario es con coche de alquiler, porque el transporte público en gran parte del recorrido es muy limitado y buena parte de la gracia está en poder parar donde te apetezca. Si viajas en invierno, un 4x4 y prudencia al volante: el clima cambia en minutos y con viento fuerte o lluvia todo se ralentiza, así que planifica siempre con margen y no intentes meter demasiado en un día.

El verano da luz casi infinita y carreteras más abiertas; el invierno regala hielo azul y auroras, pero acorta las horas útiles de luz. Reserva alojamiento con antelación, sobre todo en pueblos pequeños como Vík, donde escasea. Y no caigas en la tentación de rodear toda la isla en una semana justa: esta ruta llega hasta el norte y ya es intensa. Lleva calzado cómodo, cortavientos y respeta siempre las señales de seguridad en playas y glaciares.

Ver todos los destinos de Islandia o el resto de rutas.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días necesito para esta ruta por Islandia?

Con 7 días haces bien el sur y te asomas al norte hasta Hauganes, que es justo lo que plantea este itinerario. Si dispones de más días, puedes desahogar el trayecto largo hacia el lago Mývatn (que es el que más carretera lleva) y dedicar una jornada extra a Reikiavik o a los glaciares. Con menos de una semana tocaría recortar paradas del norte.

¿Se puede hacer sin coche?

Es complicado. Gran parte de la ruta discurre por zonas donde el transporte público es muy limitado o casi inexistente, especialmente en Skaftafell, Mývatn y Hauganes. Sin coche, la alternativa realista es combinar la base en ciudades como Reikiavik o Akureyri con excursiones organizadas, pero perderás la libertad de parar en cascadas y miradores, que es buena parte del encanto.

¿Cuál es la mejor época para hacerla?

Depende de qué busques. El verano ofrece muchísima luz y carreteras más accesibles, ideal para conducir con tranquilidad y para ver frailecillos en Dyrhólaey (entre mayo y agosto). El invierno tiene menos horas de luz y exige más precaución al volante, pero te da hielo azul en las cuevas de los glaciares y opciones de aurora boreal. No hay mala época, solo prioridades distintas.

¿Es peligroso caminar sobre el glaciar o bañarse en las playas?

El glaciar solo debe pisarse con guía y equipo especializado, nunca por libre: hay grietas y las condiciones cambian rápido. En cuanto a las playas, Reynisfjara es de las más peligrosas del país por sus olas repentinas, así que mantente siempre alejado del agua y respeta las señales. Con sentido común y reservando las actividades de hielo con profesionales, no hay problema.