Rutas de playas y costa · España · 6 días

Ruta de playas por Almería en 6 días

Ruta de playas por Almería en 6 días
  1. 1Mojácar
  2. 2Carboneras
  3. 3Negras
  4. 4Tabernas
  5. 5Almería
  6. 6Roquetas de Mar

Esta ruta de playas por Almería recorre el litoral de la provincia siguiendo el hilo del agua: del Levante almeriense a las calas volcánicas del Cabo de Gata y, ya en el poniente, a las arenas anchas y urbanas de Roquetas. Es un plan pensado para quien quiere bañarse cada día, alternar cala salvaje con playa cómoda y ver la costa también desde el mar.

A diferencia de una ruta general por Almería, que te llevaría de museo en museo y de pueblo blanco en pueblo blanco, aquí lo que manda es el litoral: qué tipo de playa hay en cada parada, cuándo conviene madrugar para pillarla tranquila y qué se puede hacer en el agua con barco, kayak o snorkel. Metemos una parada de tierra adentro —el desierto de Tabernas— porque queda de camino y merece la pena, pero lo decimos con honestidad: ahí de playa, nada.

Seis días dan para no ir con la lengua fuera: mañanas de baño, tardes de pueblo y algún atardecer desde cubierta. El coche te va a hacer mucha falta, porque las mejores calas están fuera de los cascos urbanos.

Día 1 · Mojácar

Empezamos en Mojácar, que juega con dos caras: el pueblo blanco colgado a 170 metros del mar y la franja de Mojácar Playa, una tira litoral larga con restaurantes, chiringuitos y el ambiente nocturno que le ha valido el apodo de «la Ibiza del Sur». Es una playa urbana y animada, ideal para un primer día sin complicaciones: baño por la mañana y paseo por la orilla al caer el sol.

Merece la pena subir al casco antiguo a última hora, cuando afloja el calor, y perderte por sus callejuelas encaladas hasta la Fuente Mora y la Plaza del Parterre. Para entender las leyendas del pueblo y orientarte el primer día, una visita guiada por Mojácar te lo pone fácil. En verano funciona un autobús que conecta pueblo y playa, cómodo para no mover el coche cada vez.

Día 2 · Carboneras

Bajando por la costa llegas a Carboneras, antiguo pueblo pesquero y puerta de entrada al Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Aquí está la Playa de los Muertos, para muchos una de las más bonitas de España: agua transparente perfecta para el snorkel, a la que se baja andando por un camino con bastante pendiente (calzado cómodo y agua, siempre). Dos avisos que da la propia zona: en agosto se masifica y, con viento, las corrientes pueden ser peligrosas, así que valora las condiciones antes de meterte.

En el propio pueblo tienes playas urbanas y familiares como Las Marinicas, Los Barquicos, el Ancón o el Corral, varias con Bandera Azul, y frente a ellas asoma la Isla de San Andrés. Si buscas menos gente, tira hacia el Algarrobico y La Galera. Para ver las calas a las que no llegas por tierra, un paseo en barco por las calas del Cabo de Gata es la mejor forma de descubrir acantilados y rincones escondidos, con parada para el chapuzón.

La Playa de los Muertos, en Carboneras, una de las estampas más famosas del litoral almeriense.
La Playa de los Muertos, en Carboneras, una de las estampas más famosas del litoral almeriense. Foto: Josi · CC BY-SA 4.0

Día 3 · Las Negras

Ya en pleno corazón del parque, Las Negras conserva el alma de pueblo pesquero: casas blancas, chiringuitos a pie de agua y una playa principal de guijarros oscuros con agua limpísima. No es extensa, pero tiene un encanto especial y la brisa constante hace llevadero el calor incluso en agosto. El plan que nunca falla es dedicar el día a saltar de cala en cala.

Lo imprescindible por aquí es la Cala San Pedro, un paraje aislado sin acceso rodado al que se llega andando o en barca, y El Playazo de Rodalquilar, una franja amplia de arena presidida por el castillo de San Ramón. Para vivir la costa de forma activa, una ruta de kayak y snorkel por Cabo de Gata sale de la Cala del Cuervo, junto al pueblo, y pasa por el castillo, varias cuevas navegables y una parada de baño en Cala Bergantín. Es guiada y familiar, perfecta para orientarte.

Día 4 · Tabernas

Toca un respiro del agua salada. Tabernas, tierra adentro, es el único desierto de Europa y el plató de cientos de wésterns. Seamos claros: aquí de playa no hay nada, así que lo metemos como contraste de paisaje en mitad de la ruta, no como día de baño. Cárcavas ocres, poblados del Lejano Oeste y cielos limpísimos que compensan la ausencia de mar.

Con un día completo te haces buena idea del lugar: mañana en uno de los poblados temáticos y tarde recorriendo las localizaciones de cine, rematando con la puesta de sol sobre las cárcavas. Para llegar a los rincones más espectaculares sin líos por las pistas de tierra, un tour en 4x4 por el desierto de Tabernas te lleva donde no entrarías por libre.

Día 5 · Almería

De vuelta al Mediterráneo, Almería capital es más ciudad que playa, pero funciona de maravilla como base y bisagra de la ruta. El casco histórico se recorre a pie: la Alcazaba —la ciudadela musulmana más grande de España, encaramada con vistas al mar—, la Muralla de Jayrán, la Catedral con aspecto de fortaleza y la Puerta de Purchena. Un free tour por Almería va estupendo para coger contexto el primer día.

Si te quedaste con ganas de más costa salvaje, desde la capital salen excursiones que vuelven al parque para verlo con calma y transporte resuelto, útil si un día prefieres no conducir tú.

Día 6 · Roquetas de Mar

Cerramos en el poniente con Roquetas de Mar, el clásico de sol y playa de la provincia: 15 kilómetros de arena bien cuidada y el paseo marítimo más largo del litoral almeriense, ideal para caminar sin prisa al atardecer. Es la cara cómoda y familiar de la ruta, el contrapunto a las calas de guijarros del Cabo de Gata.

Entre baño y baño, no te pierdas el «triángulo cultural» —el Castillo de Santa Ana, con terrazas desde las que en días claros se intuye el Cabo de Gata, el faro decimonónico y el puerto pesquero— y, si te gusta la naturaleza, el Paraje Natural de Punta Entinas-Sabinar, un humedal de dunas, salinas y lagunas donde no es raro ver flamencos. Alquilar una bicicleta es una gran idea para adentrarte entre las dunas sin agobios.

Consejos prácticos para esta ruta de playas

El coche es prácticamente imprescindible: muchas de las mejores calas quedan fuera de los cascos urbanos y el transporte público en la zona del parque es escaso. Para las calas salvajes lleva siempre calzado cómodo, agua y sombra propia, porque la vegetación escasea y a varias se baja andando.

Si puedes elegir fechas, evita el pleno agosto en los sitios estrella —la Playa de los Muertos y las calas de moda se masifican— o al menos madruga: la luz de primera hora es la mejor y aún hay sitio. Los días de viento, ojo con las corrientes en las playas más abiertas. Y no intentes exprimir todo el Cabo de Gata en una jornada: la gracia de esta ruta es ir con calma, dos o tres calas al día y un chiringuito de por medio.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de playas voy a encontrar en esta ruta?

De todo y muy variado. Mojácar y Roquetas son playas urbanas y anchas de arena, cómodas y con servicios; Las Negras tira más a guijarros oscuros con agua limpísima; y el Cabo de Gata (Carboneras, Las Negras, Rodalquilar) es litoral volcánico de calas semisalvajes, algunas sin acceso rodado. Es justo esa mezcla lo que hace atractiva la ruta.

¿Merece la pena ver la costa desde el mar?

Mucho. Buena parte de las calas más bonitas del Cabo de Gata no tienen acceso por carretera y solo se aprecian bien desde el agua. En Carboneras hay paseos en barco, velero y catamarán por las calas, y en Las Negras rutas de kayak y snorkel que pasan por cuevas navegables y el castillo de San Ramón, con parada de baño. Es la forma de ver acantilados y rincones que por tierra te perderías.

¿Cómo encaja Tabernas en una ruta de playas?

Como contraste, no como día de baño. Tabernas es desierto, está tierra adentro y no tiene costa, así que lo incluimos porque queda de camino entre el Levante y la capital y su paisaje de cine merece una jornada. Si vas solo a por mar, puedes saltártelo y dedicar ese día a más calas del Cabo de Gata.

¿Qué llevar para las calas más salvajes?

Calzado cómodo para los caminos de bajada (a la Playa de los Muertos, por ejemplo, se accede andando por una pendiente), agua abundante y protección solar, porque la sombra escasea. Unas gafas de snorkel te sacarán partido a los fondos transparentes, y conviene revisar el viento antes de bañarte en las playas abiertas por el tema de las corrientes.