Rutas con niños · España · 7 días

Ruta con niños por la provincia de Santa Cruz de Tenerife en 7 días

Ruta con niños por la provincia de Santa Cruz de Tenerife en 7 días
  1. 1La Restinga
  2. 2Hierro
  3. 3Fuencaliente de La Palma
  4. 4Los Cristianos
  5. 5Puerto de la Cruz
  6. 6San Cristóbal de La Laguna
  7. 7Santa Cruz de Tenerife

Esta ruta con niños por la provincia de Santa Cruz de Tenerife enlaza tres islas muy distintas —El Hierro, La Palma y Tenerife— pensando en un ritmo que los peques aguanten: pocas paradas al día, playas de agua calmada y volcanes que se ven de verdad. No es la ruta del viajero que quiere exprimir cada mirador, sino la del que necesita margen para siestas, meriendas y un chapuzón sin prisas.

La provincia da mucho juego para viajar en familia: mares protegidos por espigones, un pueblo de buceo donde asomarse al fondo marino desde un barco, fumarolas humeantes que impresionan a cualquier niño y ciudades peatonales donde soltar carrito sin agobios de tráfico. La clave es no querer verlo todo.

Siete días dan para conocer lo esencial de cada isla sin convertir el viaje en una carrera. Aquí te contamos, día a día, qué aporta cada parada a un viaje con niños y qué conviene dejar suelto para no acabar arrastrando a nadie.

Día 1 · La Restinga (El Hierro)

Empezar por el rincón más al sur de El Hierro tiene premio para los niños: La Restinga es un pueblo pequeñísimo que se recorre a pie en un rato, con el puerto pesquero donde ver llegar las barcas y una playa resguardada por el espigón, de las pocas de la isla con aguas realmente tranquilas para un baño en familia. Ese día de aterrizaje no pide más: dejar el equipaje, pasear el puerto y esperar el atardecer sobre el Mar de las Calmas.

Si los peques ya nadan y quieren asomarse al mundo submarino sin bucear, un paseo en barco con snorkel por el Mar de las Calmas es la manera más suave de meter la cabeza en el agua más calmada del archipiélago. El pequeño museo del volcán submarino Tagoro, en el pueblo, es una parada corta que suele enganchar.

El puerto tranquilo de La Restinga, ideal para un primer día pausado con niños.
El puerto tranquilo de La Restinga, ideal para un primer día pausado con niños. Foto: Pepelopex · CC BY-SA 3.0

Día 2 · El Hierro (Valle del Golfo y el Lagartario)

El resto de El Hierro se hace con calma y distancias cortas. Para un viaje con niños, la baza está en el Parque Etnológico de Guinea, a la entrada de La Frontera, con casas restauradas que enseñan cómo se vivía aquí antes, y sobre todo el Lagartario de al lado, donde se cría el lagarto gigante de El Hierro y se puede ver sin molestar a los animales: un bicho llamativo que da mucho juego para los peques.

Completa el día el mirador del Valle del Golfo, ese anfiteatro enorme que parece un cráter partido, y los bufaderos de Las Puntas, donde el mar sale disparado entre las rocas —espectáculo garantizado si el oleaje acompaña—. La cumbre suele amanecer con niebla, así que conviene ir con calma y sin agobiar el horario.

Día 3 · Fuencaliente de La Palma

Cambio de isla y de paisaje: Fuencaliente es negro de ceniza, con volcanes jóvenes que a los niños les fascinan porque siguen humeando. En el Centro de Visitantes del Volcán de San Antonio se rodea el cráter en un paseo cómodo y corto, y dentro hay un simulador de sismos que reproduce de forma suave un terremoto: uno de esos momentos que se recuerdan del viaje.

El sendero completo de bajada hasta el faro pasando por el Teneguía es largo para piernas pequeñas; si viajáis con niños que se cansan pronto, mejor quedarse en el cráter y luego acercarse en coche al faro y las salinas, donde el contraste de blanco, negro y azul es puro espectáculo y hay pasarelas para recorrerlas sin peligro. Otra opción muy familiar es una salida de snorkel por Fuencaliente para cerrar la jornada en el agua.

Día 4 · Los Cristianos (Tenerife)

De vuelta a Tenerife, Los Cristianos es el día de bajar el ritmo y pisar arena. Aquí hay varias playas pensadas para familias: la playa de Los Cristianos, junto al puerto, con arena fina y aguas muy tranquilas gracias a los espigones; la playa de Las Vistas, amplia y en calma por su forma de bahía; y la playa del Camisón, más acogedora y con zonas de césped y sombra en el paseo para descansar entre baño y baño.

Si el mar les puede, desde el puerto salen salidas de avistamiento de cetáceos: ver delfines o ballenas desde el barco suele ser el gran momento del viaje para los niños. Elige un día de mar tranquilo y lleva gorra y agua.

Día 5 · Puerto de la Cruz

En el norte, Puerto de la Cruz tiene el as en la manga para los peques: el trenecito turístico gratuito que enlaza el centro con la zona del Loro Parque, un aliciente por sí mismo. El Lago Martiánez, el complejo de piscinas de agua de mar de César Manrique, es un lugar seguro para el baño cuando el Atlántico viene bravo, con su gran lago esmeralda e islas interiores.

El casco histórico, de casas de colores, se pasea sin coche y sin prisa. Si os quedan fuerzas y los niños son mayores, desde aquí salen excursiones al Teide con teleférico; ten en cuenta que a 3.555 metros hace frío y falta aire, así que valora la edad y llevad ropa de abrigo.

Día 6 · San Cristóbal de La Laguna

La Laguna es un respiro urbano: casco peatonal, calles en cuadrícula y sin tráfico, perfecto para andar tranquilos. Con niños funciona muy bien enfocar la visita como una búsqueda de detalles —los ajimeces de madera del convento de Santa Catalina, la cúpula de la catedral, la fuente de mármol de la plaza del Adelantado— para que el paseo tenga un juego dentro.

Para que la historia no se les haga larga, un free tour de leyendas y folclore de La Laguna convierte el casco en un cuento de misterios que suele mantener la atención mejor que una visita al uso. El tranvía que conecta con Santa Cruz es otro pequeño aliciente para llegar al día siguiente.

Día 7 · Santa Cruz de Tenerife

La capital cierra el viaje sin agobios: Santa Cruz tiene un centro compacto y llano, cómodo con carrito. La Plaza de España con su gran lago artificial de agua marina, La Charca, y los restos del Castillo de San Cristóbal bajo tierra —con su cañón— dan un punto de aventura. El Mercado de Nuestra Señora de África, La Recova, es una fiesta de colores y frutas tropicales para desayunar o picar en familia.

Si queréis rematar con una foto imponente, el Auditorio de Calatrava junto al mar impresiona incluso a los peques. Para orientarse el último día, un free tour por Santa Cruz de Tenerife sale de la Plaza de España y dura un par de horas, un formato asumible antes de rematar en la playa de Las Teresitas si aún queda tiempo.

Consejos prácticos para esta ruta con niños

Lo primero: asumir que enlazáis tres islas y que los trayectos en barco o avión comen tiempo y energía. Reservad los días de cambio de isla para llegar, instalaros y no planear nada más. El clima suave del sur de Tenerife invita a viajar casi todo el año, pero en la cumbre de El Hierro y en el Teide hace frío y niebla: llevad siempre una capa de abrigo aunque abajo haga calor.

No intentéis meter buceo, senderos largos de bajada y días de traslado seguidos. Alternad una jornada de movimiento con otra de playa tranquila, y elegid las salidas en barco solo con mar en calma. Gorra, agua, crema y calzado cerrado para pisar lava son básicos en todas las paradas. Y sobre servicios concretos —tronas, cambiadores, edades mínimas de las actividades— confirmadlo siempre en el momento de reservar, porque varía de un sitio a otro.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las playas más tranquilas para bañarse con niños en esta ruta?

En Tenerife, Los Cristianos concentra varias muy protegidas: la playa de Los Cristianos y la de Las Vistas están resguardadas por espigones y escolleras, con aguas en calma, y la del Camisón tiene zonas de césped y sombra para descansar. En El Hierro, la playa de La Restinga, protegida por el espigón, es de las pocas de la isla con agua realmente tranquila. Si el Atlántico del norte viene fuerte, el Lago Martiánez de Puerto de la Cruz es una alternativa segura de piscinas de agua de mar.

¿Qué paradas enganchan más a los niños en este itinerario?

El Lagartario de El Hierro, donde se ve el lagarto gigante; el simulador de sismos del Centro de Visitantes del Volcán de San Antonio, en Fuencaliente; el trenecito turístico de Puerto de la Cruz; y las salidas de barco a ver cetáceos desde Los Cristianos. En Santa Cruz, el cañón y los restos del Castillo de San Cristóbal bajo la Plaza de España suelen despertar curiosidad.

¿Es demasiado exigente saltar entre tres islas con niños en 7 días?

Es un viaje con varios traslados, así que conviene dedicar los días de cambio de isla solo a moverse y descansar, sin planear visitas ese mismo día. La ruta funciona si alternáis jornadas de actividad con jornadas de playa tranquila y renunciáis a verlo todo. Cada isla tiene distancias cortas por carretera, lo que ayuda a no pasar horas en el coche.

¿Se puede subir al Teide con niños?

Desde Puerto de la Cruz y Santa Cruz salen excursiones al Teide con teleférico, pero la estación superior está a 3.555 metros: hace frío y hay menos oxígeno, así que hay que valorar la edad de los peques y llevar ropa de abrigo aunque en la costa haga calor. Si los niños son muy pequeños, quizá compense quedarse en los miradores del parque sin subir arriba del todo.